el estadio incluirá el nombre de la entidad bancaria

Abanca se hace cargo de la deuda del Dépor con el fisco sin desvelar las garantías

La entidad, surgida de un rescate de 8.500 millones de euros, entrega 45 millones al club coruñés con un crédito del que se desconocen las condiciones

Foto: El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet (i), y el presidente del Deportivo de La Coruña, Tino Fernández (d). (EFE)
El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet (i), y el presidente del Deportivo de La Coruña, Tino Fernández (d). (EFE)

El mundo del fútbol es diferente. Solo así se puede entender que una entidad nacida gracias a un rescate que le costó al Estado 8.500 millones de euros se jacte de la concesión de un préstamo de 45 millones a una empresa con escasas posibilidades de garantizar la ayuda. Pero esa empresa se llama Deportivo de La Coruña, un club de la Primera División española, por lo que, lejos de ocultarse, la operación ha sido presentada con una puesta en escena comandada por el nuevo presidente del banco, Juan Carlos Escotet.

Gracias a ese crédito, el club coruñés, protagonista con sus 160 millones de deuda del mayor concurso de acreedores de la historia del fútbol español, ha ingresado directamente en las arcas de la Hacienda pública 43,5 millones de euros, lo que lo libera del compromiso de abonar 9 millones por temporada durante los próximos cinco años. La entidad nacida del desastre de las cajas de ahorro gallegas le concederá un periodo de pago más largo, de 15 años, en unas condiciones de las que se desconocen la mayoría de los detalles, pero en las antípodas de las exigencias que establece Hacienda para la deuda privilegiada.

No se han desvelado los intereses del crédito ni las garantías ofrecidas por el Deportivo, una entidad sin apenas otro patrimonio que su plantilla de futbolistas, tiendas del club y su ciudad deportiva y que en los últimos tres años se ha salvado del descenso en las últimas jornadas. En caso de que esa pérdida de la categoría llegue a consumarse, Abanca le concederá una moratoria de dos años. Lo que ocurrirá si el Deportivo no lograra volver a Primera en ese periodo también se desconoce, aunque Escotet tiró de intuición para asegurar que ese descenso “no va a suceder”. Eso sí, después de puntualizar: “Espero que los jugadores no me dejen quedar mal”.

De lo que sí se mostró convencido el presidente del banco es de haber salvado del desastre al club que preside Tino Fernández: “Si siguiese pagando a la Agencia Tributaria, lo probable es que el Deportivo se hubiese visto amenazado y en algún momento cayese a Segunda División”. Intuiciones competitivas al margen, Escotet aseguró que el crédito es fruto de un análisis detallado de las posibilidades económicas del Deportivo. “Hemos estudiado su modelo de negocio, su posición en el mercado, su generación de recursos y sus garantías, así como la posibilidad real y técnica de afrontar los compromisos y obligaciones adquiridas con este acuerdo”, subrayó.

El Tribunal Supremo calificó como privilegiada una parte de 21,7 millones de su deuda con el fisco, por lo que el plazo a pagar en 24 años se reducía a 5

La ayuda de la heredera de Novagalicia Banco llega en un momento especialmente delicado para el equipo coruñés, después de que el pasado mes de marzo el Tribunal Supremo clasificase como privilegiada una parte de 21,7 millones de su deuda con el fisco, considerada inicialmente subordinada y ordinaria. Eso significa que el plazo de 24 años para satisfacer ese débito se reducía a solo cinco, con pagos semestrales y la obligación de destinar a amortizaciones el 25% tanto de los traspasos de sus jugadores como de la parte del contrato de televisión que superase los 23 millones de euros.

El acuerdo con Abanca establece que durante ocho años el estadio donde el Deportivo juega sus partidos llevará el nombre de Abanca-Riazor, si bien esa es una concesión realizada por el Ayuntamiento, titular de las instalaciones. En vísperas del anuncio del préstamo de Abanca, Fernández firmó con el alcalde coruñés, Xulio Ferreiro, un convenio por el que este da su aprobación al cambio de nombre del estadio. “Lo que es bueno para el Deportivo es bueno para la ciudad”, resumió Ferreiro.

El presidente del Deportivo de La Coruña, Tino Fernández, en el estadio de Riazor. (EFE)
El presidente del Deportivo de La Coruña, Tino Fernández, en el estadio de Riazor. (EFE)

Una vez satisfechos esos 43,5 millones de euros en las arcas de Hacienda, al Deportivo le quedan por pagar al fisco otros 2,7 millones de deuda ordinaria, que podrá afrontar a lo largo de 15 años, y 3,8 millones más de subordinada, que no comenzará a satisfacer hasta 2034. Con todo, los años de excesos de su expresidente Augusto César Lendoiro están lejos de haber desaparecido por completo, ya que el club tiene todavía una deuda global de 91 millones de euros. Además de los 45 millones con Abanca, deberá afrontar pagos privilegiados por valor de 22 millones con los bancos, 18 de ordinarios y seis de subordinados.

Todo ello, eso sí, con unas condiciones muy distintas a las que impone Hacienda. “La deuda es la misma, solo cambió el dibujo, la manera de pagarlo y a quién. No podemos perder de vista el rigor”, reclamó el presidente del club coruñés. Como consecuencia inmediata de esos requisitos menos exigentes, el Deportivo podrá incrementar la próxima temporada en aproximadamente un 50% un límite salarial fijado en 24 millones de euros en la temporada 2016-2017, en la que solo era superior al de Osasuna, Las Palmas, Eibar y Sporting de Gijón.

El club podrá incrementar la próxima temporada en aproximadamente un 50% un límite salarial fijado en 24 millones de euros en la temporada anterior

El acuerdo también se firma en un contexto de euforia del banco gallego nacido tras el rescate de las cajas, que esta misma semana anunció el reparto de 692 millones de euros en dividendos. Abanca dobló la retribuciones variables a sus 17 ejecutivos principales y ofreció 6,5 millones de euros en acciones a medio centenar de sus altos cargos. Las novedades en la entidad pasan también por la nueva presidencia del hasta ahora vicepresidente, Juan Carlos Escotet, que recoge el testigo de manos de Javier Etcheverría, un histórico de la banca gallega que a sus 85 años ejercía funciones solo protocolarias.

Abanca nació en diciembre de 2013 de los restos de la nacionalizada Novagalicia Banco, el banco surgido de la desastrosa fusión de las cajas de ahorros gallegas promovida por la Xunta y avalada por el Banco de España, que ha acabado con sus directivos en la cárcel. El grupo venezolano Banesco, que lidera Juan Carlos Escotet, adquirió por 1.003 millones de euros una entidad en la que el Estado inyectó 9.050 para su reflotación. Solo en el primer ejercicio sus ganancias alcanzaron los 1.157 millones, 154 millones de euros más que el precio de compra.

En 2015 el beneficio se redujo hasta los 330 millones, una cantidad que mejoró muy ligeramente en 2016. Pese a ello, en abril del pasado año, el consejo de administración repartió los primeros dividendos entre sus accionistas por 315,5 millones de euros, una cantidad que ha duplicado ampliamente este mismo mes de junio.

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