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Víctor García Hidalgo, director general de la Policía, Enrique Pamies, jefe superior de Policía del País Vasco y José María B., inspector destinado en Vitoria, las tres personas señaladas por los investigadores del ‘chivatazo’ como presuntas autoras del mismo, y una cuarta no identificada activaron teléfonos con tarjetas prepago –que cuando se compraron no requerían la identificación del propietario- para comunicarse entre ellos. La documentación incorporada al sumario sostiene que se trataba medidas de seguridad para proteger la confidencialidad de las comunicaciones entre ellos cuando sus teléfonos “oficiales” ya estaban “pinchados” por orden judicial.
Tres de los teléfonos investigados fueron activados el 5 de septiembre de 2006, tres días antes del cese de Víctor García Hidalgo por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Uno de ellos fue utilizado por el director de la Policía; otro por el jefe superior del País Vasco, y un tercero por una persona desconocida. El tercer imputado en la causa, el inspector de Vitoria se valió de un teléfono cuya tarjeta se activó el 31 de agosto anterior.
Numerosas llamadas
Los investigadores realizaron un exhaustivo control del tráfico de llamadas realizado por las cuatro teléfonos citados y comprobó que entre el 5 y el 15 de septiembre el entonces ya ex director general de la Policía y el jefe superior intercambiaron 26 llamadas, y que éste último mantuvo un intensísimo tráfico con el teléfono cuyo titular no ha podido ser determinado, concretamente 58 llamadas, con una duración aproximada de seis horas. Cuando el juzgado detectó y autorizó fechas después la intervención de los citados teléfonos, los investigados limitaron las comunicaciones entre ellos y de sus conversaciones no se obtuvo ningún dato incriminatorio.
Especialmente llamativa es la llamada de un policía que se identifica como Arucas realiza el 14 de septiembre de 2006 al jefe de la Brigada de Francia, que había intervenido en la operación contra la red de extorsión de ETA en el país vecino y que tenía su teléfono intervenido porque los investigadores sospechaban que había evitado que la operación policial se pusiera en marcha en el país vecino tras frustrarse en España. “Hola Alberto, soy Arucas, llama a Lleida (apodo con el que es conocido desde hace años el jefe superior de Policía) a este teléfono, xxxxxx (que sería intervenido el 20 de septiembre por orden del juez), desde uno seguro que no sea el tuyo personal”. El teléfono en cuestión es uno de los prepago activado el 5 de septiembre, como se indica líneas más arriba. 
El policía de nombre Alberto, jefe de la Brigada de Francia, telefonearía minutos después al teléfono indicado por su compañero desde una cabina situada en la calle Príncipe de Vergara de Madrid. Un cruce de llamadas que, en opinión del equipo investigador, demostraría el secretismo adoptado por los sospechosos del ‘chivatazo’ para evitar que sus comunicaciones fueran interceptadas, supuestamente porque ya estaban al tanto de que el juez había autorizado la intervención de sus teléfonos oficiales.
“Pinchazo” telefónico
Ese mismo día, 14 de septiembre, el jefe superior recibió en su teléfono oficial la llamada de otro comisario de la Comisaría General de Información para tranquilizarle sobre la investigación en marcha.
Comisario.- No te preocupes por esas tonterías que eso aquí está arreglado, eh.
Jefe Superior de Policía.- No, ya veremos.
Comisario.- Sí joder, acabo de hablar con Manolito (se refiere al jefe de la Brigada de Información de San Sebastián) también para tranquilizarle lo mismo. Hacedme caso, estate tranquilo que con el Baltasar (se refiere a Baltasar Garzón, responsable entonces de la investigación), no hay problema.
Jefe Superior de Policía.- No, pero si lo que más me jode es que el…osea, a ver, me jode en lo personal, a ver si me entiendes, pero lo que tengo mis dudas, porque yo ya he estado hablando con Víctor (se refiere a Víctor García Hidalgo, director general de la Policía, que había sido cesado seis días antes, el 8 de septiembre), y se lo he dicho, digo dígame usted la verdad, ¿le han cesado por esto? Mira Enrique (Enrique Pamies, el jefe superiorde Policía), no lo sé seguro, pero no se han portado conmigo… no es que no se hayan portado bien, dice, no me han gustado las formas…Digo, pero si le han hecho esto, digo, son una manada de hijos de puta todos, porque no hay derecho a hacer eso con usted.
Se da la circunstancia de que esa mañana el diario El Mundo llevaba el tema a su portada y relacionaba con el ‘chivatazo’ al jefe de la Brigada de Información de San Sebastián y al entonces jefe de Seguridad del PSOE, amigo personal y persona que había pertenecido años atrás a los servicios de información. La información daba pie para relacionar directamente al PSOE con la filtración. El jefe de Seguridad del PSOE, Fernando M., declaró fechas después a petición propia ante el juez Garzón, que descartó su implicación en los hechos. La llamada en cuestión era personal.
Lea las anteriores entregas de El Caso Faisán:
El 'chivatazo' a ETA se planificó desde Madrid la noche anterior (III)
Los investigadores rastrearon 1.932 llamadas para identificar la del 'chivatazo' a ETA (II)
Las cintas del 'chivatazo' a ETA: "Es un madero. No me cuadra que me haya advertido por teléfono" (I)
La filtración pretendía evitar la detención del dirigente del PNV Gorka Aguirre
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(*) La foto que ilustra Cuaderno Matoses corresponde al sistema de poleas creado por Bittor Arginzoniz para su restaurante, Etxebarri.