EL AÑO 2009, EN IMÁGENES
Foto: Reuters
Las vergüenzas de la gran banca
El año 2009 será recordado como el ejercicio en el que se constató que el universo financiero no giraba alrededor del sol de la actividad productiva sino que disfrutaba de una vida propia distinta a aquella e infinitamente más turbulenta. Gracias a la masiva intervención tanto de las autoridades monetarias como de los gobiernos logró no ser absorbido por ese agujero negro bautizado como subprime. Consciente de su inmortalidad, desplegó todas sus artes para hacer de la necesidad, virtud; del auxilio, negocio; del entorno, retorno. Mientras la economía real avanzaba apesadumbrada mes a mes, la banca jugaba al monopoly de los diferenciales y las comisiones de forma más que exitosa.
No todas sus estrellas han participado por igual de esas Lágrimas de San Lorenzo cuya fugacidad está por ver. Pero sí las más relevantes, especialmente en Estados Unidos. Por el camino, notables damnificadas. Aquellas que no contaron con la fortuna de un apoyo institucional sin precedentes en el que primara su permanencia frente al interés colectivo de los contribuyentes o la de crédito de sus clientes. Una destaca sobre los demás, UBS, entidad que se vio obligada a hacer públicas sus vergüenzas para escarnio de una sociedad, la suiza, que tuvo que comerse parte del orgullo conquistado durante años de buen hacer. Actuaciones impropias, ausencia de control de riesgos y, por si fuera poco, vulneración del sagrario de la confidencialidad de los clientes.
2010 será un año trascendental para ver si volvemos al statu quo anterior que tantas calamidades ha traído bajo el brazo, si nace una nueva constelación de galaxias capaces de orbitar de modo tal que su supervivencia esté garantizada, fruto de un nuevo modelo de solvencia, supervisión y/o regulación o si, por el contrario, estalla la supernova del exceso de endeudamiento y el riesgo para el conjunto del orbe financiero vuelve a estar sobre la mesa. De momento, disfrutemos mirando al Cielo que se acerca Navidad. Y, ya lo dice Abraracurcix: lo único que debemos temer es que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas.
S. McCoy
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