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ES PREMIADA CON UN PUESTO VITALICIO EN EL CONSEJO DE ESTADO

De la Vega, en funciones desde agosto

De la Vega, en funciones desde agosto

María Teresa Fernández de la Vega, (EFE)

Daniel Forcada 21/10/2010   (06:00h)

El Boletín Oficial del Estado del pasado 9 de agosto traía, escondido en el capítulo de ceses y nombramientos, lo que se adivinaba ya entonces como un primer movimiento táctico para una inminente y profunda crisis de Gobierno, que José Luis Rodríguez Zapatero ha postergado una y otra vez para no renunciar a su poderoso factor sorpresa. Desde entonces, la vicepresidenta primera, ministra de la Presidencia, además de portavoz del Gobierno, la mujer que ha sido el contrapoder de Zapatero desde que éste llegó a La Moncloa, estaba, literalmente, en funciones. A la espera de pasar a su nuevo destino, un jugoso e irrechazable cargo en el Consejo de Estado, el máximo órgano consultivo del Gobierno. Un despacho con vistas a la catedral de La Almudena y al Palacio Real que De la Vega se ha reservado como jubilación dorada tras sus seis años en Moncloa. 

La publicación entonces del cese, “por renuncia”, de Miguel Vizcaíno Márquez, el último cargo nombrado a dedo por Franco, venía a confirmar las sospechas fundadas que circulaban en el seno del propio Consejo de Estado y que apuntaban a De la Vega como la próxima inquilina del órgano. A sus 96 años, Vizcaíno renunciaba personalmente y por razones de salud, a un cargo al que tenía derecho a disfrutar de forma vitalicia y que ahora pasará a poseer, también por el resto de sus días, la primera vicepresidenta que ha llegado a ese puesto en la historia de la España democrática. 

El BOE aclaraba también que el cese de Vizcaíno fue propuesto por el presidente del Gobierno, “previa deliberación del Consejo de Ministros”, en la reunión del pasado 9 de julio. Una noticia envenenada, publicada por el propio Boletín adscrito a su hasta ahora ministerio, que ponía fin a sus aspiraciones de llegar hasta el final de la legislatura como "escudera" fiel de Zapatero. 

Ni siquiera ha puesto mucho empeño en negar los rumores que apuntaban, desde entonces, a su próximo destino. Ni siquiera se molestó, por ejemplo, en desmentir esa información a su alter ego en la cámara, Soraya Sáenz de Santamaría, quien el pasado 15 de septiembre, le reprochó así que el Gobierno vetase el debate sobre una proposición de ley contra la congelación de pensiones. “Tiene usted un proceso abierto en el Tribunal Supremo por falsear el BOE y ahora por poner trabas a la labor de este Parlamento. Curioso currículum para quien aspira a un puesto en el Consejo de Estado”.

Sin fuelle político

Zapatero le contó a De la Vega el domingo que su momento había llegado. Fue, en este sentido, la primera en conocer los planes del presidente. La suya ha sido la crónica de una caída en desgracia largamente anunciada. La vicepresidenta había perdido fuelle mediático y su valoración, muy popular en sus primeros años de mandato, había caído en picado en los últimos meses. Su pérdida de peso político ha sido, también, inexorable desde que Zapatero la excluyó del “triunvirato” ministerial llamado a negociar los Pactos de Zurbano. 

Y aunque nunca había permitido que le arrebatarasen la portavocía del Gobierno o sus minutos de gloria después de los Consejo de ministros, en los telediarios de cada viernes, hace tiempo que De la Vega había dejado de ser el vocero oficioso del Ejecutivo. Un cargo que, con mucho tino y destreza, había arrebatado para sí José Blanco. El hombre que por momentos llegó a aparecer ante la opinión pública como un vicepresidente en la sombra, y que se ha pateado en los últimos meses todos los platós, hasta el de La Noria, para explicar las medidas de ajuste más duras aprobadas por Gobierno.

Controvertido final

De la Vega ha disfrutado hasta el final de un poder desmesurado dentro de la estructura del Gobierno. Ex ministros de Zapatero relatan en privado las constantes interferencias de la vicepresidenta hasta para nombrar a su antojo a los secretarios y subsecretarios de Estado de cada departamento, la parcela que cada ministro se reserva, en teoría, para sus personas de confianza. Sus llamadas al orden, cuando no auténticas reprimendas, en las reuniones semanales con los subsecretarios y secretarios de Estado han trascendido también en más de una ocasión.

Su omnípodo poder quedó al descubierto hace un año, cuando De la Vega tuvo que permanecer unos días de baja tras ser operada, de urgencia, por una oclusión intestinal. Solo entonces se pudo ver, más que nunca, lo vital que ha sido su papel en un trabajo cuyas competencias han sido casi inabarcables.

Su final, sin embargo, queda empañado por la brusquedad con que De la Vega ha ejecutado sus últimas decisiones. A pesar de estar, literalmente, en funciones, no le ha temblado el pulso para fulminar, de un plumazo, a los cargos díscolos que han osado llevarle la contraria. La última de ellas, Belén Barreiro, cesada como directora del CIS tras negarse a retrasar, por imperativo de De la Vega, las encuestas sobre el debate del Estado de la Nación para favorecer así una mejor valoración del presidente. Ha sido la primera directora de la institución cesada sin motivo aparante a mitad de una legislatura. Como le ocurrió también, en julio, a Yago Pico de Coaña, ex responsable de Patrimonio Nacional, contrario a las decisiones de De la Vega sobre el polémico Valle de los Caídos, en donde se han llevado a cabo, en los últimos meses, varios trabajos forenses para una posible exhumación de cadáveres. 

´La Vice`, como se la recordará por mucho tiempo, renuncia también a su escaño como diputada para poder incorporarse, sin incompatibilidades, al Consejo de Estado. Quedan también para la historia sus históricos cara a cara con Eduardo Zaplana, primero, y con Soraya, después. 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 14 COMENTARIOS

14 .- Para mi que ha elegido el Consejo de Estado para estar más cerca de Rouco, vaya panegírico que hizo ayer de la ex-vice.
Además #12, Fernando Ledesma está más ocupado ahora con el Supremo que con el Consejo de Estado. No hay que hacer caso a esos rumores, ya que hay ciertas incompatibilidades entre los dos.

mbolo2002

21/10/2010, 12:17 h.

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13 .- La pregunta clave aquí es la siguiente: ¿Le dará el sueldo de consejera de Estado para mantener su fondo de armario?

GabrieldeAraceli

21/10/2010, 11:20 h.

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12 .- Sigue un comentario para la prensa del corazón. Se dice en los cenáculos que de la Vega ha elegido el puesto de consejera del Estado para estar cerca de Fernando Ledesma, también Consejero y exministro, con quien le une una larga relación.

juan azaceta

21/10/2010, 11:13 h.

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11 .- #5 Perdón pero la catedral de la Almudena se terminó porque Felipe González puso la pasta. Pasta de todos los españoles, creyentes o no. Si no todavía estaría sin tejado. La Iglesia se gastó muy poco de su dinerito.

boling22

21/10/2010, 11:02 h.

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10 .- De la vega ,alias de la vogue o familiarmente conocida como mamy en ingles the mummy nos plantea un acertijo insoluble: dicen que deja un hueco inmenso en el cerebro ya vacio de zapatero ¿cómo es eso posible? y ahora querida mummy un buen consejo,no te digo que salgas del armario pero sí que saldes tu armario pa pagarte un buen lifting ,de veras que echaré de menos tus modelitos spor los cuales podía saber que hora era y a veces los minutos ,buen SSAASSTTRREE has tenido tipo garzongurtel

capitan Klon

21/10/2010, 10:38 h.

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