PODRÍA CONSEGUIR ENTRE CUATRO Y CINCO ESCAÑOS
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Joan Laporta, durante el acto de campaña del referendo sobre la independencia (Efe).
@Antonio Fernández.- 03/02/2010 (06:00h)
¿Quién teme al lobo feroz? ¿Quién teme a Joan Laporta? Por lo que parece, nadie y todos. Los coqueteos del presidente del Barça con la política no dejan indiferente a nadie. Los constantes guiños al sector independentista del directivo azulgrana despiertan recelo en algunos sectores, expectación en otros, indiferencia en alguno e incluso ilusión en segmentos extraparlamentarios.
El posicionamiento de Laporta en el arco soberanista, en principio, tendría que provocar rechazo en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Oficialmente, sin embargo, no es así. “Nuestro rival es la abstención”, afirma a El Confidencial una fuente de la dirección republicana. “En estos momentos, a quien más afectaría su presencia en las elecciones autonómicas es a Convergència i Unió, ya que por lo que se ha visto hasta ahora, lo que capta es el voto de la derecha”, añade la misma fuente.
En la gran coalición nacionalista, sin embargo, no piensan lo mismo. Fuentes de la cúpula convergente señalaron a este diario que “quien más se resentiría es ERC. Calculamos que de todos los votos que pueda arrastrar, el 70% pertenecería a Esquerra y sólo un 30% a nosotros”. Pero desde las filas de la formación que preside Joan Puigcercós se rechaza esta lectura: “Nuestro voto directo está intacto. CiU quiere acaparar el voto útil y es ese voto útil el que se podría escapar hacia las filas de Joan Laporta”, subrayan.
En círculos convergentes también se destaca el hecho de que “el programa de Laporta es una incógnita. No sabemos qué puede presentar. Lo único cierto hasta el momento es que está de moda y que puede llevarse un puñado de votos, pero nada más. Pero ¡ojo! Todo puede ser un suflé que se deshinche tan rápidamente como se ha hinchado”.
Y, sobre la afirmación del propio Laporta de que está preparado para mandar porque lo ha demostrado en el FC Barcelona, matiza que “una cosa es un club de fútbol, el mayor club de fútbol de Cataluña, y otra muy diferente la política. No tienen nada que ver una cosa con la otra”.
El secretario general adjunto de Convergència, Felip Puig, ya dejó caer este lunes, tras la reunión de la ejecutiva de su partido que la afirmación del presidente culé “más que un brindis al sol, me da la sensación de que es un saludo a la sombra. Cada vez veo menos focos y menos seriedad”. Y dejó caer que, ante la fragmentación del mapa nacionalista (el runrún en torno a Laporta y la crisis de Reagrupament, que encabeza el ex consejero de ERC Joan Carretero), lo que necesita la política en estos momentos “son respuestas sólidas, solventes, pragmáticas y realistas, con una gran ambición nacional basada en la solidez y la centralidad”. O sea, como la que ofrece CiU, sentenció.
En términos similares se expresó el presidente de ERC, Joan Puigcercós, en TV3: “La gestión de Joan Laporta fue exitosa en el Barça, pero no sé si esto es extrapolable a la política. Muchos directivos de fútbol se pasaron a la política y no triunfaron”, dijo el líder republicano.
Cautela socialista
Desde el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), el tema se sigue con interés por lo que pueda tener de efecto minimizador de los resultados de CiU, aunque sus dirigentes se muestran cautos a la hora de analizar el efecto Laporta. Una fuente socialista admitió a este diario que “primero habría que esperar a que oficialmente se presente. En estos momentos, no hay manera de saber el impacto que tendrá su presencia en las elecciones”.
Sin embargo, otra fuente reconoce que “Esquerra se puede ver afectada de manera importante y es obvio que también a CiU le haría mal. Pero de lo que no hay duda de que fragmenta el mapa soberanista. ¿Esto nos puede favorecer? Depende. Si al final el soberanismo queda muy fragmentado y nuestro espacio no, saldremos ganando”.
Entre cuatro y cinco escaños
En resumidas cuentas, todos le restan importancia pero todos miran con preocupación el daño que pueda hacer. Algunas encuestas hablan de que puede arañar cuatro o cinco escaños e incluso hay algunas que le sitúan cerca de la decena, la mayoría restada a los 23 que actualmente tiene ERC. Lo suficiente para plantarse en el Parlamento catalán como bisagra y copar una importantísima cota de poder.
Pero una cosa son las encuestas y otra, muy diferente, el resultado electoral. En este sentido, el presidente culé tiene que competir en el mismo segmento que las potentes CiU y ERC y también con otras fuerzas que pudieran concurrir a los comicios, como Reagrupament Independentista. Los contactos con esta formación han sido constantes los últimos días, pero todavía no se ha materializado ninguna posibilidad de colaboración entre Carretero y Laporta. Ambos juegan al despiste y tejen su futuro entre bambalinas.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
8 COMENTARIOS
8 .- En un programa de tv cat- el convergente Madí mandó retirar la bandera española por sentirse incomodo. Como español me molesta que estos diputadetes de aldea se rian de mi bandera y de mi nacion. Asco y repugancia estos catalanes provocan, y encima los medios les dan cancha. Que les den la independencia que tanto desean, pero antes pasemos cuentas de todo lo invertido alli y de todo lo que mangonean.
7 .- Todo mi reconocimiento a Laporta como presidente del Barça. Ha sido el mejor de todos los tiempos y ha sido acosado de manera mezquina e injusta desde el principio por ser como es.
Como político, debe de saber que la gente no cambia de partido por las buenas, de la misma manera que no cambia de equipo de fútbol.
Así que mejor que se lo piense.
6 .- Pero ¿es que alguien duda de que Laporta es un bluff, suflé, burbuja o cualesquiera otras metáforas de lo pasajero que por azar tiene su momento de celebridad?
5 .- Laporta antes del Barça no era nadie, después del Barça tampoco.
4 .- ¿Y a quién llevará de número 2? ¿A Buenafuente? ¿al Follonero? ¿o al Yoyas, acaso?
Laporta sin el apoyo mediático es un bluf de mucho cuidado. No sabe ni él lo que quiere para Catalunya. Sólo sabe lo que quiere para él. Seguir medrando, visto que puede ganarse mejor la vida que trabajando como abogado.