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BIOGRAFÍA
Juan Velarde Fuertes* - 12/03/2010
Todos los días se incrementa el número de economistas que comenta crítica y solventemente las actuales acciones de la política económica. El 28 de febrero de 2010, Reyes Calderón, la decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Navarra, declaraba a Beatriz Elías en El Mundo que creía que la reforma laboral “es inaplazable por los más de 4 millones de desempleados”, y que debería completarse con “una rebaja de las cotizaciones sociales”.
Y también ese mismo día y en ese mismo periódico, en su artículo '¿Quién arregla esto?', entre otras cosas lúcidas, Jordi Sevilla, ante los últimos acontecimientos reaccionaba así: “Todo ello evidencia que existen dudas razonables sobre nuestras posibilidades de futuro si no hacemos algo que signifique un importante cambio de rumbo. No en las declaraciones, sino en los hechos... Lo que ahora está en duda, dado lo grave y lo excepcional de la situación, es si seremos capaces de recuperarnos en plazo al nivel suficiente como para devolver los préstamos exteriores o pagar las pensiones a medio plazo... Esa recuperación tiene mucho que ver con mejoras en nuestra competitividad que, sin devaluación, sólo podemos conseguir mediante profundas reformas estructurales e institucionales...”.
Y una semana antes, el 21 de febrero de 2010, asimismo en El Mundo escribía en el artículo 'El riesgo soberano' Luis de Guindos, orientando su luz, evidentemente, hacia lo que había sucedido muy recientemente en España: “Hemos visto cómo se llegaban a monetizar los déficit públicos, al adquirir los bancos centrales, directa o indirectamente, la deuda emitida. No se prestaba, entonces, atención a las consecuencias y daños colaterales que dicha política pudiera llegar a generar. En concreto, (no se pensaba en) la posibilidad de que una vez que se retiraran los apoyos monetarios de carácter excepcional, el tsunami de deuda fuera de tal magnitud que los mercados empezasen a penalizar a aquellos países cuyas finanzas públicas se percibiesen como especialmente vulnerables”.
Concluía de Guindos que “el riesgo soberano se va a convertir en algo muy presente en nuestra vida económica, y escaparse de sus consecuencias va a exigir esfuerzos importantes. Y, por desgracia, nos vamos a acordar de los errores de política económica del pasado, que ayudaron a que hoy dicho riesgo sea más que una simple amenaza”.
El 23 de febrero de 2010, en Crónica de Economía. Cuenta y Razón, en el artículo 'El asunto del euro', reproducía yo dos párrafos de dos estupendos, y claros a la par, artículos de Alberto Recarte el uno y de Jaime Lamo de Espinosa el otro, publicado éste bajo el título de 'Acuerdos y Pactos' en la Tercera de ABC del mismo día. Se coordinaban perfectamente con los que acabo de reseñar y con otros, asimismo recientes, de los profesores Torrero, Espínola, Molero, Barea, Carlos Sebastián, Jaime Terceiro, Sánchez Asiaín, Schwartz, Tamames, Iranzo, Fernando Fernández...
Y no digamos con las últimas intervenciones del Gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez. También con un texto de un gran ingeniero y empresario notable, como es Juan Miguel Villar Mir, en su conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI el 28 de enero de 2010, bajo el título de 'La salida de la crisis y el sector de la construcción'.
'Estoloarreglamosentretodos'
De todo lo anterior se desprende el asombro que forzosamente experimenté al leer lo que exponían Javier Gómez-Navarro, Guillermo de la Dehesa, Antonio Garrigues y Miquel Roca, como Portavoces de la Fundación Confianza en una Tercera de ABC, el 26 de febrero de 2010, bajo el título 'Un llamamiento a la confianza'. Porque tras leerlo se observa que lo que señalan preciso para salir de la crisis es, sencillamente, “intentar recuperar esa confianza perdida”, para, al parecer, volver a la situación que, al principio de su artículo se admite que se basaba en “que todos, Estados, empresas y particulares, estábamos viviendo encima de nuestras posibilidades”.
Al parecer ese objetivo va a iniciar su consecución con “el apoyo económico directo de las principales empresas del país”, con el lema de “esto sólo lo arreglamos entre todos”, y así “recuperar esa confianza colectiva que actúe de palanca y motor de la recuperación económica y social de España...” Ni una sola vez se dice que “como consecuencia” de mil torpezas de la política económica, sobre todo desde 2004, es preciso que la sociedad española asuma serios costes socioeconómicos. Lograr que eso se admita sólo se puede conseguir tras un muy serio planteamiento crítico de lo que nos pasa y de lo que es obligado, son pena de desastre, modificar de arriba abajo.
El otro sendero, el expuesto por los Portavoces de la Fundación Confianza, me trajo a la memoria un relato delicioso, que leí hace años, dudo como autor si de Julio Camba o de Wenceslao Fernández Florez, que mostraba a un individuo, asomado a una alta ventana, para huir de un incendio del edificio, que observaba cómo algo le gritaba una persona. Haciendo mil peligrosos equilibrios, y exponiéndose a una brutal caída, logró percibir lo que se le decía. Irritado, escuchó: ‑“¡Ánimo; mucho ánimo!”
Por favor; lo que tenemos que hacer, aunque de momento nos chamusquemos y sofoquemos, es apagar el incendio y castigar a los que lo provocaron.
*Juan Velarde Fuertes es Vicepresidente de
OPINIONES DE LOS LECTORES,
33 COMENTARIOS
33 .- #32 ...en la proxima elecciones....haz como yo.Vete a votar,pero haz que la papelete sea NULA,escribiendo sobre el Partido que mas te guste.....sin verguenzas,o vividores o cuentistas o iros a vuestras p... casas a vivir del cuento.
¿le gusta?
32 .- #31 Basta de militancia ciega si tan fieles sois al partido o barrigas agradecidas que da lo mismo, mirad por vuestros propios intereses antes de que gracias a Zapatero los españoles consigamos por fin librarnos de la lacra mafiosa que es el PSOE.
31 .-
#30 anda mas perdida que una pulpa en un acuario de agua dulce.....
franquismo dice,¿quien sabe mas del franquismo que su amado profesor Velarde?
ha metido la pata hasta la liga....¿las lleva o va a pelo?
30 .- #25 Me lo temía aunque no me sorprende, son un clon, están cortados por el mismo patrón zapateril, son incapaces de argumentar nada: ¡la camisa que tuvo es lo importante verdad!
Tienen suerte de vivir en un país donde una parte muy importante de la sociedad es paciente que se deja arruinar y humillar sin levantar la voz.
Recapaciten y reconviértanse si pueden , el zapaterismo es el franquismo sociológico, pero no el franquismo de los últimos años donde para evolucionar ya había tenido que tirar por la borda a los falangistas más recalcitrantes [como por ejemplo al padre de de La Vega] sino al franquismo de los primeros años.
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29 .- #21 Bueno, tiene usted razón. Se ve que la lucidez no es cuestión de edad.