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“ZAPATERO DECIDIÓ HACE TIEMPO NO SER CANDIDATO”

Presidente Rubalcaba

Presidente Rubalcaba

El ministro del Interior y vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba (EFE)

Esteban Hernández  11/12/2010  (06:00h)

Si alguien ha pegado un golpe sobre la mesa en la crisis de los controladores, ése ha sido Rubalcaba, en tanto ha hecho visible que su poder en el Gobierno es muy amplio, tanto como aseguraba Bono. Pero la cuestión de fondo no es tanto su papel actual como el que tendrá en el futuro. Un PSOE que arrastra 20 puntos de desventaja con el PP y que tiene que afrontar unas muy difíciles elecciones municipales y autonómicas antes de las generales, necesita un revulsivo que vendrá en forma de nuevo candidato.

 

Frente a quienes abogan por la vía del laborismo británico, donde un desgastado Gordon Brown se mantuvo al frente del partido hasta la derrota electoral para dejar paso entonces a un nuevo líder, parece que la apuesta de Zapatero va por otro camino. En el PSOE se cree que el presidente del gobierno decidió hace tiempo no ser el candidato en las próximas elecciones (“una decisión que no le ha resultado difícil, porque es una persona convencida de que la limitación de mandatos es positiva”), por lo que el partido está viviendo una fase de indefinición, en la que nadie tiene claro lo que pasará. Entre otras cosas, asegura Gabriel Albiac, catedrático de filosofía de la universidad Complutense de Madrid, porque va a ser difícil encontrar a quienes estén dispuestos a cargar electoralmente con el caudal negativo que ha dejado Zapatero.

 

“Puedes poner a Chacón para reducir desperfectos o puedes intentar traer a algún histórico, como Solana, pero es poner un candidato para estrellarlo, y ninguno de ellos va a estar dispuesto”.  Ni siquiera Rubalcaba, “quien no está interesado en salir al escenario. Es una opción, pero no la encuentro creíble. Rubalcaba prefiere estar detrás y controlar lo que se hace en lugar de figurar en primer plano”.

 

“Rubalcaba es el mejor político del PSOE para llevar el peso del partido y probablemente el único candidato que ahora estén barajando, pero no es una figura política. No es un candidato para ganar”. Para Juan Carlos Jiménez, profesor de sociología de la universidad CEU San Pablo, el PSOE tiene que plantearse ahora si juega la baza conservadora o si prefiere arriesgar. “Visto que el efecto Rubalcaba está agotado, que el empuje que dio no ha durado ni un mes, lo normal sería buscar un candidato distinto”. Para Jiménez, la pérdida del poder de los socialistas continuará en las elecciones municipales y autonómicas, por lo que deberían apostar por otros caminos.

 

“Sabes que las elecciones las tienes perdidas. Y las opciones son mantenerse dando cierta apariencia de solidez, siendo consciente de que estás abocado a perder por 15-20 puntos de desventaja, para lo que puede servir Rubalcaba, o arriesgarte a una operación tipo Zapatero en 2004, que les salió muy bien”.

 

El problema es otro, según el profesor de sociología de la universidad Complutense Enrique Gil Calvo, ya que no se trata tanto de quién llevará a cabo las acciones, sino de si es posible desarrollar opciones que fuercen un cambio radical en la forma en que la opinión pública percibe al PSOE: “No haría distinciones en este sentido entre Zapatero y Rubalcaba, porque son un equipo en el que uno piensa y el otro da la cara. La cuestión es de planteamiento más que de personas”.

 

Para Gil Calvo, el gobierno no saldrá del agujero mientras esté obsesionado con invertir la desventaja electoral. Lo que debe hacer “es dar por perdida la carrera electoral y tratar de gobernar a un año vista, actuando de modo que puedan dejarse unas cuentas y una España saneadas”. Para Gil Calvo, las fallidas negociaciones con ETA son el mejor ejemplo a la ahora de apuntar las posibles salidas. “El proceso de paz fue un fracaso, pero el gobierno supo cambiar a tiempo y mandarles a todos a la cárcel, lo que ha posibilitado éxitos futuros. Algo así tiene que hacer en otras áreas. En lugar de tratar de conservar los derechos sociales, tiene que dar marcha atrás y buscar la austeridad; tiene que aprender del error de Cataluña, huyendo de ese error que fue la España plural, y apostar por un federalismo contrario al confederalismo catalanista; y también debería hacer una ley de huelga, que no tenemos, para evitar que cualquier puñado de mangantes mafiosos monten un gran jaleo cada vez que quieran cobrar más”.

 

Las contradicciones del partido socialista

 

Sin embargo, el problema va más allá de las acciones a realizar, toda vez que lo que está perdiendo el PSOE es público al que dirigirse. Un aspecto que ha sido muy evidente en las recientes elecciones catalanas, donde sus votantes tradicionales, como eran los de barrios y poblaciones industriales, han dado su respaldo a la derecha. Para Albiac, el caso catalán es significativo en la medida en que pone de relieve las contradicciones en que vive el partido socialista. Según Albiac, el PSC se forma en la Transición “mediante la unificación entre el partido socialista españolista, implantado en las periferias urbanas, y constituido por trabajadores inmigrantes y castellano hablantes, y por un sector político configurado  por los niños bien de la alta sociedad catalana. Este sector tenía un sesgo marcadamente catalanista, y aunque era inferior en militancia a los proletas, era mucho más influyentes social e intelectualmente”. Este sector se encargaba de la presencia pública del partido, mientras que el control del aparato quedaba en manos de los hombres fuertes del sector obrerista.

