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LIBROS

La edad de oro de los magnates desaprensivos

Esteban Hernández - 25/04/2010

¿Qué clase de persona se gastaría 6000 dólares en una cortina de baño o se haría construir una réplica en hielo del David de Miguel Ángel cuyo gran pene chorrea vodka? Esta clase de caprichos, propios de esos personajes extravagantes que hicieron sus grandes fortunas a través de comportamientos oscuros (en España hemos visto recientemente varios casos relacionados con la corrupción) también aparecen con frecuencia, asegura John Perkins, autor de Manipulados, en los comportamiento de algunos CEOs de las más grandes empresas.

 

Y es un hecho revelador: estábamos acostumbrados a que los delincuentes venidos a más exhibieran su mal gusto, pero no a que los líderes de nuestra economía, personas cuya influencia supera con mucho el ámbito de la empresa que dirigen, demostrasen tan pocas luces. Y aunque estemos ante casos aislados, lo cierto es que, si escarbamos entre las grandes fortunas empresariales, afirma John Perkins, no encontramos otra cosa que personas que únicamente piensan en ampliar como sea su poder y su capital.

 

Así, lo malo no es que algunos de ellos puedan destrozar economías sólo para satisfacer caprichos tan faltos de sentido como los de Leo Dennis Kozlowski, CEO de Tyco International Ltd. (hablamos que alguien que encargó la reproducción en hielo como regalo para la fiesta de cumpleaños de su novia) sino que al final del camino el resto no son mucho mejores (excepto en lo que a gusto se refiere).

 

El autor dice saberlo porque afirma haber sido un gánster económico y haber ganado mucho dinero con ello. Su trabajo consistía en convencer a distintos gobiernos de que tomasen las decisiones adecuadas para las empresas que le contrataban. Así, los jefes de John Perkins identificaban países que contasen con recursos que pudieran interesarles y sobornaban o extorsionaban a sus gobernantes para conseguirlos.

 

Utilizaban a menudo el mecanismo de la deuda: les incitaban a que contrajesen préstamos que sabían que no podrían devolver y que iban a parar, mediante contratas, a las manos de las empresas que alquilaban los servicios de Perkins. Con ello se lucraban los gobernantes corruptos, las instituciones que realizaban los préstamos y las empresas a las que adjudicaban esas obras o esas concesiones, mientras que los ciudadanos, quienes terminaban pagando la factura, se empobrecían enormemente. Lo que ocurre es que el autor percibe que este tipo de mecanismos también se han puesto en marcha, e intensivamente (a raíz de la crisis) en el primer mundo. Dicho de otro modo, lo que hemos visto en los países subdesarrollados es lo que veremos aquí: su presente es nuestro futuro.

 

En ese orden, la crisis no ha sido más que otra forma de extraer los recursos de la población occidental a base de generar endeudamiento, tanto de los países como de sus ciudadanos. Algo que, para el autor, revela de modo diáfano los males de un sistema que se ha desbocado, entrando en una fase en la que ya no es posible reconocer los principios que lo animaban. Así, afirma Perkins, EEUU se ha convertido en la primera república bananera del mundo que no cultiva bananas, diagnóstico que extiende a la generalidad del mundo occidental. Estaríamos viviendo, pues, en un sistema político preso de las prácticas de hombres muy poderosos y en exceso ambiciosos. Nuestro tiempo parece haberse convertido en la edad de oro de los magnates desaprensivos, una era que, según Perkins, estaría dejando en mantillas la de los Robber Barons.

 

El problema es que parte de estas afirmaciones ya aparecían en el texto que le dio a conocer, Confesiones de un gangster económico, donde detallaba su pasado en MAIN, una empresa que contaba con 2.000 profesionales y de la que nadie conocía su existencia, salvo aquellos a los que asesoraban. Perkins, pues, estaba obligado a introducir una parte de novedad sobre ese punto de partida, algo que encuentra en dos aspectos. De una parte, aporta un diagnóstico sobre la crisis entroncado con lo expuesto en su anterior libro; en otro sentido, y esto es lo principal, no sólo pretende señalar con el dedo sino que quiere aportar soluciones. Por desgracia, esta segunda parte genera menos interés que la primera.

 

RegularManipulados. Ed. Urano. 288 pág. 16,50 €. Comprar libro.

 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 7 COMENTARIOS

7 .- El mérito de Perkins es que alguien que ha estado trabajando desde dentro, nos desvela que la corrupción es sistémica, que la globalización es neocapitalismo neocolonialista, y que la política exterior de EEUU lleva 100 años:

1. Enviando al francotirador financiero
2. Si no funciona, envia 'chacales' [agentes asesinos]
3. Si tampoco, envia al ejército

De Irán...

http://doctorsito.wordpress.com/2009/09/30/la-guerra-prometida/

A Haití...

http://doctorsito.wordpress.com/2010/01/28/protectorado/

juanvfm

6 .- #4 Esa es precisamente la tesis del documetal canadiense The Corporation[2004], ampliamente difundido en Internet: las empresas se comportan conforme al perfil psicológico de los psicópatas.

http://www.filmaffinity.com/es/film791777.html

nsimalen

5 .- Vivo en África, por mi trabajo, y conozco alguno de sus países desde hace algunos años, en particular su devenir político y social.
De un tiempo a esta parte me asalta la idea expuesta, la de la "africanización" de Occidente, nada descabellada: corrupción rampante, amoralidad de la clase dirigente, empobrecimiento creciente, acentuación de las desigualdades y, en definitiva, un viaje sin retorno hacia el caos, primero, y a no se sabe muy bien dónde, finalmente.
¿Suena poco creíble, o apocalíptico? Bienvenidos a África...

nsimalen

4 .- ¿Esta el mundo en manos de psicopatas?.

leoncio elleon

3 .- Dennis Koxlowski . llevò a Tyco de ser una empresa insignificante a lo que es hoy , no se merece lo que le hicieron , todavía esta en una prision upstate NY .

el sudaca

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