DUELO DE ABOGADOS

Ramón Hermosilla, en el centro de la trama que preparó la carta falsa para exculpar a Los Albertos

Miguel Bajo, uno de los más famosos penalistas madrileños, tiene un problema. Lleva la acusación de la familia San Martín contra Los Albertos y cinco más
Foto: Ramón Hermosilla, en el centro de la trama que preparó la carta falsa para exculpar a Los Albertos
Ramón Hermosilla, en el centro de la trama que preparó la carta falsa para exculpar a Los Albertos
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    Miguel Bajo, uno de los más famosos penalistas madrileños, tiene un problema. Lleva la acusación de la familia San Martín contra Los Albertos y cinco más en el caso de la carta falsa que los famosos primos quisieron utilizar en 2004 para lograr que el Supremo anulara la condena por estafa que les había sido impuesta en el caso Urbanor. Resulta que uno de los acusados es Ramón Hermosilla, otro ilustre del foro, casi un clásico, y Miguel Bajo no quiere pleitear contra él.

    Porque la vista oral, instada el pasado 25 de junio por el juez Juan Javier Pérez, titular del juzgado nº 11 de Madrid, pondrá en evidencia que Ramón Hermosilla es el autor intelectual del texto de la falsa carta que pretendía exculpar a los primos en base a una supuesta confabulación de los minoritarios de Urbanor, Sentieri y San Martín, contra ellos, y Bajo y Hermosilla son amigos, “hace siglos que nos conocemos, unas veces en el mismo bando y otras en el contrario, pero no es plan que yo me dedique ahora a arrearle en el banquillo a un hombre de esa edad...”

    El caso es que Miguel Bajo ha pedido a sus clientes que se busquen otro abogado para la vista oral, y sólo ante las presiones de los San Martín ha accedido a continuar, con la condición de que, en el acto del juicio, las tortas de la acusación contra Hermosilla las reparta el equipo jurídico de Pedro Sentieri, “mientras él se dedicará a mirar hacia otro lado”, según ha asegurado a este diario una fuente conocedora del caso.

    La historia, a grandes rasgos. El 14 de abril de 2003, la Sala Segunda de lo Penal de Tribunal Supremo condenó a Alberto Cortina y Alberto Alcocer a tres años y cuatro meses de cárcel, al considerarles culpables de los delitos de estafa y falsedad documental contra los accionistas minoritarios en la venta de los terrenos de Urbanor sitos en la Plaza de Castilla de Madrid al grupo KIO.

    En sentencia previa, dictada por la Audiencia Provincial de Madrid el 29 de diciembre de 2000, se afirma taxativamente que, en la compraventa de esos terrenos, KIO pagó un único precio de 231.000 pesetas metro cuadrado y no dos distintos: el ya citado, y otro de 150.000 para los minoritarios, como arguyeron los primos. La discrepancia es relevante, ya que en ella se basa el texto de la supuesta carta milagrosa aparecida un día en el buzón de Gloria Alvarez, según el cual Sentieri y San Martín supuestamente reconocían haberse confabulado para ocultar que, en efecto, conocían la existencia de dos precios distintos.

    La carta falsa fue fechada el 2 de octubre de 2000, 25 días antes del juicio contra Cortina y Alcocer, y fue realizada utilizando un folio en blanco en el que figuraba el autógrafo original de Pedro Sentieri estampado sobre la palabra “Firma”. Pero los peritos de la Guardia Civil demostraron que el encabezamiento y el cuerpo de la carta habían sido realizados con un formato de letra menor del utilizado en la palabra “Firma”; que, además, existían “desajustes en el interlineado” del cuerpo de la carta y el de la palabra “Firma”, lo que evidenciaba que la carta se había escrito en “momento escritural” distinto, y que las máquinas impresoras del texto y de la “Firma” también eran distintas. En suma, una chapuza en toda regla.

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    El juicio demostrará que la carta fue falsificada utilizando un folio en blanco en el que figuraba únicamente el autógrafo de Sentieri sobre la palabra “Firma”, folio que el arquitecto valenciano entregó a su hija con motivo de una subasta de solares celebrada a finales del 2002 en la Gerencia de Infraestructuras de la Defensa, sita en el 32 de la calle Princesa de Madrid, folio en blanco, con firma, que por causas aun desconocida