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La nieta del poeta Miguel Hernández (i); la nuera y Antonio Gutiérrez (Efe).
Carlos Fonseca 07/07/2010 (06:00h)
La familia de Miguel Hernández reclamará hoy al Tribunal Supremo que anule la condena a muerte del poeta. Lo hará ante la Sala de lo Militar, que ha desestimado todos los recursos de revisión presentados durante los últimos por familiares de víctimas del franquismo. Ya lo intentaron sin éxito la familia del dirigente comunista Julián Grimau, la de los anarquistas Joaquín Delgado y Francisco Granados, o la del también anarquista Salvador Puig Antich, por citar algunos de los casos más conocidos.
El recurso se sustenta en el hallazgo de documentos inéditos en un sumario desconocido hasta ahora, entre ellas una carta exculpatoria de su amigo Juan Bellod Salmerón, convertido entonces en secretario de la Jefatura Provincial de Falange en Valencia. La misiva en cuestión fue reproducida por este diario el pasado 1 de marzo, que la encontró en la causa instruida contra el poeta, que está depositado en el Archivo Histórico Militar, al que han ido a parar miles de ellas abiertas por la represión franquista. En el caso de Madrid las causas estaban depositadas, que no conservadas, en un cuartel de Campamento en pésimas condiciones. El sumario ha sido ahora digitalizado y su consulta es libre para cualquier ciudadano.
La carta de Juan Bellod, fechada el 24 de mayo de 1939, dice literalmente así:
“Certifico que conozco desde su niñez a Miguel Hernández Gilabert (…) constándome ser persona de inmejorables antecedentes, generosos sentimientos y honda formación religiosa y humana, pero cuya excesiva sensibilidad y temperamento poético le ha hecho actuar atendiendo más a los dictados del apasionamiento momentáneo que a una voluntad firme y serena, fácilmente influenciable por acontecimientos y personas (…) Que garantizo plenamente su conducta y actuación, así como su fervor patriótico y religioso, que se revela por lo demás en la lectura de su producción literaria, singularmente en la de su magnífico auto sacramental ‘Quién te ha visto y quién te ve, y sombra de lo que era”.
Bellod relataba que Miguel Hernández le había visitado en repetidas veces en la cárcel de Jesús y María, en la que fue ingresado por los ‘rojos’ al inicio de la guerra, “constándome que hizo cuanto estuvo en su mano para evitar que fuese paseado”. El jefe de Falange añadía que posteriormente había perdido el contacto con él, pero que le consideraba incapaz de haber intervenido en ningún hecho delictivo.
“Estimando que su producción literaria en las publicaciones rojas obedecía a coacciones, e incluso a imperativos de su pasión, cambiada de signo por la falaz propaganda marxista, pero no a la maldad y falta de espíritu nacional y religioso que caracterizó a las fuerzas de la anti-España. No le creo pues, en lo fundamental, enemigo de nuestro Glorioso Movimiento, con cuyos principios, una vez conocidos en la reveladora verdad de nuestra Doctrina hecha actuación gloriosa, le considero identificado por su formación y por su temperamento”.
Miguel Hernández fue detenido el 4 de mayo de 1939 cuando intentaba cruzar la frontera con Portugal de manera clandestina. El poeta huía a la desesperada tras rechazar la oferta del encargado de negocios de la embajada de Chile en Madrid, Carlos Morla, que a principios de ese año, cuando la guerra se daba por perdida, le ofreció refugiarse en la sede diplomática a la espera de marchar al exilio con la ayuda del también poeta Pablo Neruda, con el que le unía una sincera amistad. De prisión en prisión, Miguel Hernández llegó el 15 de mayo a la cárcel madrileña de Torrijos, desde la que escribió a su mujer para que buscara avales que le ayudasen a salir de la cárcel. Uno de ellos fue la aludida carta de Juan Bellod. No fue suficiente y el poeta fue condenado a la pena de muerte, luego conmutada, por un delito de “adhesión a la rebelión”, el “cajón de sastre” con el que los golpistas justificaron la represión.
