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Zapatero durante los actos conmemorativos del Día de la Constitución (EFE).
Alberto Mendoza 07/12/2010 (06:00h)
La pasada semana fue, junto con la primera de mayo, la peor que José Luis Rodríguez Zapatero ha pasado en la Moncloa. Los mercados volvieron a poner a la economía española contra las cuerdas, el presidente tuvo que anunciar nuevos recortes y privatizaciones, y los controladores cerraron el espacio aéreo con una huelga salvaje. El lunes, el líder socialista todavía no sabía lo que se le venía encima. Viajó a Trípoli para participar en la cumbre UE-África y acabó comentando el clásico Barça-Real Madrid con un camarero libio.
"Todavía no he podido ver el 5-0. Me lo han mandado, me han dicho que voy a disfruta viéndolo, pero todavía no he tenido tiempo. El lunes estaba en Libia y durante la cena me iban enviando mensajes con los goles. Lo gracioso es que un camarero me iba preguntando el resultado y yo se lo iba comentando", explicó un relajado Zapatero en los corrillos formados ayer en el Congreso durante la celebración del día de la Constitución.
El presidente parece haber recuperado la sonrisa tras otra de sus semanas negras, en las que los rumores de rescate, dimisión y de adelanto electoral se sucedieron. Zapatero canceló su viaje a Argentina para atender la emergencia económica, y el sábado celebró una videoconferencia con varios líderes europeos para analizar la situación de la Eurozona. Los mercados aflojaron la presión y finalmente la cumbre excepcional de mandatarios de la UE pudo ser sustituida por un chat.
Sin embargo, la convulsa semana ha convertido a Zapatero en un fan de de Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo. "Brillante" o "inteligente" son algunos de los calificativos que le dedicó. El líder socialista dice haber aprendido a valorar con el tiempo la difícil tarea de Trichet, así como su firmeza para sostener la moneda única sin poder recurrir a otros instrumentos como la política fiscal. Incluso llegó a bromear con Tomás Gómez sobre la posibilidad de que el presidente del BCE merezca el Nobel de Economía.
Lo cierto es que la última intervención de Trichet fue un auténtico bálsamo para Moncloa. Dos de sus frases pronunciadas en la rueda de prensa del pasado jueves fueron especialmente celebradas por Zapatero. La primera, "que no subestimen la determinación del BCE para asegurar la estabilidad del euro"; y, la segunda, su advertencia de que continuará "alerta" ante el movimiento de los mercados.
Satisfecho con la resolución del conflicto de los controladores
Superada otra semana de incertidumbre económica, al presidente del Gobierno le estalló la huelga salvaje de controladores y el caos en los cielos españoles. No obstante, Zapateo está satisfecho por la resolución, momentánea, del conflicto con la militarización y la declaración del estado de alarma. Considera que el problema se solventó con rapidez, aunque nadie en el Ejecutivo se atreve a descartar o confirmar la ampliación de dicho estado de alarma.
El propio Zapatero asumió la responsabilidad de la decisión, tomada el viernes por la tarde tras consultar el ejemplar de la Constitución que, asegura, siempre tiene a mano. Y fue el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, quien le aconsejó no aparecer públicamente hasta el próximo jueves. "Es la primera vez que se toma esta medida en democracia, así que la primera explicación del presidente debe ser ante el Parlamento", opinó Caamaño. Zapatero siguió al pie de la letra la recomendación, y descartó dirigirse a los medios cuando el sábado comprobó que los controladores estaban volviendo a su puesto de trabajo. Una vez más, Alfredo Pérez Rubalcaba se ocupó de esa tarea.
Así, Zapatero comparecerá el jueves ante el Congreso para explicar el decreto, pero no se someterá a votación. A juicio del líder socialista, lo importante será comprobar la reacción de cada grupo parlamentario ante una situación inédita en la historia democrática. Quizá para asegurarse una respuesta contenida del PP, Zapatero conversó varios minutos en privado con Mariano Rajoy. El líder popular adelantó su apoyo al decreto, aunque matizó que pedirá explicaciones al Gobierno por su gestión previa. Poco más dijo Rajoy, quien, a diferencia de otros líderes políticos, no aceptó preguntas a su llegada el Congreso y tampoco abrió la boca en los tradicionales corrillos con periodistas.
Quienes sí se expresaron fueron los dos centenares de personas congregadas frente al palacio de la Cortes que abuchearon a todo coche oficial que pasaba por la Carrera de San Jerónimo. Zapatero se llevó la mayoría de los pitos, aunque Rajoy también recibió varios abucheos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
3 COMENTARIOS
3 .- El Supremo rechaza el recurso del PP contra el veto del Gobierno a la revalorización de las pensiones.
http://www.cotizalia.com/ultima-hora/2010/12/supremo-rechaza-recurso-contra-gobierno-revalorizacion-20101207.html
2 .- Así que el Necio ha aprendido a valorar con el tiempo el trabajo de Trichet.
Me pregunto cuántas cosas más ha aprendido con el tiempo a costa de nuestras espaldas. Y -peor aún- cuántas más le quedan aún por aprender.
Y eso si es que realmente las ha aprendido y no está volviendo a mentir, como de costumbre, y a tratar una vez más de esconder sus vergüenzas.
1 .- Reconozco que mis atribuciones profesionales son más bien modestas, y que las reuniones a las que asisto no tienen el calado que se supone puedan tener las que nuestro presidente tiene con el resto del mundo.
Pero aun a un nivel de cuantificación económica irrisible comparado con los acuerdos que este mandilón pueda firmar, no me cabe en la cabeza estar atento a los mensajes del teléfono para saber cuánto va ganando mi equipo de futbol. Ni cuando me acerco a tomar el desayuno de cortesía con mis jefes durante su visita, hago amagos de intentar hacerle un seguimiento deportivo a mis colores, vía teléfono móvil.
Aun diré más; no mezclo mis preferencias deportivas con mi ámbito laboral, y encuentro de mal gusto entablar conversación con el camarero que me asiste cuando estoy acompañado por personas sobrias que se están jugando su dinero en la parcela que me han asignado para que la saque adelante. A lo más darles los buenos días, agradecerles su atención y pedirles la cuenta.
Reconozco que soy muy raro, y que quizás me tome muy en serio mi trabajo, pero he de reconocer que no entiendo que el presidente de mi gobierno esté más atento a unos goles digitales que en atender a unos comensales que te pueden hacer subir el precio del pan.
Lo peor de todo, es que tiene gente a su alrededor que le envían esos mensajes cuando se supone que está trabajando para el País. Así nos va.