 

Esta división, que hace que no se vote igual en las generales que en las autonómicas, se preserva hasta que apartan a Maragall. “Entonces se hace cargo del partido el sector obrerista, poniendo un charnego al frente, por lo que se empieza a pensar que se iba a hacer una política cercana al obrerismo español de la periferia. Pero Montilla, para evitar la deslegitimación, forzó las cosas en sentido contrario, pidiendo perdón por no hablar catalán, y defendiendo  a toda costa el Estatuto, lo cual le supuso un doble desgaste, ya que a los del sector obrerista se les hincharon las narices y el sector pijo tampoco le defendió”.  Esa contradicción, estalla en las recientes elecciones, del mismo modo, asegura Albiac que estallará en el terreno nacional la contradicción entre la retórica de corte izquierdista clásico del PSOE y sus políticas reales. “No hay más ver cómo lanzaban grandes alegatos antiamericanos  mientras que en privado les ofrecían toda la colaboración que necesitaban”

 

Esas contradicciones, además, pueden hacer mucho daño electoral al partido en el gobierno  porque, para tener buenas opciones en las generales, asegura Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública, “el PSOE necesita movilizar a un electorado progresista que muestra una desafección brutal. Está en un 40% de fidelidad, y eso es algo que no le había pasado nunca. Además, el PSOE suele necesitar que vayan a las urnas dos millones de votantes que son progresistas pero que necesitan un motivo adicional para votar. En 2004 la guerra de Irak y la gestión autoritaria y antipática de Aznar, y en 2008 la crispación callejera del PP, les dieron ese motivo. Hoy no hay nada similar”. Más al contrario, el PSOE actual está apostando por alejarse de ese electorado, ya que las decisiones que ha tomado en los últimos meses van en sentido contrario a las que demanda ese sector social.

 

Un candidato para conducir la derrota

 

Por eso, para Jiménez, el problema real de los socialistas es que se han quedado sin electorado. “El PSOE cuenta con un porcentaje nada desdeñable de la población española que les va a votar con independencia del candidato que presenten, pero fuera de esto no tiene dónde dirigirse. Puedes contar lo que quieras a tu público, pero los cuatro millones y medio de parados están ahí y eso invalida cualquier elemento retórico”.

 

Para Gil Calvo, ésta es justo la perspectiva de la que le PSOE tiene que olvidarse. En lugar de pensar en qué candidato o qué acciones resultarán más simpáticas a sus bases electorales, debe adoptar una postura firme de gestión. “No puedes pensar en recuperar a unas bases que ya has perdido, sino que debes dirigirte al conjunto de la ciudadanía. No puedes caer en el error de olvidar las políticas de austeridad porque a tus electores de siempre te lo estén demandando. Ahora toca realizar una acción responsable que deje a España en buena situación. Y posiblemente de ese modo se acabe recuperando el terreno perdido”.

 

Y este parece el camino que el PSOE está siguiendo, con un gobierno en manos de alguien como Rubalcaba, con un perfil más gestor que político, y con intención de ponerse a bien con los mercados. Otra cosa es que, como asegura Jiménez, este sea “un camino (y un candidato) que les conducirá seguro a la derrota”.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 33 COMENTARIOS

33 .- #18 Ah bien, está bien... Si Vd. lo dice, me lo creo.

Capablancka, J.T.

11/12/2010, 22:03 h.

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32 .- #5 Perdón: es MUY feo.

:_[[

Capablancka, J.T.

11/12/2010, 22:01 h.

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31 .-

¿porqué seguimos en estado de alarma?


¿?

cans

11/12/2010, 20:49 h.

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30 .- #5 Es así de cierto

asturcona

11/12/2010, 20:37 h.

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29 .- El artículo dice algo incontestable: los 8 MM de votantes "a muerte" del PSOE [otros tantos del PP] les votan "aunque maten" [ las comillas son gratis, por innecesarias] y ambos precisan rebañar 2 MM de votos entre los escépticos para ganar siquiera por mayoría relativa.
En cambio las opiniones de los sociologos no tienen nada de incontestables: eso de que son electores progresistas que necesitan un acicate...,dejémoslo en centristas informados y por ello absentistas. Y lo que pueden decidir no es tanto cuestión de "efectos especiales" como de cálculo. Y, a saber qué cálculo común se hacen gentes que son funcionarios, clases profesionales y pequeños negociantes, sobre todo en esta situación de crisis económica sin precedentes y de descomposición del Sistema, con menos precedentes aún.
Yo aventuro una opinión: esos "indecisos" puede que estén muy airados con ZP, pero no se ilusionan con el inane Rajoy; así que se repartirán entre la abstención consciente y el voto al Gobierno para evitar cambios en plena tribulación; el jesuitismo es muy de ellos.
Resultado: ZP con suficientes diputados para implementar un tri o pentapartido "Tinéllico". Es lo que se ha trabajado desde 2000.

agarcía

11/12/2010, 19:04 h.

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