La Sala de lo Militar ha desestimado todos los recursos
La posibilidad de que esta misiva sirva para anular la sentencia es remota, ya que documentos similares hay en multitud de sumarios. Además, no supone ninguna una “nueva prueba” que demuestre la inocencia de un hombre, como otros muchos, cuyo único delito fue defender la legalidad republicana.
El caso de los anarquistas Julián Delgado y Francisco Granados es un buen ejemplo. Ejecutados a garrote vil en agosto de 1963 acusados de dos atentados que no cometieron, ni siquiera la presentación ante la Sala de lo Militar de los autores de aquellos hechos sirvió para que el Tribunal Supremo anulara la sentencia. El argumento en todos los casos es que hacerlo generaría “inseguridad jurídica”.
El único reconocimiento posible hasta ahora son los documentos de reparación que el Gobierno entrega a las familias de condenados por la represión que lo soliciten en el Ministerio de Justicia. La familia de Miguel Hernández lo recibió el pasado 27 de marzo de manos de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, y ya entonces anunció que no era suficiente y su intención de recurrir la sentencia.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
37 COMENTARIOS
37 .- POBRES VICTIMAS INOCENTES, SE LES NIEGA LA JUSTICIA Y HASTA SE LES OBLIGA A SEGUIR MANTENIENDO SUS PENAS DE MUERTE, COMO SI DE CRIMINALES SE TRATARAN.
VERDADERAMENTE FRANCO VIVE, Y HASTA GOBIERNA ESTE PAIS.
VERGUENZA Y REPUDIO DE ESPAÑA
36 .- #34 Perdón camarada
No fueron 100.000 desapariciones, fueron 1 millon y casi la mitad no tenia delitos de sangre, solo que desaparecieron huyendo por los Pirineos o por barco a Mejico llevandose los ahorros de los españoles.
35 .- #22 Cuando habla de los vencedores, creo se refiere a los golpistas, que a sangre, fuego y terror abortaron la democracia, si, esa que eligen los ciudadanos libres, son a esos "vencedores" a los que se refiere ?
saludos
34 .- #23 TAMBIEN!!!!!
o cree usted que soy como alguno que pululan por aqui, que son incapaces de condenar las 100.000 desapariciones forzosas acabada la guerra, si acabada la guerra, el perdon de los verdugos, golpistas y genocidas, ah! y con una cruz en la mesa donde firmaban las ordenes de fusilamiento en oscuras cunetas, solo por tener diferentes ideas, o los guardias civiles que se mantuvieron leales a la democracia, que fueron arrojados al mar en el trayecto España-Canarias.
Usted, cupongo que condena las desapariciones forzosas de gente inocente, y que uno pueda tener diferentes ideas y no sea eso merecedor de fusilamiento ?
Usted cree logico que una figura como M.Hernandez tenga que suplicar a traves de sus familia el levantamiento de su pena de muerte, que le es negada. VERGUENZA CON MAYUSCULAS DE ESPAÑA, mientras esto suceda no me siento ni un apice español, y parece mentira que la opinion publica no se sienta insultada una y otra vez por cosas como esta
33 .- #30 No hay que irse tan pa´llá
¿Eduardo Haro Tecglen el rojo que se disfrazaba de falangista, aquel que estuvo a favor del fascismo y del franquismo, y en su larga madurez, fue defensor del estalinismo y del comunismo? ¿El mismo que baboseó a Franco en su Dies Irae en el pro nazi Informaciones el 20 de noviembre de 1944? ¿El mismo que abandonó a su suerte a su hijo Eduardo Haro Ibars cuando se enteró de que era gay y heroinómano?
O el bardo asturiano Víctor Manuel que le compuso y cantó a Franco:
Hay un país
Que la guerra marcó sin piedad,
Ese país
De cenizas logró resurgir,
Años costó
Su tributo a la guerra pagar,
Hoy consiguió
Que se admire y respete su paz.
No, no conocí
El azote de aquella invasión,
Vivo feliz
En la tierra que aquél levantó,
Gracias le doy
Al gran hombre que supo alejar,
Esa invasión
Que la senda venía a cambiar.