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La presidenta del Palau de la Musica, Mariona Carulla (EFE).
@Antonio Fernández (Barcelona) 27/10/2010 (06:00h)
Dos candidaturas se disputarán la presidencia del Palau de la Música de Barcelona el próximo 24 de noviembre. Se trata de la encabezada por Mariona Carulla, que tomó el relevo del defenestrado Fèlix Millet, y la encabezada por Enric Enrech, ex cantor del coro del Orfeó Català (la piedra angular del Palau) y presidente del Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Cataluña. Cuando la emblemática institución lucha todavía para pasar página de los años de expolio que propició Millet, inicia una nueva etapa con nuevos estatutos y nueva organización. El pasado viernes, los dos contendientes mantuvieron una reunión para tantear el terreno; la tensión no tardó en aflorar.
El director de orquesta Antoni Ros Marbà, hombre de peso en el mundo cultural catalán, cargó el sábado contra Enrech para pedirle que no utilice su nombre como si apoyase su candidatura, ya que el candidato afirmó públicamente que contaba con él. Y hay una razón de peso: Ros integra la candidatura de Carulla. Paralelamente, ésta envió el fin de semana una carta a los socios del Palau en la que repasa los quince meses en los que ha estado al frente de la institución. “Desde que el 27 de julio de 2009 acepté el compromiso de ejercer, provisionalmente, la presidencia de los órganos de gobierno que dan forma al Palau de la Música Catalana, hasta hoy, se ha llevado a cabo una compleja tarea de renovación de la gestión y del funcionamiento del Orfeó Català y del conjunto del Palau”, señala la misiva.
Carulla recuerda algunos hitos de este periodo, como la aprobación de los nuevos estatutos el pasado 21 de julio, “que han establecido las bases para jamás vuelvan a pasar hechos como los que hemos vivido” y que además limitan el periodo de mandato y la gratuidad del cargo de presidencia. Además, se han separado las funciones ejecutivas de las representativas y profesionaliza la gestión. Enrech criticó el envío de esta carta, ya que considera que se utiliza la estructura de la institución para hacer campaña.
Sin embargo, los ataques entre ambos bandos se recrudecieron ayer, antes de finalizar el plazo para la presentación de candidaturas. El presidente del Colegio de Agentes Comerciales subrayó que Carulla estuvo “quince años al lado de Millet”, asociando así su nombre a la oscura etapa anterior. Pero también la acusó de dar “información parcial” sobre el desfalco del ex presidente y de menospreciar, así, a los socios.
Dos equipos frente a frente
Carulla, por su parte, presentó ayer su dimisión como presidenta, al tiempo que oficializaba su candidatura, en la que integra a personas de peso como Ros Marbà, Josep M. Loza, Jaume Martí, Carlos Cuatrecasas, Carles Sumarroca Coixet, Joaquim Borràs, Emilio Álvarez Costa, Alfredo Bassal, Marta Maragall Garriga, Joan Oliveras Bagués, Joan Manuel Soler Pujol o Joaquim Uriach. Su programa prevé la preservación de los valores sentimentales, patrimoniales y artísticos de la institución y promete seguir con los criterios de “rigor en la gestión, transparencia, profesionalidad, austeridad y ética” de los últimos quince meses. En esta línea, según manifestaciones de la propia candidata, “ahondará también en la potenciación de las producciones propias y los acuerdos con otros auditorios, orquestas y artistas de renombre, juntamente con la preservación del patrimonio que representa el Palau de la Música, sus archivos históricos y la biblioteca, por citar sólo los más emblemáticos”.
Enrech, no obstante, presenta una dirección menos presidencialista y propone un proyecto que contemple las “tres T”: Tornar [volver] a los inicios; Transparencia; y Trabajo en equipo”. En resumen, quiere elevar el prestigio musical y hacer tabla rasa con los años de Millet. “Queremos abrir las ventanas del Palau para que entre un aire nuevo”. Y, para ello, se presenta como el ejemplo de “salud democrática”. A su lado, tiene a socios como Roser Vilardaga, Joan Coll, Joan Corominas, Montserrat Busquets, Joaquim Jubert, Francesc Xavier Martí, Marisol Ezquerro, Emili Fortea y Montserrat Moragues.
Sus insinuaciones sobre la falta de transparencia fueron contestadas ayer por la tarde por Mariona Carulla, quien aseguró que se buscó “hasta el último papel” de Fèlix Millet. Y justificó su pertenencia a la anterior junta: Millet, su mano derecha, Jordi Montull, y la hija de éste lo manejaban todo y habían creado compartimentos estancos para disimular el expolio de la institución.
Del total de 1.770 asociados, sólo 1.660 tienen derecho a voto en las elecciones del 24 de noviembre, ya que para ejercer este derecho es preciso ser mayor de edad, tener dos años de antigüedad en el censo de la institución y estar al corriente en el pago de las cuotas.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
1 COMENTARIOS
1 .- En una cosa sí tiene razón el Sr. Enrech, la Sra. Carulla ha tardado poco en enviarnos una carta detallando algunas cosas de su tarea [no dice nada que no sea verdad], pero también es cierto que muchas cosas, como el montante total que se ha ido descubriendo, la situación actual de la "banda de los cuatro" [Millet, Montull, e hijas] nos hemos ido enterando a través de la prensa.
Sra. Carulla, no hace falta que nos detalle cada paso, pero no hubiese estado de más alguan que otra carta también al respecto.