TENDENCIAS
Estatut, Tribunal Constitucional
El Confidencial.- 27/11/2009 06:00h
A veces, la política no es guía de la opinión pública, decía Stefan Zweig, sino inclinación humillante de los caudillos ante sus propias creaciones. Ante sus propios monstruos. Para entusiasmar al pueblo y para justificar su radicalismo, los caudillos cometen la torpeza de crear un lenguaje cruento. Se habla de traidores, de patíbulos y de guillotinas, y así nacen las guerras: de un juego con palabras peligrosas, de una superexcitación de las pasiones nacionales.
La respuesta que ha dado la prensa catalana a la mera posibilidad de que el Tribunal Constitucional eche por tierra buena parte del ‘Estatut’, recuerda mucho a las palabras de escritor austríaco. El lenguaje duro e intimidatorio del editorial firmado por doce diarios sólo pretende dos cosas: coaccionar al TC para que dicte una sentencia benevolente y desempolvar viejos agravios comparativos que nos retrotraen a la Dictadura. A antes de 1977. Pero olvidan los firmantes de la proclama (el texto no tiene nada que ver con un editorial) que en los últimos 30 años Cataluña ha disfrutado de un autogobierno incluso superior al que tienen muchos países federales. Acudir al victimismo es una incongruencia histórica y una solemne mentira.
Pero sobre todo, la dignidad no es un atributo que descanse en los territorios, aunque se llamen Cataluña, sino en las personas, y los ciudadanos catalanes son igual de dignos con este ‘Estatut’ y con el de Sau. ¿O es que antes no lo eran? Y nada ni nadie puede cambiar esta realidad. El Tribunal Constitucional debe, por lo tanto, entrar a saco en el contenido estatutario, sin presiones inaceptables que recuerdan a excusas de mal pagador. Los convocantes del referéndum pretenden deslegitimar al TC, y es verdad que es inaceptable su composición y funcionamiento, pero sigue siendo válido si este país no se quiere llevar por delante el orden constitucional. ¿O es que es más legítimo un referéndum aprobado por menos de la mitad del censo? ¿O es que todas las sentencias dictadas por el TC en los últimos tres años son ilegítimas?
El manifiesto se presenta como unitario pero rezuma sectarismo. En este clima intimidatorio -impropio de un país democrático- ningún periódico hubiera podido no sumarse al banderín de enganche. Los tentáculos del poder son demasiado fuertes para aguantar el envite. Y menos en una coyuntura económica como la actual.
Es curioso que los firmantes del documento no hayan hecho ni una sola mención crítica al verdadero responsable de este desaguisado, que desde luego no es ni el TC ni quien ha presentado el recurso de inconstitucionalidad; sino quien lanzó una reforma estatutaria antes de poner al día el Título VIII de la Constitución. Se empezó la casa por la ventana y como era de esperar la estructura se ha venido abajo. Lo correcto hubiera sido una reforma constitucional con carácter previo antes de empezar a aprobar a diestro y siniestro nuevos estatutos de autonomía con fines exclusivamente partidistas. En la Constitución española no aparece hoy si quiera el nombre oficial de las 17 comunidades autónomas.
Máquina de hacer independentistas
Zapatero fue quien dijo que aprobaría lo que le enviaran de Cataluña, y es a él, por lo tanto, a quien deben pedir explicaciones los autores de la proclama. Precisamente, el mismo Zapatero que un día dijo que Aznar era una máquina de hacer independentistas por su hostigamiento al nacionalismo. Pero ahora, y eso nadie lo discutirá, hay más independentistas que en 2004. Cataluña antes no era un problema para el resto del Estado y ahora lo es.
El manifiesto reivindica una España plural, pero también el resto de españoles tiene derecho a reclamar una Cataluña plural, donde se respete el derecho a discrepar. Y no parece que el mejor camino sea la firma de un supuesto editorial que se arroga la representatividad de toda la sociedad catalana. ¿O es que todos los periódicos piensan lo mismo? Es un mal síntoma, y por lo tanto una señal nefasta, la comunión de intereses entre los grupos periodísticos catalanes y su clase política, lo que pone en tela de juicio su independencia. ¿Es esto el oasis catalán o el pacto del 3%?
Es verdad que lo pactado obliga, como recuerda el manifiesto. Pero obliga a todos, y no sólo a una parte. Lo contrario situaría a Cataluña fuera del sistema legal, y eso son palabras mayores. Como son las veladas amenazas que se desprenden del último párrafo, cuando se habla de que la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable. ¿Qué legitimidad es aquella que no acepta las reglas del juego? ¿De verdad se creen los autores del escrito que con amenazas se contribuye a crear un clima de sosiego político?
No hay nada peor que enfrentar la legalidad con los sentimientos nacionales. Es el camino más rápido para construir un clima irrespirable y una sociedad cansada hasta el hartazgo de su clase política y periodística.
Opiniones de los lectores (160)
160.
Tadeoteveo»28/11/2009, 22:58 h.
#158 Si alguien se siente amenazado, no es ese el camino. Que la Constitución es la ley fundamental no creo que nadie lo discuta. Yo creo que hay demasiado visceralismo y tremendismo, los partidos radicales se aprovechan de eso. Por eso yo creo que el PP de Rajoy con todos sus problemas es una bendición para España porque está en la senda de la desradicalización [le cuesta ¿eh?]. Y arrastrará a la desradicalización de Catalunya si lo hace bien, necesita tiempo y una victoria electoral a ser posible por la mínima. Espero que los dirigentes del PP vuelvan a sentir la necesidad de hablar catalán en la intimidad. Haciendolo el PP consiguó mayoría absoluta en las siguientes elecciones.
159.
Olivares»28/11/2009, 22:51 h.
#155 Si a usted le parece que defender una cosa y la contraria, dependiendo de dónde se esté, es adaptarse mejor al terreno, no puedo estar más en desacuerdo. Como dije antes, eso me parece de trileros. Pero allá cada uno con su forma de actuar.
158.
Olivares»28/11/2009, 22:48 h.
#153 Completamente de acuerdo con usted. Pero a quien corresponde interpretar si las leyes se adaptan a la Constitución es al TC, no al gobierno ni al Parlamento. Si la Constitución se ha quedado anticuada o no resuelve problemas que nadie se atrevió a atacar en 1978, que se cambie siguiendo los procedimientos legales establecidos. Pero que no me vengan con amenazas de que si no aceptamos el Estatuto va a ser peor para nosotros. Ya somos mayorcitos para saber lo que nos conviene.
157.
Tadeoteveo»28/11/2009, 22:47 h.
#156 Por supuesto, aprender a discrepar sin odio, es la base de la convivencia democratica..
156.
Manuel B»28/11/2009, 22:43 h.
Las matanzas por despecho de los periodos del 32 al 45 en Europa debieron enseñarnos que caminos no deberiamos coger. Recientemente, en los Balcanes se nos ha recordado. Lo cierto es que de estas matanzas siempre hay algunos que sacan algo. Muy pocos pero son los que tienen muy bien sintonizados los instintos primarios del restos de ciudadanos que delegan la responsabilidad que implica la libertad y la convivencia en paz. Paradógicamente, una y otra vez vemos como los muertos resucitan -me imagino- en una patria de nadie donde, por castigo, deben compartirla con todos los muertos por otras banderas. Totorotas.
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