despliegue de podemos en la asamblea

La moción contra Cifuentes acaba en bronca preelectoral y con más circo que contenido

La cúpula nacional de Podemos ha arropado a sus líderes en Madrid en la moción de censura contra Cifuentes. Espinar ha empezado duro y centrándose en los casos de corrupción de los populares

Foto: La Asamblea de Madrid debate y vota la moción de censura contra Cifuentes.
La Asamblea de Madrid debate y vota la moción de censura contra Cifuentes.

Ramón Espinar empezó duro. Como era de esperar. Los casos de corrupción que asolan el PP de Madrid (Gürtel, Púnica y Lezo) centraron el eje de su intervención. Señaló que la moción de censura era necesaria porque estamos ante "un momento excepcional" y porque "el PP es una máquina de denigrar las instituciones, la democracia. No se habla de Madrid por su cultura ni por su gente, sino por la corrupción". El torrente dialéctico de Espinar fue 'in crescendo' —"tropelías, desfalco, organización criminal"— y el líder de Podemos disparó a la línea de flotación de los populares: "Ustedes son de la banderita de España en la muñeca y la cuenta en Suiza".

La moción contra Cifuentes acaba en bronca preelectoral y con más circo que contenido

Podemos sabe que no sacará adelante la moción de censura. No cuenta con los votos de Ciudadanos ni del PSOE. "No presentamos la moción para echar nuestros números, sino para forzar un debate del estado de nuestra democracia. Concurrían circunstancias más que sobradas para recurrir a la moción. Es una moción para defender la democracia, que vincula a todos los patriotas y a los demócratas".

Espinar continuó su discurso de este jueves repasando la situación política de la región, defendiendo que el PP solo entiende lo público como "el negocio de los amiguetes". Habló de la sanidad, del crecimiento de las listas de espera, la privatización de siete hospitales para dar negocio "a empresas implicadas en Púnica y Gürtel". Habló de la educación, "la privada, que es la apuesta del PP. Madrid solo tiene un 54% de sus estudiantes en la pública. El PP ha cedido 80 parcelas para colegios privados. No hay parangón, ni siquiera en la Comunidad Valenciana". "No tienen valores, tienen chequera. No tienen principios, tienen chequera", sentenció Espinar.

Su intervención siguió con las "radiales quebradas, la Ciudad de la Justicia, el tren de la Warner... Obras faraónicas que han llenado los bolsillos de los amigos del PP, de empresarios parásitos. Lo que hace el PP es empeorar las condiciones de los trabajadores madrileños para que vengan los inversores y se lo lleven muerto". Espinar terminó atacando directamente a Cifuentes. "Usted le ha copiado la estrategia a Aguirre. Usted ha estado aquí siempre 27 años. Yo tenía cinco cuando usted ya estaba en el PP. Usted ha sido corresponsable de lo que ha pasado aquí. Usted es una rana más de la charca de la señora Aguirre". Tras su intervención, Espinar dejó la Cámara para acudir al funeral de su abuela.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias (c), la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta (c), y el secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, Ramón Espinar. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (c), la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta (c), y el secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, Ramón Espinar. (EFE)

La estrategia de los populares para anular la solemnidad y "excepcionalidad" con la que Podemos trataba de revestir esta moción, la segunda en la historia de la Cámara regional, comenzó a entreverse con la primera petición de Enrique Ossorio, por alusiones. El diputado popular aprovechó para desviar el foco hacia la bancada, en la que estaban presentes los dirigentes de Podemos, para acusar a Íñigo Errejón por su polémica beca con la Universidad de Málaga. "El segundo becario más famoso después de Monica Lewinsky", remachó el consejero de la Presidencia, Ángel Garrido.

No fue el único invitado aludido, pero sí el más sonado, porque es el aspirante a liderar la candidatura de la formación morada en las próximas elecciones a la Comunidad de Madrid. Tampoco ha faltado Pablo Iglesias en las alusiones, a quien se acusó de practicar "el espatarring", en referencia a la campaña promovida por su partido para evitar el denominado 'manspreading'. La portavoz socialista, Pilar Sánchez-Acera, incluso utilizó su turno de intervención para limitarse a criticar la "desnaturalización" de la moción de censura por el "uso partidista y sectario" que, dijo, estaba haciendo la presidenta de la Cámara, la popular Paloma Adrados. El PSOE ha optado por un perfil bajo, mientras que Ciudadanos optó por no intervenir en la primera parte del debate.

