De la decisión que tome el Banco Central Europeo el próximo jueves depende que la incertidumbre sobre el rescate de España se resuelva en una dirección o en otra. Mario Draghi se ha convertido en el mes de agosto en prisionero de sus palabras al insistir una y otra vez que hará todo lo necesario y que será suficiente. Pero la presión Alemana en contra de una compra masiva de bonos es férrea y crece por momentos.
En este contexto, la
prima de riesgo de España ha ido en aumento en las últimas cinco sesiones después de superar de nuevo hace una semana los 500 puntos básicos. El viernes, volvió a alcanzar los 550 puntos básicos y
este lunes ha dado un tímido paso atrás hasta los 547 puntos, con la rentabilidad del bono a diez años en el 6,8%, el cinco años en el 5,3% y el dos años en el 3,4%.
En la otra cara de la moneda, mientras
Francia asegura que no tiene sentido que los tipos de interés de España e Italia sean tan elevados, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en su primera entrevista concedida a la vez a varios medios internacionales, entre ellos el diario ABS, aseguró que el país ya cumple las condiciones para recibir la ayuda de sus socios europeos, aunque todavía no ha tomado la decisión de solicitarla porque espera a conocer la decisión del BCE. Eso antes de verse las caras el próximo jueves con la canciller alemana, Angela Merkel.
Mientras, Francia ve como cae su primera firma financiera, aunque se trate de una muy pequeña. El Estado vecino ha tenido que salir al rescate de un banco de préstamos inmobiliarios, Crédit Immobilier de France, según ha confirmado el ministro de Economía galo, Pierre Moscovici, después de que la entidad sufriera la rebaja de calificación de varias agencias. A pesar de ello, los bonos franceses mantienen la calma en el secundario y la prima de riesgo del país se mantiene en el entorno de los 80 puntos básicos.