
Redacción/Agencias
Martes, 24 de abril de 2007
La infancia y juventud de Natalie Portman no fue un cuento de hadas. Pese a sus éxitos cinematográficos, la actriz se sentía acosada por algunos fans perturbados. Según ha confesado en una revista, en esa época recibió numerosas y molestas cartas de pedólilos que le obligaron a replantearse sus papeles en las producciones de Hollywood.
Los problemas de Portman comenzaron con sus primeras películas, aquellas con la encumbraron a lo más alto. Leon y Beautiful Girls fueron sus primeros trabajos. En la primera interpretaba a una niña de 12 años entrenada por un asesino a sueldo, mientras que en la segunda, con 13 años, era el objeto de deseo de un hombre mucho mayor. Con ambas se forjó una imagen de Lolita no acorde con la realidad.
A raíz de estos papeles, Portman comenzó a recibir cartas de algunos admiradores obsesionados con ella. “Era el sueño de los pedófilos”, ha reconocido en la revista Film and Music. Estas misivas le causaron un gran trauma por su contenido. “Te puedes imaginar lo que decían. Obviamente dejé de leerlas, pero me hizo replantearme los papeles sexys en el cine, especialmente cuando era joven”, dice. Fue este acoso el que le obligó a cambiar sus interpretaciones en el cine, ya que estaba asustada por la imagen que proyectaba.
A sus 25 años, algunas cosas no ha cambiado. Pese a que la artista ya no huye de determinados papeles, intenta mantener su vida privada al margen para evitar malentendidos. Nunca habla sobre sus romances o su vida sexual. De hecho, se siente asombrada cuando escucha a compañeras de profesión contar sus secretos de alcoba. “Recordar cuando Britney Spears o Jessica Simpson hablaban de su virginidad… Yo pensaba, ¿me están tomando el pelo?”, ha reconocido.
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