Después de las primarias, nunca llegó la paz interno para los socialistas de Madrid. Primero fueron los intentos por fulminar a Pedro Castro como alcalde de Getafe y, después, una sucesión de tensiones allá donde los partidarios del secretario general, Tomás Gómez, no lograron la mayoría en las elecciones internas del pasado 3 de octubre. Las represalias, sin embargo, ya han tenido su primera respuesta por parte de los más críticos, que han difundido una contratación irregular de uno de sus principales cargos de confianza justo cuando el partido comienza el complicado debate de la confección de listas. Un proceso en el que, durante las primeras semanas, unos y otros se dejarán buenos rasguños.
Los primeros trapos sucios de Tomás Gómez que salen a la luz los difundió ayer el diario El País en su edición de Madrid. El Ayuntamiento de Parla, del que Gómez fue alcalde entre 1999 y 2008, ha pagado, durante dos años, el sueldo de la jefa de prensa del PSM. Se trata de una de las más estrechas colaboradoras de Tomás Gómez, Ana Varela, contratada desde 2008 y hasta el pasado 30 de diciembre, como cargo de confianza del grupo socialista del ayuntamiento de Parla.
Varela saltó del ayuntamiento a la sede del PSM en Callao cuando el alcalde de Parla se convirtió en el secretario general de los socialistas madrileños. Durante un año, Gómez compaginó ambas responsabilidades hasta que, en 2008, hizo definitivamente las maletas tras ser refrendado por el partido para liderar al PSM. Y con él se llevó al partido a algunos de sus colabores más cercanos, como la propia periodista que dirige su relación con los medios de comunicación. Y eso a pesar de que, el 14 de diciembre de 2008, el nuevo alcalde de la localidad, José María Fraile, la ratificó como cargo de confianza del grupo municipal socialista con una retribución anual de 35.570 euros. Una semana después, el pleno ratificaría su nombramiento, pero rebajaría su sueldo a 25.227 euros.
Fuego amigo
El asunto ha acabado en la prensa filtrado por el fuego amigo. De hecho, el propio artículo recogía también declaraciones anónimas de dirigentes socialistas de Madrid muy críticas con la contratación irregular. Uno de las fuentes citadas aseguraba que, “además de ser de dudosa legalidad, el PP está a la caza de cualquier irregularidad que cometamos y tarde o temprano iba a salir”.
El Partido Socialista de Madrid y el propio Ayuntamiento ha restado importancia al asunto al asegurar que la jefa de prensa de Gómez ha compaginado, durante este tiempo, ambas responsabilidades. Según el consistorio, “ha estado trabajando para el grupo municipal socialista dentro de las funciones que tiene adscritas a su cargo. Este hecho no implica que haya podido compatibilizar sus labores profesionales con el desempeño de otras actuaciones en el seno de la PSM".
Es decir, que a su agenda diaria como responsable de prensa del partido y sombra de Tomás Gómez en todo acto público, Varela habría sumado otra serie de horas extras al servicio del Ayuntamiento de Parla. Algo que resulta completamente inverosímil para el Partido Popular de la ciudad. “Tratan de burlarse de todos nosotros y de los medios de comunicación si nos quieren hacer creer que ha compaginado ambas cosas”, explica Jorge Navas, secretario de Comunicación del PP de Parla. “Por aquí no la hemos visto durante todo este tiempo y tampoco es creíble que la jefa de prensa del PSM solo cobre unos 1.500 euros al mes”,
El PP pide la dimisión del alcalde
Su partido ha exigido la "dimisión inmediata" del actual alcalde y estudia emprender medidas legales contra el Ayuntamiento por un posible caso de malversación de fondos públicos. En estos dos años, Varela habría cobrado unos 70.000 euros del erario de Parla.
La información se ha dado a conocer justo cuando el partido ha comenzado su debate interno para confeccionar las listas de mayo. El sector que apoyó a Trinidad Jiménez en las primarias ha denunciado presiones por parte del equipo de Gómez en agrupaciones no afines como Leganés o Getafe. En los próximos días, el partido vivirá su primera prueba de fuego después de la última guerra interna.