Tras 77 años

Cierra Somosierra, la cafetería que hacía las tartas de cumpleaños al rey Felipe VI

El centro de Madrid se despide de otro de sus locales emblemáticos. Fundada en 1940, la cafetería Somosierra ha bajado sus persianas para no volver a subirlas

Foto: La cafetería Somosierra. (Chamberí Digital)
La cafetería Somosierra. (Chamberí Digital)

Subiendo la calle Fuencarral, casi llegando a la glorieta de Quevedo, son muchos los viandantes que al pasar por este núcleo comercial de Madrid advierten que no todo sigue igual en el número 135. La cafetería Somosierra ya no tiene encendidas las luces, las persianas están bajadas y en una de sus ventanas se puede leer un mensaje que anuncia que este establecimiento permanecerá cerrado de ahora en adelante.

La hoja está firmada por Gonzalo Toraño Torre, el hombre que regentó este popular local madrileño hasta que su salud ha dejado de permitírselo. Su hijo, Carlos Toraño, explica en conversación telefónica a El Confidencial que, por desgracia, el estado de su padre es delicado desde hace años, lo que no le ha permitido sacar adelante una de las cafeterías más emblemáticas de Madrid que, lamentablemente, tendrá que seguir los pasos de la cafetería Embassy, la cadena de cafeterías Nebraska y otros tantos locales del centro de Madrid que en los últimos meses han echado el cierre.

Era julio de 1940 cuando Emérita Torre Fabián y José María Toraño García inauguraron este local que su hijo regentaría años más tarde. Asturianos emigrados a La Habana, volvieron a España y fundaron este local —además de otras empresas— que durante 77 años ofreció a sus clientes sus famosas tortitas con nata y almendra picada, sándwiches y platos combinados que volvieron célebre a este local.

El mal estado de salud de su padre le quita las ganas a Carlos Toraño de recordar cómo era la cafetería Somosierra. Pero le resulta imposible no acordarse de aquellas mañanas en las que el despertador sonaba a las cuatro y tenía que ir a echar una mano en la jornada de roscones de reyes, otra de sus especialidades.

También le viene una imagen recurrente a la mente, la de un chófer bajándose de un coche oficial: "Cada año, cuando el rey Felipe y sus dos hermanas cumplían años, la Casa Real enviaba un chófer a la cafetería para que llevara a Palacio tartas heladas" para que el entonces Príncipe y las dos infantas celebraran sus cumpleaños.

No remontó sin su dueño

Hace ya ocho años que su padre no se pasa por la cafetería para llevar el negocio, fue entonces cuando las cuentas del negocio comenzaron a empeorar y dejó de ser rentable. Lo que se deja ver en las opiniones que de un tiempo a esta parte recibía de sus clientes este céntrico local.

Un declive que su hijo no niega. "Desde que se fue mi padre, el nivel de la atención a los clientes disminuyó", pero dice que es un criterio que no compartían los asiduos de este local, "los de toda la vida. Los hay que simplemente han buscado otra cafetería para ir por la mañana a tomar su café, pero a los que eran habituales se les ha quedado un vacío", explica.

"Mi padre entendía el concepto de hostelería como institución", explica Toraño, quien añade que tanto él como su hermana trataron de hacerse cargo de este local, pero, sin experiencia alguna en el mundo de la hostelería y dedicándose a otro tipo de negocios, no les fue sencillo y, finalmente, tuvieron que bajar la persiana de Somosierra para no volverla a subir.

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