Las cuatro posibilidades que barajaba el mercado se han quedado en cero. El presidente del Banco Central Europeo ha decepcionado fuertemente con su discurso de hoy y la prima de riesgo se ha disparado más de 30 puntos básicos y supera los 550 tras las palabras del responsable de la política monetaria en la eurozona, pese a que las expectativas que había respecto a este mensaje habían bajado el diferencial esta mañana hasta los 525 puntos.
Ni bajada de tipos, ni rebaja de los intereses de la facilidad europea, ni licencia bancaria para el fondo de estabilidad, ni compra directa de bonos. Los gobiernos que quieran deben pedir la ayuda y deben aprobar que el MEDE compre deuda, solo con esta condición el BCE intervendrá en los mercados. Esto deja la pelota en el tejado de España: si quiere apoyo debe pedir el rescate. Esto ha provocado que la rentabilidad de los bonos a 10 años haya subido hasta el 6,71%.
A cinco años el interés ha bajado hasta el 5,9% y a dos años el rendimiento de papel ha caído hasta el 4,7%. El economista italiano ha dicho que se va a centrar en el corto plazo. Todo apunta a que el BCE pretende forzar la toma de medidas estructurales en España y en Italia. De hecho, ha dicho que es necesario que se siga avanzando en las reformas y en la integración fiscal europea.
El mensaje del BCE ha borrado el tono positivo del mercado tras
la subasta del Tesoro español, que ha colocado 3.130 millones de euros -más del máximo previsto-, aunque ha tenido que elevar ligeramente los intereses de la deuda a dos, cuatro y 10 años, ha tenido una buena acogida en el mercado.
El anuncio de apoyo al euro que hizo la semana pasada el presidente del BCE sirvió para devolver el optimismo a los mercados, después de que el diferencial de nuestro país marcase máximos históricos. Sin embargo, en los dos últimos días Alemania, contraria a la compra de bonos, ha rebajado el tono positivo y ha enfriado las expectativas de los inversores.
Hoy el diferencial se sitúa en 529 puntos básicos, con el bono a 10 años en el 6,6%. Los títulos a cinco años tienen un rendimiento ligeramente superior al 6% y los de dos años pagan un 4,74% en los mercados secundarios. El bono italiano a diez años se sitúa en el 5,8%, frente al 1,3% del alemán.