Llegó la hora de la verdad. El gobierno de Mariano Rajoy se enfrenta al verdadero examen de las medidas de ajuste aprobadas la semana pasada. Este jueves el Tesoro acude al mercado para tratar de colocar su deuda a largo plazo, la que realmente testa la confianza que tienen los inversores sobre el país.
Como viene siendo habitual en las últimas subastas, el objetivo de colocación es meramente simbólico, entre 2.000 y 3.000 millones. Y es que
España tiene en estos momentos una posición cómoda con más del 65% de sus necesidades de financiación para este año cubiertas, con lo que, con la prima de riesgo en
560 puntos básicos y la rentabilidad del bono a diez años por encima del 6,5%, emite deuda por el simple hecho de cumplir con el calendario.
Pero a diferencia de las anteriores, la de hoy es una subasta más especial en el sentido de que se trata de la primera emisión de bonos desde las durísimas medidas de ajuste que venía reclamando Bruselas y los mercados. Subida del IVA al 21%, eliminación de una paga a los funcionarios, reducción de los subsidios por desempleo y un largo etcétera que sólo ha servido, de momento, para poner en pie de guerra a la sociedad española y que ha tenido una incidencia nula en la presión que sufre la deuda española.
Después de que el martes
el Tesoro lograra pagar hasta un 23% menos por sus letras a 12 y 18 años -con mérito relativo teniendo en cuenta que la demanda de este tipo de papel siempre es superior a la de otros vencimientos- ha llegado el momento de
comprobar si el gobierno de Rajoy realmente pasa el examen de los mercados. Y es que los analistas coinciden en que, dado el escaso volumen que se mueve en el secundario, es necesario analizar el resultado de cada subasta para tomar el pulso de los inversores.
"Realmente el mercado está muy parado. Ayer había pocos movimientos... compran algo, venden algo pero con poco volumen y con la divisa prácticamente igual", explica a Cotizalia.com Matucha Gimenes de Banif. "Si el mercado sigue así, se colocará a niveles del secundario o un poco mejor. Hay una calma tensa en la que todo el mundo está pendiente de lo que va pasando".
"Lo importante ya no es el doméstico, sino ver la entrada de extranjeros y no creo que en este sentido vaya a haber mucho. Por eso los volúmenes no son grandes, para que no haya problemas y se pueda colocar todo", concluye la gestora.
Y es que, aunque las medidas puedan ir por el buen camino, cambiar la percepción de los inversores lleva tiempo. "Al final, la decisión de inversión de las casas son a largo plazo y una vez que se ha decidido infraponderar un país y retirar posiciones luego lleva tiempo dar la vuelta a la estrategia", explica Francisco Vidal, de CIMD. "Por eso, la deuda española va a seguir muy presionada independientemente de los ajustes. Llevamos dos años de consejos y cumbres y la confianza no se recupera en un mes", asegura.