miembro de iu y en coalición con podemos

El alcalde de Ferrol acepta como Kichi el encargo a Navantia para Arabia Saudí

“Tengo problemas de conciencia con esos contratos, pero la situación de la comarca es la que es”, afirma Jorge Suárez
Foto: Jorge Suárez, alcalde de Ferrol desde junio. (EFE)
Jorge Suárez, alcalde de Ferrol desde junio. (EFE)

Jorge Suárez no es de Podemos, como José María González, Kichi¸ su homólogo de Cádiz, sino de Izquierda Unida. Fue elegido por Ferrol en Común, una de las coaliciones con el partido de Pablo Iglesias, las famosas Mareas, que alcanzaron en mayo de 2015 algunas de las principales alcaldías de Galicia. Pero al igual que Kichi, el regidor ferrolano espera que se confirme el contrato de Navantia para la construcción de cinco corbetas para Arabia Saudí.

“Tengo problemas de conciencia con esos contratos, ya que no es lo mismo hacer buques para Noruega que para Arabia Saudí, pero la situación de la comarca es la que es”, afirma Jorge Suárez, que añade: “Entre la conciencia y el hambre…”. Entidades como Greenpeace o Amnistía Internacional han criticado el respaldo del alcalde de Cádiz a la operación.

Ferrol es una ciudad especialmente castigada por la crisis, y que tiene una enorme dependencia del sector naval. El Ayuntamiento prioriza la creación del empleo en una comarca castigada con la tasa de desempleo más alta de Galicia desde hace años, y entre las más elevadas de España, que vive y respira a la sombra de los astilleros públicos de Ferrol y Fene, antiguas Bazán y Astano, con 2.300 trabajadores. El empleo indirecto que generan los astilleros a plena ocupación en la comarca suma 17.000 puestos y desde 2010 hasta la actualidad, según los cálculos sindicales, más de 4.000 trabajadores de subcontratas habían perdido su empleo por el vacío de gradas y talleres en nuevas construcciones, desde que se entregó un segundo buque al Gobierno de Canberra.

Protestas de los trabajadores de Navantia en Ferrol, en 2014. (EFE)
Protestas de los trabajadores de Navantia en Ferrol, en 2014. (EFE)

Navantia se estaba centrando en la reparación de gaseros y en la construcción de estructuras para parque eólicos marinos, dos segmentos complementarios pero insuficientes para ocupar a la plantilla. Los últimos encargos anunciados por el Gobierno, siempre en época preelectoral, no han tenido el impacto sobre el empleo comprometido, especialmente el buque de Pemex, que apenas ha generado actividad para unas 350 personas.

Ese es el contexto al que se refieren fuentes municipales para justificar la decisión de Jorge Suárez de avalar el contrato con el Gobierno de Arabia Saudí, que será el mayor de los firmados por Navantia en su historia. Se trata de un pedido que algunas fuentes cifran en unos 3.000 millones de euros y que garantiza cinco años de carga de trabajo en las plantas públicas, si bien la construcción se repartirá entre el astillero ferrolano y el de San Fernando (Cádiz).

Las diferencias con Podemos

Podemos pidió recientemente a los reyes de España que suspendieran la visita a Arabia Saudí prevista para este mes de febrero, y recordó que se trata de un país donde “las mujeres sufren una discriminación sistemática y donde los defensores de los derechos humanos sufren una represión continua”. Podemos exigió al Ministerio de Defensa que rindiera cuentas para aclarar la colaboración y la venta de armas a países “sobre los que pesan acusaciones de violar los derechos humanos”.

Una lancha del proyecto de construcción que firmó Navantia con la Armada australiana. (EFE)
Una lancha del proyecto de construcción que firmó Navantia con la Armada australiana. (EFE)

En todo caso, desde el entorno de Jorge Suárez recuerdan que él no es de Podemos, sino de Izquierda Unida-Esquerda Unida, y que nunca ha ocultado “la diferencia” entre la colaboración económica con distintas armadas de países democráticos y la que está próxima a sellarse con “una dictadura monárquica”. Navantia firmó en el años 2000 la construcción de cinco corbetas para una democracia consolidada como Noruega, y está próxima a cerrar un contrato similar con Australia de dos megabuques logísticos.

Además de los cinco buques que están a punto de concretarse, el acuerdo del mantenimiento de las fragatas alargaría las relaciones entre Navantia y las autoridades militares saudíes por un plazo mucho más amplio. El encargo será el de exportación de material de defensa de mayor importe para los astilleros públicos, y podría abrir las puertas a otras obras. En Vigo se produce una situación similar al de Navantia, aunque con un astillero privado como Rodman, que viene construyendo desde hace dos años decenas de pequeñas embarcaciones para el régimen corrupto de Angola. Con el agravante de que el negocio propició la entrada en el capital de la compañía gallega del inversor Sam Pa, tachado oficialmente de corrupto por Washington y recientemente detenido por las autoridades de China.

Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam Intermón han enviado una carta abierta a la compañía pública española Navantia para exigir que se frene la venta de esas cinco fragatas. Estas organizaciones recuerdan que hay 6.000 muertes relacionadas con la intervención militar de Arabia Saudí en Yemen, más de 28.000 personas heridas, 2,5 millones de personas desplazadas y más de 21 millones que necesitan ayuda humanitaria. 

Galicia

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