15.000 toneladas de cenizas

Así limpia Madrid el vertedero de Seseña: 40 camiones al día y análisis a ratones y conejos

Antes de Nochebuena, el Gobierno madrileño espera concluir la limpieza de su parte (el 30%) del cementerio de neumáticos que ardió en mayo. Ha gastado dos millones de euros

Foto: El vertedero de Seseña. Al fondo se pueden ver las cenizas provocadas tras el incendio y en primer plano algunos neumáticos que no ardieron.
El vertedero de Seseña. Al fondo se pueden ver las cenizas provocadas tras el incendio y en primer plano algunos neumáticos que no ardieron.

El Gobierno regional que preside Cristina Cifuentes espera dar por concluidos los trabajos de limpieza del vertedero de Seseña (Toledo) antes de Nochebuena. El incendio que se declaró el pasado 13 de mayo arrasó prácticamente las 90.000 toneladas de caucho (cinco millones de neumáticos, que alcanzaban en algunos puntos los siete metros de altura) que se habían depositado en este cementerio con el paso de los años. El vertedero está justo en el límite entre Seseña y Valdemoro (Madrid). De hecho, el 30% ocupa suelo madrileño. Por eso, la Comunidad de Madrid y la Junta de Castilla-La Mancha firmaron una encomienda de gestión con la empresa pública Tragsa (dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) para repartirse los costes de limpieza. Las administraciones regionales pagan y Tragsa limpia.

La Comunidad de Madrid va a desembolsar dos millones de euros por su parte del trabajo. El 2 de noviembre, Tragsa comenzó a retirar las 15.000 toneladas de cenizas generadas tras el incendio (capas de hasta 70 centímetros). Cada día, unos 40 camiones han estado transportando este residuo en bañeras cerradas que se han llevado a dos instalaciones con capacidad para tratar las cenizas: las que tiene la empresa Tradebe en Valdilecha (municipio del sureste madrileño) y Renovés en la localidad toledana de Novés. "Para facilitar el trabajo de los camiones y los 'bulldozer' que han estado trabajando en la zona, se han tenido que diseñar en el área afectada por el incendio caminos de zahorra", señalan desde la Consejería de Medio Ambiente. Antes de quitar las cenizas, estas se taparon con una capa de polímero vinílico para evitar que el viento y las condiciones climáticas adversas las diseminaran.

En verano, concretamente los meses de julio y agosto, y antes de empezar a retirar las cenizas, Tragsa se llevó del vertedero unas 1.500 toneladas de neumáticos que no habían sido destruidos completamente por el fuego. Las ruedas contienen acero, materiales textiles, caucho y una serie de productos químicos. La "fracción metálica" se trasladó a la planta de reciclaje Félix Martín Suñer SAU, en Arganda del Rey, "que cuenta con la correspondiente Autorización Ambiental Integrada" para realizar este trabajo. Este material se trituró allí y el residuo tratado se llevó a una fundación para obtener acero.

El trabajo ha sido arduo y se han tenido que respetar unos plazos. El incendio no se dio por extinguido hasta el 6 de junio. Hubo que esperar hasta julio para iniciar la retirada de las 1.500 toneladas de fracción metálica, fase que finalizó el 26 de agosto. Luego, el 2 de noviembre, empezó la retirada de las cenizas, una última fase que terminará antes de Nochebuena. Desde la consejería, señalan que los dos procesos (retirada de residuos metálicos y cenizas) han tenido sus tiempos porque era necesario realizar informes técnicos que determinaran las peligrosidad de los residuos. "Una analítica compleja que ha permitido obtener una caracterización precisa para concluir que estábamos ante un residuo no peligroso, un dato que ha abaratado, facilitado y acelerado el tratamiento de las cenizas que ya están siendo transportadas en bañeras cerradas".

Retirada de las ruedas que no ardieron en el vertedero de Seseña. (EFE)
Retirada de las ruedas que no ardieron en el vertedero de Seseña. (EFE)

La Comunidad de Madrid ha realizado, entre otras, pruebas de toxicidad en ratones albinos, pruebas de irritación y corrosión en la piel de conejos, y pruebas de efecto mutagénico en bacterias. Las conclusiones, plasmadas en un estudio de más de 400 páginas, son que el incendio no generó residuos peligrosos. Pero no acaban aquí los análisis. A finales de diciembre, una vez que finalice la retirada de las cenizas, el Gobierno regional efectuará una analítica del suelo. "Se va a analizar la tierra, y los resultados nos dirán si hay que quitar o no algunos centímetros de tierra para llevar a cabo las actuaciones de restauración pertinentes".

Investigación policial

Mientras, la investigación policial y judicial sobre el origen del incendio continúa. Las pesquisas las centraliza la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, que tiene la certeza de que el fuego fue provocado y que se inició en cuatro focos distintos. Los agentes han visionado vídeos y han tomado declaración a testigos para intentar identificar el vehículo en el que llegaron los pirómanos. El caso ha recaído en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 de Valdemoro (Madrid), que ya ha solicitado a varias compañías telefónicas datos sobre las llamadas realizadas y recibidas desde la zona la noche en que comenzó el fuego.

Los neumáticos ardieron durante 24 días, con llamas que provocaron una enorme nube de humo (visible desde 50 kilómetros) y el desalojo de todos los vecinos de la urbanización El Quiñón, levantada por Francisco Hernando 'el Pocero'. Ecologistas en Acción presentó un estudio realizado en colaboración con la Cátedra de Toxicología y Salud Ambiental de la Universidad pública Rovira i Virgili, que tomó muestras de suelo y agua recogidas entre los días 6 y 10 de junio en diferentes zonas alrededor del vertedero (El Quiñón, Seseña Nuevo y Seseña Viejo). Se recogieron también muestras de alimentos y cultivos locales, potencialmente afectados. En cada una de las muestras, se analizaron los niveles de 16 hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), dioxinas (PCDD/Fs), bifenilos policlorados (PCB) y 13 metales pesados.

Los resultados fueron preocupantes: las muestras reflejaron niveles similares de dioxinas, PCB y metales pesados en todas las tomas. La concentración de HAP en el aire fue mucho más elevada en la zona de El Quiñón, con niveles extraordinariamente altos. Por ejemplo, fue 10 veces superior a la zona de Tarragona que alberga el polígono petroquímico más importante del sur de Europa. Además, las concentraciones de HAP en muestras de lechuga cultivada en un huerto urbano de Seseña fueron 10 veces superiores a los niveles habituales.

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