ha recibido el premio eolo de la patronal del sector

Viaje a Coves, el pueblo del milagro eólico que llega hasta el Mar del Norte

Un acuerdo urbanístico ha salvado la permanencia de la planta de LM Wind Power, que da empleo a 500 personas y fabrica una de las palas más largas del mundo (73,5 metros)

Foto: Coves de Vinromà, en el interior de Castellón.
Coves de Vinromà, en el interior de Castellón.

Seguro que le suena. Fue un 26 de agosto de 2007 y ocupó amplios titulares en los noticiarios de todo el país. Tras sentirse perseguido por la Guardia Civil, un comando de cuatro individuos de la banda terrorista ETA hizo estallar una furgoneta Mercedes Vito robada en Francia en un descampado en el interior de la provincia de Castellón. La detonación provocó un socavón considerable y los restos del vehículo se dispersaron en 400 metros a la redonda. Llevaban 80 kilogramos de amonal, material suficiente como para provocar una masacre, que hicieron temer un nuevo atentado sangriento tras la bomba de la T4 y la ruptura de su última tregua. Ese día muchos descubrieron en el mapa la existencia de Coves de Vinromà, un municipio de poco más de 2.000 habitantes en la comarca de la Plana Alta.

Con una economía basada en la ganadería, agricultura y pequeñas industrias, el mismo año que los telediarios ponían el acento en la última barrabasada etarra, la población comenzó a sufrir los primeros golpes de la crisis económica cuyos nubarrones asomaban por el horizonte. Talleres Orient, una fábrica de componentes de aluminio y carpintería metálica, echaba el cierre y dejaba a más de cien empleados en la calle. Lo mismo que había ocurrido con varios talleres textiles. Los más jóvenes comenzaron a marcharse en busca de oportunidades fuera.

Sin embargo, 2007 también fue el ejercicio en el que a la multinacional danesa de fabricación de palas para hélices eólicas, LM Wind Power, se le ocurrió que Coves podía ser un buen lugar para instalar su segunda fábrica en España. En ese momento aún parecía que el país tenía aspecto de embrión de potencia en energías renovables, con parques de molinos de viento por desarrollar por todo el territorio y un generoso sistema de primas a la producción de energía eólica que se vino abajo con el segundo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y fue decapitado directamente por el primero de Mariano Rajoy.

La situación era kafkiana: al no estar entregada la obra de urbanización, LM Wind Power funcionaba como empresa, pero no pagaba ni el IBI

La prometedora factoría de LM Wind Power arrancó a medio gas a finales de 2007. Al igual que la otra planta de LM en Ponferrada, la filial castellonense comenzó a sobrevivir gracias a la exportación de productos y el año pasado vivió un momento crítico que estuvo a punto de desembocar en el abandono del emplazamiento y la marcha de la producción a otros lugares fuera de España. Sin demanda nacional, se hacía necesario ampliar las instalaciones para poder fabricar las enormes palas de más de 70 metros que exigen los supermolinos eólicos del Mar del Norte. El polígono industrial en el que se asienta (Mas de Boira) había sido víctima igualmente de la crisis, con un agente urbanizador incapaz de completarlo y aceras, tomas eléctricas o reparcelamientos sin completar. La situación era kafkiana: al no estar entregada la obra de urbanización, LM Wind Power funcionaba como empresa, pero no pagaba ni siquiera contribución urbana (IBI) al consistorio.

La fachada de la planta de LM Wind Power, al atardecer.
La fachada de la planta de LM Wind Power, al atardecer.

“Había muchos condicionantes que hacían que la fábrica no avanzase como tenía que hacerlo. Al llegar en 2015 vimos cuál era la situación. Estaban medio parados, que si se iban, que si se quedaban. Así que nos sentamos todas las partes y lo pusimos todo encima de la mesa y dijimos que esto tenía que salir para adelante. Hemos conseguido que el urbanizador urbanice lo necesario, que la empresa se legalice y que se haga la ampliación para poder hacer la pala de 73,5 metros”, explica a El Confidencial la alcaldesa Mónica Nos (PSOE) en un despacho del Ayuntamiento de Coves. "Esa pala hacía que la empresa pudiera permanecer aquí. Se necesitaba una ampliación y la energía eólica es una opción que tenemos que apoyar".

La solución fue modificar el plan urbanístico para dar salida y entrada a los gigantescos transportes de la hélice, dar por finalizada de forma parcial la obra de urbanización que afecta a LM Wind Power y dejar para futuras actuaciones el resto del suelo industrial. La planta de la compañía danesa da empleo ahora a más de 500 personas (de Coves y de poblaciones de alrededor) y sus palas gigantes, de las más grandes del mundo, son perfectamente visibles en las reservas de suelo anexo acondicionadas para su almacenamiento. Las enormes aspas tienen como destino las turbinas Haliade que General Electric instala en los molinos 'offshore' en Alemania.

Esa colaboración está detrás de la decisión de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) de elegir a Coves de Vinromà como merecedor de su sexto Premio Eolo a la integración rural de la eólica, un galardón que entregan anualmente a los municipios que favorecen el desarrollo de esta energía renovable. “Desde la construcción de la fábrica, que fue posteriormente ampliada, su colaboración con el ayuntamiento ha sido constante, tanto para adecuar la infraestructura de la zona, como para mejorar la vida de los ciudadanos”, explica la patronal y ‘lobby’ de la industria del viento en España, con más de 200 empresas asociadas. En las ediciones anteriores, los premiados fueron Lubián (Zamora), Xermade (Lugo), Fuendetodos (Zaragoza), Falces (Navarra) y Medina Sidonia (Cádiz).

La palas gigantes que se fabrican en Coves nutren a las turbinas Haliade de General Electric para los molinos 'offshore' al norte de Alemania

El reconocimiento se oficializará el próximo 15 de junio en un acto solemne en Coves de Vinromà. La compañía ha ido poco a poco integrándose en la vida el pueblo, patrocinando campeonatos de motocross y otras acciones deportivas, aunque el proyecto estrella en el que trabaja el consistorio es arrancar un plan para formar personal que pueda trabajar en la fábrica. Visitación Boira (Visi), que regenta el bar del hogar del jubilado, explica que su hijo ha podido encontrar trabajo en su pueblo como ingeniero industrial después de dar tumbos por Madrid, Barcelona o Valencia en busca de un buen empleo. “Una fábrica como esta es un tesoro”, señala Leoncio Marín, un pensionista que ha visto las idas y venidas del pueblo.

Para la filial española de LM Wind Power poder suministrar palas a los supermolinos del mar del Norte significa salvar el negocio. En 2015 sus cuentas reflejaban unos fondos propios negativos de 182,7 millones de euros, derivados de pérdidas acumuladas de varios años. Los números rojos se explican por los gastos financieros derivados de las inversiones realizadas. Pero hasta ahora tampoco se generaban beneficios de explotación (2,7 millones en pérdidas el año pasado).

La compañía danesa acaba de ser adquirida al fondo Doughty Hanson por General Electric, que ha pagado 1.500 millones de euros. LM Wind Power presume de haber fabricado una de cada cinco palas de los molinos repartidos por todo el mundo. Tiene en plantilla en sus distintas instalaciones repartidas por diez países a más de 8.000 personas. En España, además de las factorías de Coves y Ponferrada (León), tiene oficinas en Madrid y un centro de servicios en As Pontes (Galicia).

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