saldrá por un valor de 366.000 euros

A subasta otro emblema de la fortuna del narco Laureano Oubiña

El Plan Nacional de Drogas pone a la venta junto a otras 21 propiedades la mansión del capo en Vilagarcía, como ya hiciera con otra de Sanxenxo y con el emblemático Pazo de Baión

Foto: Domicilio a subasta de Laureano Oubiña. (Google Maps)
Domicilio a subasta de Laureano Oubiña. (Google Maps)

El próximo mes de junio, el Plan Nacional sobre Drogas sacará a subasta 22 propiedades embargadas a narcos, en su mayoría gallegos. Habrá grandes chalés a la venta en localidades como Meaño, Sanxenxo o Vilanova, en la provincia de Pontevedra, pero uno destaca sobre todos los demás. Se trata del que se construyó en A Laxe (Vilagarcía) el narcotraficante gallego Laureano Oubiña, en libertad condicional desde el pasado mes de marzo: una mansión situada en una parcela de casi 3.500 metros cuadrados que, tras haber sido tasada en dos millones por la Agencia Tributaria, sale por un valor de 366.000 euros. El dinero recaudado se destinará a programas contra la drogodependencia.

La de A Laxe es la mansión donde Oubiña residió durante años con su segunda mujer, Esther Lago —fallecida en accidente de tráfico en 2001—, y las hijas de ambos. Cuando no estaba en la cárcel ni había medidas que le impidieran entrar en Galicia, la de Vilagarcía era su casa, a la que deseaba volver cuando saliera de prisión, aspiración que se frustró con su confiscación. Se trata en realidad de la ampliación de otra ya existente, a la que añadió un terreno que rodea a ambas y que reformó por completo a finales de los noventa, cuando ya estaba condenado por la Nécora y el célebre Pazo de Baión le había sido intervenido. La subasta se produce apenas dos años después de que el Plan de Drogas licitara otro terreno de Oubiña, 2.330 metros cuadrados junto al mar en el municipio turístico de Sanxenxo, adjudicado por 753.000 euros, casi 300.000 euros más que el precio de salida.

Descripción de la mansión de A Laxe, en Vilagarcía de Arousa.
Descripción de la mansión de A Laxe, en Vilagarcía de Arousa.

El chalé de Laxe es uno de los bienes que fueron cedidos al Plan de Drogas después de que en 2014 la Audiencia Nacional se lo embargase tras una condena por blanqueo de capitales. Se da la circunstancia de que tanto esa casa como el terreno de Sanxenxo fueron pruebas fundamentales en ese juicio, celebrado en 2012, en el que fue condenado a cuatro años, siete meses y 15 días de prisión y al pago de una multa de 2,2 millones de euros. El tribunal consideró probado que Oubiña y Esther Lago habían blanqueado grandes sumas de dinero procedente del narcotráfico mediante la compra de los solares. Para ello contaron con la colaboración de varios allegados y canalizaron el dinero a través de empresas pantalla.

La subasta forma parte de un lote anunciado por la Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión Inmobiliaria del Patrimonio (Segipsa), que ya realizó otros dos intentos de ponerlo a la venta, el último a finales de 2014. No pudo hacerlo, ya que la empresa que construyó la casa presentó un escrito en el que explicaba que Oubiña aún les debía una parte de la obra, una carga que no aparecía reflejada en el concurso de venta, y que ahora ha sido subsanada.

Descripción del chalé subastado en Sanxenxo.
Descripción del chalé subastado en Sanxenxo.

La subasta frustra las pretensiones de las hijas del narco, Esther y Laura Oubiña, que pretendían recuperarlo y presentaron un recurso ante la Sala Civil del Tribunal Supremo contra el embargo. Ambas reclaman que su madre, fallecida en accidente de tráfico en 2001, era la depositaria de la mayoría de las acciones de la propiedad. Es el mismo argumento con el que la familia Oubiña todavía porfía en su lucha para recuperar Baión. Las hijas llevaron la reclamación hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que la rechazó, pero el narco aún aspira a recuperar algún día el espectacular pazo medieval con cerca de 30 hectáreas de viñedos que se convirtió en icono de la lucha de las madres contra la droga.

En la mansión de Laxe dormía Oubiña precisamente el día que el helicóptero del juez Baltasar Garzón aterrizaba en Baión, dando inicio a la Nécora, y en ella fue detenido. Situada apenas a 10 minutos del pazo, a ella se refiere el narco como un simple “adosado”, ya que es una ampliación de un inmueble que perteneció a Esther Lago, que lo heredó de su padre y que ahora pertenece a una de las hijas de ambos.

Además del relacionado con la titularidad, la intención del Plan de Drogas de subastar la casa ha tropezado con otros impedimentos. Uno de ellos consiste en las ilegalidades de la propia casa, que no está oficialmente finalizada y se habitó sin licencia de ocupación. La vivienda, que supera en algunos puntos la altura máxima permitida en hasta cinco metros, comparte espacios con la que perteneció al padre de Esther Lago. De hecho, para acceder al jardín de la parte añadida, es necesario pasar por la terraza de la casa anexa, que está comunicada a su vez con el sótano de la que se va a subastar.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó la reclamación para recuperar el Pazo de Baión, pero el narco aún aspira a recuperarlo

El capo gallego abrió las puertas de su mansión a los medios de comunicación en varias ocasiones. En una de las últimas veces que lo hizo, para la revista 'Vanity Fair' en 2012, se refirió a la casa como un simple adosado carente de lujos y con un mobiliario anclado en los ochenta. Oubiña no habla en sus declaraciones de una construcción, sino de una reforma de la parte ya existente “para combatir humedades”. Pese a sus apreciaciones, y como suele ocurrir con tantas casas de los capos contra la droga, el lujo del interior supera con creces el aspecto que ofrece la casa desde el exterior, en un intento por evitar la ostentación.

El narcotraficante Laureano Oubiña, abandonando la prisión de Navalcarnero (Madrid). (EFE)
El narcotraficante Laureano Oubiña, abandonando la prisión de Navalcarnero (Madrid). (EFE)

Todos los problemas urbanísticos y financieros de la casa han empujado a la baja el precio de salida de la mansión arosana, que los peritos de la Agencia Tributaria tasaron en dos millones en el juicio por blanqueo contra Oubiña. En aquella ocasión, los abogados del narco presentaron un informe pericial que cifraba el valor del inmueble en apenas 198.000 euros.

La primera propiedad de Oubiña que salió a subasta para dotar de fondos al Plan contra la Droga fue el pazo de Baión. Intervenido en enero de 1995 por el juez Carlos Bueren, Baltasar Garzón lo embargó para hacer frente a la multa de la operación Nécora. El Estado arrendó su gestión en 1996 a Freixenet, que mantuvo durante 13 años su explotación. La ganadora de la subasta fue la cooperativa cambadesa Condes de Albarei, que ofreció más de 15 millones de euros.

Hasta 2015 no se subastó el solar de Sanxenxo, en el que Oubiña pensaba construir un lujoso chalé a pie de playa, que salió con un precio de partida de 462.000 euros y fue adjudicado tras una reñida puja por 750.000. Un año antes, la subasta fue declarada desierta.

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