NUEVA TRABA PARA LAS DESINVERSIONES

Las medidas anti-opa restan sex appeal en bolsa a las grandes empresas

Las medidas anti-opa restan sex appeal en bolsa a las grandes empresas

Fuente: Istockphoto

María Benito  -  Sígueme en   Twitter   11/06/2012  06:00h

La vuelta de la limitación de los derechos de voto en las empresas cotizadas permitirá  a las compañías con más free-float y sin accionistas de control evitar la entrada de inversores no deseados. Pero este blindaje tiene una cara negativa, ya que resta interés a algunos valores y puede frenar la entrada de inversores, en un momento en el que algunas empresas se están viendo obligadas a realizar desinversiones para reducir su deuda y reforzar su caja.

En los últimos meses las cotizaciones de los grandes valores del Ibex se ha hundido por el castigo a España y, en algunos casos, por problemas corporativos. Esto ha dejado a algunas empresas, como Repsol, en precios muy bajos y más indefensas ante la entrada en su accionariado de inversores con expectativas de control.

Como explica Cheuvreux en una nota, “la vuelta de los límites en el voto es un buen indicativo de los bajos niveles de valoración de algunas de las principales empresas españolas, donde las valoraciones de algunas unidades de negocio simplemente se han esfumado”. Esto hace que algunas compañías “más propensas a sufrir una opa”. Y a otras empresas, con ambiciones, les da un mazazo, como es el caso de ACS, señala la firma gala.

Nomura pone el acento en Repsol y señala en otra nota que este cambio regulatorio responde a la voluntad del Gobierno de proteger a las compañías españolas, en particular “a aquellas en las que la debilidad de las acciones se debe a situaciones extraordinarias como una expropiación”. Es algo con lo que están de acuerdo las gestoras consultadas por Cotizalia.

Repsol era un valor con potencial hasta que Argentina empezó a presionar a la compañía. La ofensiva de Buenos Aires -que terminó con la expropiación de YPF en abril- ha provocado una caída de la acción de la petrolera del 47% en lo que va de año y pese al repunte de junio Repsol cotiza a 0,6 veces su valor en libros, según los datos de Bloomberg.

Por otra parte, tal y como señalan desde Self Bank, “la entrada de inversores en el caso de algunas cotizadas se va a frenar si se limitan los derechos”. Además, “para los bancos y cajas que deban hacer desinversiones y reducir su cartera de participadas, en las que tienen porcentajes elevados, esta medida puede ser un ‘handicap’”, subraya.

Porque con las actuales condiciones del mercado, con un predominio de la aversión al riesgo -más allá de rebotes puntuales-, “las dificultades para vender las participaciones van a ser mayores, ¿a quiénes se las van a colocar si hay restricciones para los movimientos corporativos”, añade.

En este caso podrían encontrarse BFA-Bankia o CaixaBank. La entidad catalana todavía no ha comunicado como se recapitalizará, pero cabe esperar que opte por generar beneficios con la venta de alguna de sus numerosas participadas. CaixaBank tiene el 25% de Abertis o el 13% de Repsol, entre otras. NH o Indra -aunque esta última cotiza ligeramente por encima de su valor en libros- son dos de las participadas por BFA, con un 21% y un 20%, respectivamente, y, por tanto, también se pueden ver afectadas por una medida que, de no existir, las convertiría en carne de cañón. La cadena de hoteles ha perdido más de un 17% de capitalización desde que empezó el año, mientras que Indra ha caído más de un 25%. 

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