2.450.000 lectores influyentes
BIOGRAFÍA
Ignacio Camuñas Solís - 19/02/2010
No cabe duda de que durante este año será todavía el tema de la crisis económica y financiera el lugar común de debate y reflexión en toda clase de artículos, ensayos y conferencias de rigor. Pero dejando a un lado esta cuestión y aún reconociendo su extraordinaria importancia, habrá que convenir que este año, sin embargo, será Cataluña el problema político número uno en nuestro país, en un doble sentido.
Por un lado y aún y a pesar de los continuos retrasos que padecemos, habremos de conocer la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía y, por otro, en el otoño, si no antes, deberán celebrarse elecciones al Parlamento en aquella Comunidad Autónoma.
Ambos acontecimientos no sólo tendrán consecuencias muy determinantes para el futuro de Cataluña, sino, lo que es aún más importante, pueden constituir un elemento que condicione de manera fundamental el futuro político inmediato de nuestro país. Veamos, pues, ambas cuestiones.
La Sentencia del Tribunal Constitucional, antes que nada, supondrá, desgraciadamente, un definitivo desgaste para el propio Tribunal que quedará por mucho tiempo dañado en su prestigio y en la alta consideración que merece. No es de recibo lo que ha sucedido y está sucediendo con la Sentencia en cuestión. Lo que está pasando hasta el momento acredita un grado de politización tal en las deliberaciones y el proceder del Alto Tribunal que causa escándalo en gran parte de la ciudadanía. Una Sentencia que debiera haberse tramitado en un período máximo de seis meses a un año, está todavía, después de tres años y medio, en el alero mientras afloran los más indiscretos comentarios sobre las posiciones de los Sres Magistrados y se cruzan alertas y amenazas por parte de los distintos sectores afectados. En una palabra: intolerable.
Y, además, la Sentencia ya no puede producir más que amargura para algunos e indignación para otros cualquiera que sea el tenor de la misma. Es decir, no va a resolver la cuestión y además puede llegar a producir efectos indeseados que gravitarán sobre otros Estatutos de Autonomía que se encuentran a la espera de decidir en el futuro una elevación de sus techos competenciales.
A su vez, la Sentencia del Tribunal influirá, es de suponer negativamente, en el despliegue electoral del Partido Popular y en el futuro juego de alianzas en aquella Comunidad Autónoma al ser el PP el principal artífice del Recurso que comentamos. En la propia Cataluña, la Sentencia, previsiblemente, obligará a los partidos a nuevos alineamientos: desde los que protestarán airadamente llamando a la rebelión y a la secesión hasta los que dirán con la boca chica que la acatan pero empiecen al día siguiente a pugnar por escalar nuevos peldaños que les aseguren cotas crecientes de poder, amén del que ya disfrutan. Y todo ello, tomando en consideración que en medio de este debate se han de celebrar, precisamente este año, elecciones autonómicas que no sólo han de tener consecuencias en el Gobierno de la Generalitat sino que podrán, a su vez, tener previsible influencia en el futuro Gobierno de la Nación.
Dependiendo del resultado cabe imaginar un Gobierno de Convergencia en minoría con apoyos que pueden ser varios, bien del PP, bien del PSC-PSOE, incluso de Esquerra y hasta un Gobierno de amplio espectro, esto es, de Convergencia, Esquerra y PSC ya que la repetición del actual tripartito parece tener pocas posibilidades. Y según sea la composición del Gobierno en Cataluña es previsible que ello pueda determinar la futura composición del Gobierno en Madrid, siempre y cuando los dos grandes partidos nacionales no obtengan la mayoría absoluta, que es lo habitual, según acreditan, por el momento, las encuestas. Así, pues, cara a las elecciones del 2012, tanto el PP como el PSOE, podrían necesitar del apoyo de alguno de los partidos de Cataluña, de ahí la importancia que venimos subrayando del juego de fuerzas en aquella Comunidad Autónoma. La esperanza del PP, como principal alternativa, estaría puesta en Convergencia y Unió, de tal forma que el PP le ayudase a gobernar en Cataluña y Convergencia apoyase al PP para poder gobernar en Madrid, siempre y cuando los resultados de ambas formaciones así lo permitan. El PSOE, a su vez, siempre cuenta con otra variedad de opciones.
Para seguir subrayando la importancia de Cataluña en la vida política española, hay que añadir que el número de diputados que Cataluña envía al Congreso es de tal magnitud, exactamente 47, que, precisamente, la diferencia que acumula el PSOE sobre el PP en el Congreso en Madrid, guarda a veces una relativa correspondencia con la diferencia que obtiene el PSOE sobre el PP en la Comunidad Autónoma de Cataluña. Si el PP no aumenta o, en todo caso, si el PSOE no disminuye en número de votos en Cataluña, es habitualmente difícil que el PP pueda arrebatar al PSOE la primacía electoral, aunque siempre queda, como última esperanza, un vuelco electoral en Andalucía, lo que hasta ahora no ha sido fácil de alcanzar.
Concluimos, pues, afirmando que Cataluña puede ser, una vez más, decisiva en la futura configuración del Gobierno en Madrid, de ahí que haya que analizar con extremo rigor y cautela lo que ocurra este año 2010 en aquel transcendental territorio de nuestro país.
Como afirmábamos al comienzo de nuestra reflexión, y dejando intencionadamente a un lado los efectos de la crisis económica que atravesamos, que sin duda serán determinantes en el resultado de las próximas elecciones generales, hay que seguir insistiendo en que lo que ocurra este año en Cataluña, seguirá teniendo una influencia también decisiva en el futuro de nuestro país.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
73 COMENTARIOS
73 .- Sentencia del TC recortaando el Estatut==>sube ERC y, por consiguiente, a seguir en su política segregadora y frentista.
Sentencia del TC con recortes simbólicos==>no hay cambios en las elecciones catalanes y se reproduce la situación surrealista actual: un gobierno separado por una coalición.
Clásico dilema
72 .- #37
Que esos no roban. Así de claro
71 .- #70
Pues aquí llegamos a un punto complicado. Si, como usted afirma, no es el catalán la única lengua de los catalanes -desconozco autores catalanes en idiomas diferentes a los ya citados: español, latín, catalán y provenzal, y por ese orden [en francés hay un par de cositas pero de muy lamentable cita]-, y la lengua de los catalanes es sólo el catalán, ¿dónde se nos ha perdido el principio de no contradicción?
70 .- #67 No he dicho la "única" muchos conocen otras lenguas, pero la lengua de los catalanes es el catalán.
69 .- #67 Pues llámelo como quiera, lengua propia o como quiera, pero es facil de entender que la lengua de los catalanes es el catalán, su geografia está escrita en esta lengua por poner un ejemplo gráfico, las sucesivas oleadas inmigratorias no desvirtuan este hecho.
MIENTRAS TANTO
Moncloa respira: los sindicatos siguen con el Gobierno... y en la oposición
Carlos Sánchez