publicidad

  

LA HIJA DEL ACOMODADOR

El tren se 'salió' de la pantalla

<em>El tren se 'salió' de la pantalla</em>

'Breve encuentro', de David Lean.

@María José S. Mayo - 23/01/2010

Recuerdo que no hace mucho volví a verla. Era una escena de despedida en una estación en la que un hombre le cogía la mano a una mujer y se soltaban cuando el tren empezaba a andar. Ella veía cómo los vagones se marchaban con la tristeza de saber la oportunidad que había perdido.

 

Era La tía Tula, una de las mejores películas que ha dado nuestro cine, y una de tantas veces en las que el tren se convertía en un elemento vital en el desarrollo de una película. Desde que los Lumière sorprendieran con su pieza de la llegada de una locomotora a una estación, el tren se sale en la pantalla.

 

Yo adoro que suceda, porque adoro viajar en este medio de transporte, pero lo cierto es que casi siempre su traqueteo, el sonido de su silbato han tenido connotaciones un tanto dramáticas. Pero hay, como siempre, honrosas salvedades. Buster Keaton consiguió sacar lo mejor de él en El maquinista de la general (maravilloso ese momento en el que se sienta en el mecanismo que acciona la rueda). Los hermanos Marx en el oeste lo peló casi entero al grito de “¡Más Madera!” o hicieron una pequeña escena musical en Una tarde en el circo, cantando aquello de “Lidia, Oh Lidia, what enciclopedia”. Y, por supuesto, en Con faldas y a lo loco se ofreció uno de los momentos más celebrados: el de la fiesta improvisada de Lemmon y Marilyn.

 

Pero, vayamos al drama. Uno de esos momentos inolvidables con tren de por medio era la bellísima escena de Breve encuentro, una película que tenía como telón de fondo una estación. Celia Johnson pensaba por un instante en tirarse a las vías y la cámara subrayaba el terror de su rostro con un movimiento desequilibrante.

 

Un 'picantón' tren que entra en el túnel

 

Hitchcock, qué les voy a decir que no sepan, hizo de él un escenario fantástico. Me encantan las sensaciones que proyecta la muy adorable Alarma en el expreso, pero hubo otras como Extraños en un tren, adaptando a Highsmith, o Con la muerte en los talones y ese muy picantón tren que entra en el túnel.

 

Acuérdense de la magnífica El tren, de Frankeheimer, con un apabullante Burt Lancaster. O de El puente de Cassandra, con Richard Harris haciendo méritos junto a Sofía Loren en otra cinta de catástrofes tras esa Orca, la ballena asesina (qué mal han envejecido estas cintas tan agoreras de los 70). También es parte importante en cientos de películas de vagabundeo, como Juan Nadie o Los viajes de Sullivan.

 

¿Y qué me dicen del paso del tren en El espíritu de la colmena o de ese precipitado, pero poético, final de Las zapatillas rojas? Tampoco hay que olvidar Trenes rigurosamente vigilados ,de Jiri Menzel. Perteneciente a una cinematografía tan desconocida como la checa, tenía un beso interrumpido con el toque del silbato realmente insuperable. Hagan memoria con Lawrence de Arabia andando por encima del vagón mirando su sombra; o con la llegada a Innisfree en El hombre tranquilo, con toda esa maravillosa y fordiana cháchara; o de la escena de El golpe... Del western no hablo: habría que dedicarle todo un artículo. A lo mejor lo hago.

 

El tintero se queda lleno de títulos, pero menciono por ultimo dos más recientes. El fabuloso comienzo de El asesinato de Jesse James, con el bandido moviéndose entre las sombras antes del atraco al tren: así nacen los mitos. Y más cercana aún, El secreto de sus ojos y su pequeña pero vital escenita de despedida -si aún no la han visto, no se la pierdan; ya se lo advertí en el repaso al año 2009 (ver el artículo)-.

 

El viaje acaba aquí, pero seguro que tiene muchas más paradas, si es que ustedes se suben al tren...

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 4 COMENTARIOS

4 .- Qué hay de Viaje a Darjeeling? Transcurre toda ella en un tren. Para mi, la mejor peli de Wes Anderson.

Leg

3 .-

Leg

2 .- Me encanta el tren en el que llega el geólogo Pepe Sacristán a esa pequeña población del interior de Argentina en "Un lugar en el mundo" de Adolfo Aristarain. El tren es el futuro y el carruaje de caballos, el pasado. O también vale la lectura: el tren es el maquinismo que se lleva por delante el trabajo manual, fastidiando el futuro del trabajador. Qué película tan lúcida, tan triste, tan mágica sobre la amistad y la vida y las ilusiones perdidas.

precarisimo

1 .- Muy recientemente he visto de nuevo "Las zapatillas rojas". Mereció la pena y ahora se cita aquí ¿coincidencia?. Sobre todas las otras referencias, totalmente de acuerdo. ¿Qué tal Plácido o Calle Mayor?.
Buen fin de semana.

OSAMAYOR

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados