
Viernes, 27 de abril de 2007
Dentro de tres días Paulina Rubio y Colate (alias Nicolás Vallejo Nágera) contraerán matrimonio en Xcaret, un parque temático en la Riviera Maya, una adaptación guacamole seis estrellas de nuestro Marina d’Or. Les aseguro que, en versión superlujo, estos entornos tienen muchos puntos en común. Por ejemplo, hay agua por todas partes en forma de cascadas, jacuzzis, lagos, canales y abundancia de palmeras, además de la posibilidad de visitar las ruinas de esta civilización mesoamericana. En el caso de Marina d’Or, a tiro de autopista se encuentra hacia el norte Port Aventura y hacia el sur Terra Mítica con sus ruinas de cartón piedra, pero ruinas al fin y al cabo. Por lo tanto, los que no asistan a la boda, ya sea porque no les han invitado o porque tengan miedo al avión, pueden recrear la megafiesta en territorio nacional.
Aunque tal y como lo ha organizado la pareja, la excursión nupcial sale por un precio muy ajustado. La estancia de cuatro días con hotel, avión y pulserita de ‘todo incluido’ cuesta entre 900 y 1.000 y pico euros. Cada día de más hay que abonar 180 euros y las excursiones son aparte. Estas cantidades se refieren al precio medio ofrecido a las amistades de recursos económicos normales. Es decir, a los autónomos o con nómina con derecho a revisión anual. Los invitados pudientes, amigos de la madre de Colate y del decorador Paco Muñoz, dueño de Casa&Jardin, estarán alojados en unos bungalows y suites de superlujo. Tal es el caso del matrimonio de Alfonso Cortina (ex Repsol) y Miriam Lapique , que conocen al novio desde que llevaba pañales y le llamaban Nicolás. El Colate vino más tarde.
Como en todas las bodas, la protagonista es la novia y su vestido. Lo demás es accesorio, incluso que Colate, amante de las tendencias, se haya decantando por Hackett, una firma inglesa muy clásica con sastrería abierta en la calle Jorge Juan de Madrid. Aunque resulta que desde junio del 2005 es propiedad del empresario Juan Abelló a través de Torreal, su grupo de inversión, todo esto es peccata minuta ante la sorpresa que tiene preparada Paulina con su vestido de novia. A día de hoy, y según una garganta profunda, la cantante tiene previsto tres cambios nupciales. Tiene preparado un diseño para la ceremonia de purificación que se celebrará en Isla Mujeres, uno de los destinos preferidos por los buceadores de todo el mundo muy cerca del cuartel general de Xcaret.
Dispone de otro vestido con el que posará para la prensa nacional e internacional. Y un tercero, el verdadero ‘Traje Oficial’, con el que dará el ‘sí quiero’ en la iglesita de San Francisco de Asís. Este será también el que lucirá en el reportaje exclusivo de la revista ¡Hola!. Por cierto, nada que objetar porque la pareja, como ya he dicho, tendrá el detalle de posar para todos los reporteros que acudan a la celebración.
Y precisamente este ‘Traje Nupcial Oficial’ es un vestido trampa. Aparentemente se trata de un diseño muy formal, muy de novia tradicional, que hasta podría haber lucido la princesa Letizia el día de su boda en la Catedral de la Almudena. Pero de pronto, cuando salga de la iglesia ya siendo señora de Colate, parte o toda la falda que va pegada con velcro desaparecerá y la estrella del pop mostrará sus piernas en todo su esplendor. Para este momento sorpresa hay tres opciones aun sin decidir. La opción A es que la novia luzca una minifalda de tul como las que llevan las bailarinas de ballet. La opción B es un body del tipo patinadora ‘Castillos de Hielo’ y la opción C es un minishort de la misma tela que la evaporada falda. Me da el pálpito que la bella Paulina se decantará por la versión B.
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