trabajo conjunto de la cnmc y la xunta

Competencia investiga el alto precio de los carburantes en Galicia

El organismo estatal abre una investigación pero culpa a los ayuntamientos de que el combustible cueste casi tres céntimos más que la media estatal

Foto: Un conductor reposta en una gasolinera. (EFE)
Un conductor reposta en una gasolinera. (EFE)

Transportistas y conductores se preguntan por qué al salir del territorio gallego los carteles de las estaciones de servicio les informan de precios más y más bajos. Las cuatro provincias gallegas se sitúan en el grupo de las seis con el gasóleo de automoción más caro de toda España, aunque en el ranking autonómico salgan peor paradas comunidades uniprovinciales como Asturias y Baleares. También se lo pregunta la Xunta, que ya en 2014 presentó un informe ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el sector de las gasolineras. Solo ahora, tres años después, el organismo abre una investigación.

El anuncio de las averiguaciones lo realizaron el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Competencia, José María Marín-Quemada, tras una larga reunión el pasado martes en el despacho del primero. Marín atribuyó a muchas posibles causas ese “problema nacional pero especialmente agudo en Galicia”, aunque entre ellas no citara el pacto de precios del que sospechan los consumidores, sugerido por el propio Feijóo en más de una ocasión. En cambio, sí apeló a la responsabilidad de los ayuntamientos, a los que emplazó a facilitar la implantación de nuevas estaciones de servicio.

Parte de la culpa del precio de los combustibles en Galicia es de la propia Xunta, que aplica en su tipo máximo el llamado 'céntimo sanitario': 4,8 céntimos el litro. Pero las estaciones de servicio gallegas salen mal paradas de las comparaciones incluso antes de impuestos. Según el último informe mensual sobre precios de carburantes y combustibles del Ministerio de Industria, correspondiente al pasado abril, es la cuarta comunidad más cara, solo superada por el País Vasco, Asturias y Baleares en gasolina y por Cantabria, Asturias y Baleares en gasóleo. Si se incluyen los impuestos, solo estas dos últimas superan sus precios en gasolina y es la segunda más cara después de Baleares en combustible para motores diésel.

Las cuatro provincias gallegas se sitúan en el grupo de las seis con el gasóleo de automoción más caro

En marzo, el precio medio antes de impuestos en Galicia de la gasolina (eurosúper sin plomo, de 0,95) era de 0,564 euros, frente a los 0,5522 del conjunto del Estado, mientras que en el gasóleo es de 0,565 frente a 0,5511. Después de la aplicación de los impuestos, la gasolina está en las estaciones gallegas a 1,254, frente a un precio de media estatal de 1,2264 euros, es decir, 2,76 céntimos más cara. Y el gasóleo, a 1,142 euros, casi 31 céntimos más caro. El informe de la Xunta de 2014 señalaba que Galicia tenía el importe del litro de combustibles al precio más alto de todo el Estado. Excluyendo la tributación, la diferencia era entonces 2,4 céntimos mayor que la media, una situación que al Gobierno gallego le extraña especialmente al estar situada en territorio gallego una de las ocho refinerías que hay en España.

Refinería de Repsol en A Coruña. (Repsol)
Refinería de Repsol en A Coruña. (Repsol)

Marín reconoció esta semana que la situación “no es normal” y abogó por “terminar con unos precios diferenciales en Galicia frente al resto de España”. Pero dicho esto, solo tuvo recomendaciones para los alcaldes. “Hemos identificado desde hace tiempo la colaboración de los ayuntamientos como un elemento clave para alcanzar una mejor calidad en la distribución de gasolinas y gasóleos que se traduzca, mediante la eliminación de las limitaciones urbanísticas, en precios para los consumidores más adecuados y más acordes con los precios antes de impuestos en otros países europeos. Y en el caso de Galicia, también con precios más acordes con lo que es la media nacional”, aseguró.

Tampoco es la primera vez que Competencia apoya las reclamaciones de Galicia, aunque los resultados vengan siendo nulos. Cuando la Xunta aprobó su informe, el propio Marín dio todo su apoyo al Gobierno gallego. Pero han tenido que transcurrir tres años para que anunciara que la comisión se pondrá manos a la obra, sin concretar de qué manera, más allá de la mera cooperación. “Hemos acordado estrechar los lazos de colaboración y de trabajo conjunto para poner de manifiesto que esta situación no es normal “, afirmó el presidente del organismo.

España es uno de los países con los combustibles para automoción más caros de la Unión Europea, tanto en gasolina como en gasóleo

Eso es todo lo que dijo Marín sobre los precios de los carburantes en Galicia. El Gobierno gallego, por su parte, emitió un comunicado poco después en el que aseguraba que Competencia había asumido “el compromiso” de estudiar mecanismos que palíen el problema y respaldaba la necesidad de estrechar la colaboración con los ayuntamientos “para que eliminen trabas urbanísticas” a la apertura de nuevas estaciones de servicio, lo que incentivaría la competencia. Otros de los objetivos del Gobierno gallego es que ningún operador supere el 30% de cuota de mercado y abaratar el suelo para la apertura de nuevas gasolineras.

Según consta en los informes del Ministerio de Industria, los precios de los combustibles se forman en función de cinco variables. Tres de ellas las fijan los mercados: las cotizaciones del crudo, de los productos y de las divisas. Otra variable la establecen las autoridades a través de los impuestos. Y queda una quinta que es la que provoca las diferencias dentro de un mismo territorio, constituida por los márgenes de distribución y comercialización. Estos últimos varían en función de factores como la localización geográfica (núcleo urbano, carretera, proximidad a refinerías o entradas costeras…), las relaciones entre compañías petroleras y estaciones de servicio (propiedad, abanderamiento, exclusiva…) y las promociones locales y políticas de marketing empresarial.

El informe del ministerio revela además que España es uno de los países con los combustibles para automoción más caros de la Unión Europea, tanto en gasolina como en gasóleo, pero también de los que los cargan con menos impuestos. Sin ellos, solo Dinamarca tiene la gasolina más cara. En el caso del gasóleo, el precio es mayor también en Grecia, Eslovenia, Suecia, Portugal, Finlandia y Eslovaquia. Una vez aplicados, la gasolina solo resulta más barata en Austria, Bulgaria, Cheque, Polonia y Rumanía, y el gasóleo en Bulgaria, Polonia y Rumanía.

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