Las acusaciones continuaron por parte de los populares, señalando a miembros de Podemos acusados de diferentes delitos, desde la posesión de drogas hasta material pornográfico. El espectáculo se ha impuesto así desde el primer momento sobre los contenidos. El foco continuó dirigiéndose hacia la bancada de invitados de la mano de Ángel Garrido, quien aludió en varias ocasiones a la portavoz del Congreso Irene Montero. El tono de precampaña electoral prosiguió, al acusar a la candidata Ruiz-Huerta de utilizar esta iniciativa institucional como "puesta de largo" para promocionar su perfil político.

La moción contra Cifuentes acaba en bronca preelectoral y con más circo que contenido

El debate enseguida se embarranó. El PP tenía clara la estrategia. Colocar la moción en el "espectáculo, una feria de vanidades orquestada". El consejero Garrido, como miembro del Gobierno, ha hecho uso de su derecho a la palabra cuando ha querido (en una interpretación del reglamento avalada por la presidenta de la Cámara, pero que no comparten PSOE y Podemos) para lanzar la contraofensiva de los populares: "Utilizan esta Cámara para su mera propaganda, para dar a conocer a sus desconocidos líderes, arañando unos minutos en los medios de comunicación".

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, junto al politólogo y cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero. (EFE)
El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, junto al politólogo y cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero. (EFE)

Y es que la expectación ha sido máxima. Y la puesta en escena de Podemos, digna de la ocasión. La delegación de Podemos en la Asamblea de Madrid para arropar a su partido en la moción de censura estuvo encabezada por Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Irene Montero y Pablo Echenique. Un despliegue que, además de toda la cúpula de la formación, ha incluido a sus socios electores de IU y Equo, a ‘alcaldes del cambio’ en la región (Pedro del Cura, de Rivas Vaciamadrid, María Jesús Alonso, de Ciempozuelos, o Catalina Rodríguez, de San Fernando de Henares), además de representantes de organizaciones sociales y de trabajadores afines. Más de una treintena de invitados que han seguido este ensayo general de la moción de censura contra Mariano Rajoy, también abocada al fracaso, que se celebrará el próximo martes en el Congreso.

Tras la intervención inicial de Ramón Espinar, un turno de alusiones de varios de los portavoces y la intervención a la carta de Garrido, fue el turno por fin de la exposición de Lorena Ruiz-Huerta. "Traemos aquí una propuesta económica y social con la que ustedes no podrían ni soñar", dijo la portavoz morada para presentar su discurso, que obviamente empezó con la corrupción. "Ustedes descalifican esta moción con toda suerte de insultos, para que nada cambie. Con las manzanas podridas del PP se podría inaugurar la mayor sidrería de Europa".

La candidata Lorena Ruiz-Huerta desgranó durante su intervención de casi una hora y media el programa que acompaña la moción, con un total de 500 propuestas. Alejándose del debate embarrado en el que se había convertido la moción, ha contrapuesto medidas de regeneración democrática y lucha contra la corrupción a un modelo de gestión del PP que considera injusto y nefasto para la región.

El grupo popular abandonó el pleno

Con una línea argumental impugnatoria, quiso visibilizar los problemas que atravesaría la Comunidad de Madrid, tanto económicos como de sostenibilidad, tratando de demostrar que Cifuentes mantiene unas políticas continuistas con las de sus predecesores Ignacio González y Esperanza Aguirre. El grueso de su intervención se centró en exponer los pilares básicos programáticos que constituirían la alternativa de Podemos para la comunidad, principalmente orientadas a recuperar el poder adquisitivo de los madrileños, mejorar los servicios públicos, la progresividad fiscal y la recuperación de nuevos impuestos para financiar infraestructuras públicas o de sostenibilidad ambiental.

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Las últimas intervenciones fueron las más subidas de tono, con acusaciones cruzadas. Desde el PP se tildó a los miembros de la formación morada de "narcotraficantes" y acusándolos de "ser todos unos pederastas", mientras que el diputado de Podemos Jacinto Morano dijo que esperaba de la presidenta que "no pasase a la historia como Cristina I la loca de Madrid". Tras reclamar que se retirase del diario de sesiones esta última referencia, que fue negada por parte del diputado de Podemos por tratarse, dijo, "de una figura literaria", la presidenta de la Comunidad de Madrid optó por abandonar su escaño. Un gesto que fue secundado por todo el grupo popular, dejando su estrado vacío durante la intervención final de la candidata a la presidencia, Lorena Ruiz-Huerta. Todo ellos regresaron minutos después para participar en la votación, cuyo resultado, anunciado, fue el fracaso de la moción con los votos negativos de PP y Ciudadanos, la abstención del PSOE y solo el voto a favor de los diputados de Podemos.

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