La
prima de riesgo española ha cerrado hoy en 5365 puntos básicos, tras cerrar ayer en los 546. Los mercados han estado en modo de espera con la atención puesta en la reunión del Banco Central Europeo de mañana y el mensaje que pueda lanzar su presidente,
Mario Draghi, aunque Alemania ya se encargó ayer de enfriar los ánimos -tras una semana de fuerte euforia- al decir que
no es necesario otorgar ficha bancaria al fondo de estabilidad, algo con lo que contaban los inversores. Esta tarde las miradas están puestas en las decisiones sobre política monetaria de la Fed.
Este estrechamiento del diferencial español se ha producido tras la subida de los intereses del 'bund' en los mercados secundarios hasta el 1,3%. Por su parte, los bonos españoles
a diez años tienen un rendimiento del 6,64%, los de cinco, del 6,04% y los de dos, del 4,79%. La prima de riesgo marcó un máximo histórico el pasado martes en los 638 puntos y desde entonces ha caído con fuerza
gracias a las palabras de Draghi, que aseguró que se haría todo lo que fuera necesario para salvar al euro.
Este mensaje dio confianza al mercado: se ha marcado una línea, no se va a dejar caer a nadie en la eurozona. Ahora se espera que las intenciones se concreten en medidas concretas y una de las posibilidades por la que apuesta la mayoría de los expertos es que el BCE pueda comprar deuda en los mercados secundarios y el ESM haga lo mismo en los primarios. Esta opción no cuenta, de momento, con el beneplácito de Berlín.
Hoy el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ha dicho que tienen más influencia que otros en el BCE, que defenderán sus posiciones y que el organismo europeo no debe "excederse en su mandato".