publicidad

  

LIBROS

Cómo se pierde el poder

<em>Cómo se pierde el poder</em>

Esteban Hernández - 28/06/2010

En su funeral, Maurice Druon (1918- 2009) recibió honores de Estado. Y no era para menos: miembro de la resistencia francesa durante la segunda guerra mundial (de la que inventó su himno), integrante de la Academia Francesa de la que fue nombrado secretario perpetuo, diplomático, diputado por París, ministro de cultura con Pompidou, Comendador de las Artes y las Letras…Tampoco fue extraño que Sarkozy leyese un discurso en su  funeral: el conservador Druon era uno de los suyos.

 

Probablemente su carácter polémico y un tanto pendenciero le resultasen simpáticos al presidente de la República, pero las cualidades de Druon que Sarkozy definitivamente admiraba quedaban sintetizadas en su compromiso rocoso frente a las ideas que surgieron en mayo del 68: Druon fue uno de los pocos autores que vivieron aquella época que se situaron inequívocamente en contra de los jóvenes que arrojaban a la policía los adoquines del Barrio Latino.

 

De modo que, si bien las obras suelen estar muy por encima de sus autores, bien podemos asegurar que este no es el caso: la personalidad de Druon se elevaba por encima de sus textos. Que no fueron pocos, ni a los que tampoco faltaron méritos. Autor de ensayos, novelas y obras teatrales, Druon conoció gran éxito con la serie Los reyes malditos y con La trilogía Las grandes familias, obra con la que obtuvo el premio Goncourt en 1948 por su título inicial.

 

Es, por tanto, un personaje perfecto para una editorial como Libros del Asteroide, que se ha especializado en recuperar para el mercado español desconocidas u olvidadas obras del siglo XX, tarea que, al margen de algunos títulos anecdóticos, nos ha permitido disfrutar de varias obras maestras que yacían sepultadas bajo las toneladas de literatura que cada año se publican. En ese sentido, la recuperación de Las grandes familias, cuya primera parte editaron con cierto éxito el año pasado y de la que nos presentan ahora su segundo volumen, es una apuesta plenamente coherente con su catálogo.

 

En la trilogía, Druon pretendió analizar a las élites del poder francesas de la primera mitad del siglo XX, trazando un retrato tejido desde sentimientos intensos (ambición, odio, humillación, envidia o venganza) aplicados a la lucha por el poder en los estratos más elevados de la sociedad. Así Druon, a través de las peripecias vividas por el banquero, magnate del azúcar y empresario de la comunicación Noël Schoudler y  su familia, nos situaba en un entorno definido por clanes cerrados, patriarcas déspotas, aspirantes que son derribados sin compasión, estrategias que son aplicadas fríamente y la perpetuación en el poder como intención última.

 

Pero, algo que se hace más evidente aún en esta segunda parte, también nos quería mostrar cómo estaban llegando nuevos tiempos, cómo las viejas élites estaban siendo sustituidas por otras de muy distinto perfil. La caída de la familia La Monnerie, núcleo de esta segunda entrega, irá a la par del ascenso de arribistas como el político Simon Lachaume, pelea a cuyo través el autor pretende mostrarnos algunas de las constantes del siglo XX.

 

Sin embargo, más que en este sentido, que hoy nos puede parecer algo ingenuo, la obra es interesante en lo que se refiere a ese fresco de infelicidad, rencores y amores amargos que circulan en torno a las familias en el  poder. Son esta clase de sentimientos fruto de situaciones asfixiantes, sugiere Druon, las que conseguirán, mucho más que cualquier presión exterior, que estas viejas élites pierdan su lugar de preeminencia. Personajes como el capitán De Voos, son el centro de La caída de los cuerpos, en tanto encarnan esa mezcla de desdicha e impotencia que será la causa última de la trágica pérdida de posición social de uno de los clanes más ilustres de Francia.

 

Druon nos narra este cambio de época con aires decimonónicos, tanto en su estilo como en sus personajes. Eso supone un estilo narrativo claro, figuras bien construidas, diálogos inteligibles, pero también algún problema a la hora de reconocer en la novela algo de nuestros tiempos. Salvo que entendamos que Las grandes familias no es un fresco histórico que nos describe a una aristocracia en trance de extinción sino descripción de una constante, esa que señala que son los problemas de familia  la causa última de la decadencia de las élites.

 

Regular La caída de los cuerpos. Ed. Libros del Asteroide, 344 páginas, 18,95 €

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 1 COMENTARIOS

1 .- Druon fué uno de esos escritores franceses como Roman Gari fruto de la guerra y de la diplomacia.
La obra "Les rois maudits" es algo delicioso de leer.
"Les grand familles" ya adolece de desigual.
Y por favor;nadie en 2010 piensa ya que el "mayo" fué algo mas que una gamberrada.Costosa pero una gamberrada

valeria o

28/06/2010, 10:07 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados



Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd