DIÁLOGOS PARA LA PAZ / PAUL RIOS
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@Carlos Fonseca.- 08/12/2009 (06:00h)
Paul Rios (Foto: EITB)
Paul Rios tiene 35 años, es abogado, y desde su nacimiento hace tres años está al frente del movimiento ciudadano Lokarri, que ha tomado el relevo de Elkarri en la búsqueda de una solución dialogada al problema de la violencia en el País Vasco. Cuenta con 2000 socios, 400 colaboradores activos, y unas 120.000 personas que les apoyan participando en las iniciativas promueven. “Somos pequeños, pero tenemos capacidad para incidir en la ciudadanía”. El movimiento se autofinanza en un 90 por ciento con las aportaciones de sus socios. En 2008 recibieron una subvención de 35.000 euros del Gobierno tripartito de Ibarretxe, que con Patxi López han visto reducidos a 7.000.
¿Cree que la izquierda abertzale tiene intención de desmarcarse de ETA, que estamos realmente en la antesala de un auténtico giro político?
Yo no diría tanto que esté dispuesta a desmarcarse de ETA como que está dispuesta a dejar atrás la violencia como herramienta política, por utilizar su terminología. Reconozco que no las tengo todas conmigo, ni dispongo de todos los datos para afirmar con absoluta seguridad que eso es así, pero la reflexión que hago es que si estamos ante un nuevo engaño de ETA-Batasuna, como dice el Gobierno, Lokarri se habrá equivocado y la situación seguirá como hasta ahora. Soy de los que piensan que crear expectativas, como ha hecho ahora la izquierda abertzale, que luego no se cumplan va en su perjuicio, y ellos lo saben. Fue a ellos a quienes se culpó del fracaso del proceso de diálogo del año 2006, y no al Gobierno.
¿Y está seguro de que el sector que apoya el fin de ETA es mayoritario?
Mi impresión es que sí, que hay una mayoría en la izquierda abertzale en esa posición. La diferencia con otros procesos de diálogo anteriores es que ahora hay una fecha límite: las elecciones municipales y forales de 2011, y eso hace que los pasos se tengan que dar con más rapidez. Creo que después de las Navidades, en enero o febrero, harán una nueva declaración que avanzará en esa dirección.
¿Su optimismo se sustenta en datos, en hechos concretos, más allá del último documento que ha hecho público?
Es cierto que han expresado una voluntad y nada más. Hay motivos para la duda y la desconfianza fruto de las ocasiones fallidas, porque no sabemos si ETA está en la misma clave de la izquierda abertzale, pero si hay una oportunidad hay que apostar por ella. Si nos equivocamos no pasa nada.
¿Tiene Lokarri algún tipo de información sobre qué va a hacer ETA, cuál es la posición de la banda?
Nos llegan dos tipos de informaciones. Una de que ETA está en tregua tácita, y otra que no comete atentados porque el debate abierto en la izquierda abertzale sobre el fin de la lucha armada hace que internamente sea difícil de entender en este momento un nuevo atentado. Los datos que tenemos es que hay un debate muy fuerte entre un sector que apuesta por seguir con la violencia y otro que considera que hay que buscarle un final.
¿Y cuál es más fuerte?
No tengo elementos suficientes para decirlo, pero creo que la posición mayoritaria de la izquierda abertzale a favor del fin de la violencia afectará de manera decisiva en la decisión de ETA.
De momento ustedes les han tendido la mano y les han ofrecido su colaboración.
Creemos que han dado pasos importantes y que apuestan de verdad por las vías exclusivamente políticas, y como movimiento social debemos apoyar esa iniciativa y reforzarla. Les hemos dicho que vamos a implicarnos y hemos aportado una propuesta: organizar cien consultas populares sobre el derecho a decidir en otros tantos ayuntamientos. Cien como número simbólico, pero si se celebra en doscientos, mejor
¿Por qué consultas populares?
La idea que defendemos es que los anteriores procesos de diálogo se pusieron en marcha sin un método claro sobre su desarrollo y la manera de resolver las diferencias, y eso les condujo al fracaso. Ahora se trata de que sea la ciudadanía la que asiente las bases para que haya un proceso de diálogo sobre el ejercicio del derecho a decidir y sobre cómo se articula en el ordenamiento jurídico, y que una vez iniciado tenga difícil marcha atrás.
¿Cuál sería la pregunta?
Eso lo dejamos abierto; en la pregunta concreta no entramos, sería un tema a discutir. Lo que pretendemos es que una vez iniciado el proceso, cualquiera de los participantes que tenga la tentación de echarse atrás se lo piense dos veces porque vendrá avalado por una mayoría ciudadana. Hasta ahora ha salido gratis.
La izquierda abertzale ha vuelto a plantear la creación de dos mesas de diálogo, una entre partidos y otra Gobierno-ETA. La misma fórmula del frustrado proceso de paz de 2006. ¿Sigue siendo válida esta fórmula?
Creo que sí, pero con dos cuestiones previas fundamentales. La primera, que ETA tiene que ser más clara en su voluntad de poner fin a la violencia, y la segunda, que el liderazgo del proceso lo tiene que tener la izquierda abertzale. En Irlanda del Norte fue Gerry Adams, líder del Sinn Fein, quien pidió públicamente al IRA que declarase un nuevo alto el fuego, y el IRA lo hizo. Con esto quiero decir que no debe ser ETA quien declare una tregua de manera unilateral, sino que debe ser la izquierda abertzale quien la reclame para que quede claro que es ella quien ejerce el liderazgo.
Cuando dice que ETA tiene que ser más clara, ¿se refiere a que debe anunciar el fin definitivo de la violencia?
No tiene por qué. Hay que buscar algo que sea transitable y creíble, y creo que la mayor credibilidad lo puede dar una declaración de la izquierda abertzale diciendo que se opone al uso de la violencia, acompañada de una petición a ETA para que declare un alto el fuego incondicional e indefinido, y que ETA lo acepte y que con ello asuma un papel, entre comillas, secundario. La mesa Gobierno-ETA es importante, pero no es el foro en el que se resuelven las cuestiones políticas.
Los partidos exigen que para retomar el diálogo que ETA anuncie de manera previa que desaparece, de manera que su planteamiento tiene poco recorrido.
Es cierto, pero si la izquierda abertzale y ETA hacen lo que le acabo de decir es seguro que se generaría un mayor clima de confianza que permitiría desbloquear algunas cuestiones que ahora dificultan el proceso.
Se ha identificado a la organización juvenil Segi como el sector irreductible de la denominada trama civil de ETA. ¿La detención de sus dirigentes días atrás puede favorecer el diálogo?
Me parece contraproducente en este momento. Actuar contra los más duros no facilita el trabajo, al revés, lo dificulta. Es dar argumentos a quienes dicen: ‘veis como el Estado no quiere hacer nada; hay que seguir con la lucha armada’. El Gobierno está calculando mal todos los pasos y, o no tiene una estrategia clara, o tiene una actitud demasiado maquiavélica.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el propio presidente del Gobierno lo han dicho claro: tras el fracaso del último proceso de paz ahora toca lucha policial. Me dice que su actitud es contraproducente, pero mientras no haya signos de cambio por parte de ETA, no entiendo por qué el Gobierno debería cambiar su actitud. Estamos en lo de siempre, si es antes el huevo o la gallina.
Detener al que ha cometido un delito, está claro, pero de ahí a detener a otros por militar en Segi va un trecho. Si hay núcleo duro y otro blando, por llamarlos así, Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga representan a éste último. ¿Qué lógica tiene detenerlos? Al revés, habría que apoyarlos. Jesús Eguiguren decía hace dos semanas que no había nada nuevo en el último documento de la izquierda abertzale, y hace unos días rectificó y dijo que hay movimientos importantes en ese mundo. Ramón Jáuregui también ha manifestado que hay que tener en cuenta la última declaración de la izquierda abertzale.
¿Qué disposición ve en el nuevo Gobierno vasco?
De momento percibo que no tiene disposición de diálogo. A nosotros nos preocupa también que ha entrado en la dinámica de que todo es ETA, que mezcla actividades delictivas con otras que no lo son, que ataca a todo con el paraguas de la deslegitimación social de la violencia, y con esta actitud están contribuyendo a dividir a la sociedad vasca en tres partes. Por un lado los buenos y puros, que son los que defienden todo lo que dice el Gobierno sin ningún componente crítico, luego están los malos malísimos, que son todos los que tienen que ver con la izquierda abertzale que representa Batasuna, y finalmente los enfermos morales, y ahí incluyen a todos aquellos que, como nosotros, aun estando en contra de la violencia criticamos muchas de las actuaciones del Gobierno, que nos acusa de contribuir a legitimar el terrorismo.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
79 COMENTARIOS
79 .- Gracias por las críticas. Sólo comentar que llevo participando en movimientos pacifistas desde los 13 años, cuando nadie se atrevía a concentrarse para denunciar la violencia de ETA, así que no tengo que justificarme. Además, mi sueldo lo pagan los socios de Lokarri. Concretamente ahora nos financiamos al 90%. Personas libres que dedican su dinero a lo que quieren.
78 .- Ahora que la "izquierda abertzale" quiere dejar la violencia, la "izquierda titiritera" empieza la suya, Herman Tersch puede dar buena cuenta de ello.
El caso es que izquierda y violencia son dos palabras que parecen ir juntas siempre. Que curioso!
77 .- Recomiendo leer EATRRATUNA, del blog http://franciscovelasco.blogia.com/
76 .- #68 "También decayó una enmienda a la totalidad a la proposición no de Ley de UPYD, presentada por el PSE, en la que instaba al Ejecutivo vasco a promover, junto con las fuerzas políticas democráticas, mociones de censura en aquellos ayuntamientos gobernados por grupos políticos que no condenen la violencia terrorista.
La iniciativa de UPYD, que fue transaccionada con el PP, sólo contó con el apoyo de estas dos fuerzas [14 votos], mientras votaron en contra PNV, PSE, EA, IU y Aralar [58 sufragios]".
Quien se ha sentado a negociar con Otegui, no ceo que haya cambiado de opinón en tan pco timpo.