por la política de dispersión de los presos de eta

Una parlamentaria del PP responde a la hija de Gadafi: “El responsable es tu padre”

Juana Bengoechea contesta con dureza a las tres representantes de Etxerat que han comparecido en la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad del Parlamento Vasco

Foto: Patricia Velez (i), portavoz de Etxerat, Maider Viso (c) y Olatz Iglesias, hija de Gadafi. (EC)
Patricia Velez (i), portavoz de Etxerat, Maider Viso (c) y Olatz Iglesias, hija de Gadafi. (EC)

La asociación de familiares de presos de ETA Etxerat ha vuelto a tener hoy el altavoz de las instituciones vascas para denunciar la política de dispersión. El escenario ha sido la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad del Parlamento Vasco, donde han comparecido tres representantes de este organismo para denunciar que el Gobierno está poniendo en juego la “vida, la salud y la economía” de los allegados de los etarras encarcelados y reclamar el apoyo de los grupos a su exigencia para el acercamiento de los reclusos a cárceles de Euskadi.

Los diferentes grupos han respaldado su petición, llegando a empatizar a nivel personal con el “sufrimiento” de las personas que han ofrecido sus testimonios, a excepción de la portavoz del PP en la comisión, la veterana Juana Bengoechea, que no ha dudado en emplear un discurso duro para responder. Se ha dirigido en particular a la hija de Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias ‘Gadafi’, uno de los etarras más sádicos de la historia de ETA, para replicarle con contundencia.

“Yo no niego tu esto, pero de tu padre solo voy a decir que ha sido una de las personas más sanguinarias de la banda”, ha aseverado para depositar toda la culpabilidad en los presos de la banda terrorista. “Y yo pienso, ¿quién tiene la responsabilidad de ese sufrimiento? Y siento muchísimo deciros esto pero los responsables de este sufrimiento son vuestros familiares”. Son, según ha replicado, los propios reclusos de ETA quienes “tienen en su mano” la solución: hacer “análisis de conciencia” y “renunciar a su vida criminal”. Algunos, como ha recordado, ya lo han hecho.

“Yo no voy a hacer un ojo por ojo, pero pienso que quien tiene la responsabilidad de esos sufrimientos son vuestros familiares que decidieron ser etarras”

Momentos antes de su intervención, Olatz Iglesias, una estudiante de 21 años, había relatado el ritmo de vida “humano” que ha padecido en primera persona durante largos años al “recorrer cada 15 días” junto a sus abuelos el “Estado francés” para poder visitar a sus padres. Su madre, Nagore Múgica, fue detenida y encarcelada en el país galo por pertenencia a ETA (estuvo en prisión de 1996 a 2011, aunque una parte de la condena la cumplió en España) cuando ella contaba con diez meses y su padre, el sanguinario Gadafi, fue arrestado casi cuatro años después, en febrero de 2000.

En la actualidad, Iglesias se desplaza cada mes a la cárcel de Villena, en Alicante, donde cumple condena el ex miembro del comando Vizcaya, que fue extraditado por Francia en septiembre de 2005. Todo este "duro" periodo de visitas a cárceles lejanas, según ha denunciado, le ha llevado a tener que “renunciar” a su “vida social y académica”. En base a su experiencia, Iglesias ha criticado los “sacrificios” que suponen para los hijos de los etarras encarcelados los largos viajes a las cárceles y sus repercusiones a nivel académico.

Pero Bengoechea ha querido confrontar el relato de la hija de Gadafi y el de los demás miembros de Etxerat con su propio testimonio. Así, les ha detallado que su hijo desde los nueve años acudía a su cama de madrugada a que “le jurara que no me iban a matar”. También les ha relatado que su pequeño le llamaba llorando cada vez que pasaba una ambulancia por la calle para saber si estaba bien, temeroso de que su madre hubiera sufrido un atentado por su condición de concejal del PP en el Ayuntamiento de Irún.

El etarra Juan Carlos Iglesias Chouzas, durante el juicio. (EFE)
El etarra Juan Carlos Iglesias Chouzas, durante el juicio. (EFE)

En su réplica, la parlamentaria popular ha querido recordar igualmente a Iglesias que si se habla se sufrimiento “no se puede olvidar” que una de las víctimas de su padre, que acumula más de 20 asesinatos a sus espaldas, fue el niño de dos años Fabio Moreno. El pequeño murió en 1991 al estallar la bomba lapa que había colocado Gadafi en el vehículo de su padre, un guardia civil, aun a sabiendas de que todos los días llevaba en el vehículo a Fabio y a su hermano gemelo, que resultó herido. “Cada vez que se habla de un etarra procuro recordar el nombre de las víctimas”, ha aseverado Bengoechea para, dirigiéndose a Olatz Iglesias, zanjar su contundente réplica. “Tu madre sabe mucho de los trescientos y pico asesinatos que no están esclarecidos y yo no voy a hacer un ojo por ojo y diente por diente, pero estáis hablando y pienso que quien tiene la responsabilidad de esos sufrimientos son vuestros familiares que un día decidieron ser etarras y dedicarse al crimen”.

Fotografía de archivo de Nagore Múgica. (EFE)
Fotografía de archivo de Nagore Múgica. (EFE)

Con sus palabras, Bengoechea ha confrontado las manifestaciones previas de las tres representantes de Etxerat que han comparecido en la Cámara de Vitoria. La portavoz de esta asociación, Patricia Velez, ha denunciado que el cese de la violencia de ETA en 2011 “abrió un nuevo escenario en Euskal Herria” que “no ha afectado a los familiares y allegados de los presos”, para quienes “no se ha abierto el nuevo futuro”. En especial, ha aludido a los efectos de la política de dispersión en “cientos de menores”.

En este aspecto ha incidido Maider Viso, que acude de forma regular con su hija de 14 años a visitar a su marido a la cárcel a Castellón. Entre lágrimas, ha pedido a los grupos que “se preocupen por su hija y velen por sus derechos”. “Les pido que garanticen que mi hija tenga derecho a la vida familiar, que esta no se restrinja a una visita al mes porque es imposible para ella viajar en más ocasiones por las distancias y que no tenga que poner su vida en riesgo porque esos kilómetros que hace mensualmente no tendría que hacerlos si su padre estuviera en una cárcel vasca”, ha señalado.

Por parte de los grupos, el parlamentario del PNV Iñigo Iturrate ha denunciado, en base a estos “crudos” testimonios, que la política penitenciaria del Gobierno de Mariano Rajoy es un “castigo añadido injustificable” a los familiares de los presos de ETA. Desde Podemos, Lander Martínez ha censurado la “vulneración” de los derechos de los etarras encarcelados y ha rechazado que el acercamiento a Euskadi esté condicionado por el reconocimiento del daño causado de los etarras. Por su parte, la socialista Rafaela Romero ha reclamado al PP una nueva política penitenciaria que posibilite que los reclusos de la banda terrorista cumplan las penas “cerca de los lugares de arraigo personal”, si bien también ha apelado a los presos, que podrían “ayudar con sus pronunciamientos”.

En respuesta a las palabras de Bengoechea, la portavoz de Etxerat ha asegurado que los derechos de los familiares de los presos “no están sujetos a contrapartidas” y tampoco tienen que estar “en yuxtaposición a otros”.

País Vasco

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