para evitar filtraciones y sorprender al gobierno central

Los independentistas prohíben a sus partidos informar del 'procés' a la militancia

Advierten también las fuentes de que no están "hablando de un referéndum fantasma, sino un referéndum con condiciones, que tendrá efectos jurídicos inmediatos"

Foto: Miembros de la ANC y otras entidades soberanistas ondean varias 'esteladas'. (EFE)
Miembros de la ANC y otras entidades soberanistas ondean varias 'esteladas'. (EFE)

Con el referéndum no se juega. De ahí que los partidos independentistas hayan dado la tajante orden de no informar sobre el 'procés' ni a los cuadros de las formaciones que apoyan la independencia ni, mucho menos, a sus militantes. Así, el largo camino hacia la independencia queda en manos de unos pocos que no rinden cuentas a nadie, ni siquiera a sus colegas de formación. Y todo ello para que no haya filtraciones. “No le vamos a dar pistas al enemigo de por dónde vamos”, aseguran desde las filas independentistas a El Confidencial.

El pasado miércoles, en un acto a última hora de la tarde, el portavoz de la CUP, Quim Arrufat, acusó al Gobierno de Carles Puigdemont de no cumplir sus compromisos en el camino hacia el referéndum, esencialmente porque no ha convocado aún el referéndum y no tiene la pregunta a realizar en el mismo, pero también porque no ha formado un “comité de expertos internacionales para hacer el seguimiento jurídico” del ‘procés’. Arrufat también reclamó la creación de un nuevo órgano de coordinación entre los partidos independentistas, al estilo de la propuesta lanzada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

El portavoz de la CUP: "No hay plan B que valga. El Govern tiene que trabajar junto por el referéndum y no hay hoja de ruta alternativa que valga"

El portavoz antisistema hacía hincapié en que hay contradicciones entre los socios secesionistas y en su hoja de ruta, así como en las declaraciones públicas. Y advirtió a Puigdemont: “No hay plan B que valga. No hay avance electoral que valga. No hay adjudicación de la culpa al otro que valga. El Govern tiene que trabajar junto por el referéndum y no hay hoja de ruta alternativa que valga”.

No va desencaminado. Horas después, Puigdemont se descolgaba diciendo que, si Mariano Rajoy acepta negociar un referéndum, podría retrasar la celebración del mismo. “Solo hay una manera de que en septiembre no haya referéndum y es que el Estado dialogue y negocie otra fecha”, clamó ayer el ‘president’. Es una propuesta más basada en su estrategia: sabedor de que el Gobierno central no negociará nunca la secesión, quiere hacer visualizar públicamente que el Gobierno catalán reclama diálogo y que Madrid no quiere. Si no hay respuesta, espera que quien quede mal sea el Estado español. Sin embargo, de hecho, ha habido conversaciones discretísimas con el Gobierno central durante los últimos meses, aunque no se puede hablar de negociación en serio.

Carles Puigdemont durante la clausura de la asamblea general de la ANC. (EFE)
Carles Puigdemont durante la clausura de la asamblea general de la ANC. (EFE)

Puigdemont realizó esa reflexión el jueves al mediodía, en un acto de la plataforma secesionista Sobirania i Justícia. “Haremos un último intento de diálogo y negociación con el Estado, con énfasis y convicción. El Estado tendrá una propuesta formal acompañada del gran esfuerzo realizado por el Pacto Nacional por el Referéndum (PNR)”. Este PNR es la plataforma desde la que el Gobierno catalán quiere hacer visible el apoyo 'civil' al referéndum. Su coordinador, el exsocialista Joan Ignasi Elena, envió el pasado mes de febrero una carta a Mariano Rajoy proponiéndole un encuentro para explicarle la necesidad del referéndum independentista. Otro brindis al sol. Pero es también una carta útil que utiliza Puigdemont en el juego de vanidades y trapacerías en que se ha convertido el ‘procés’.

Buscando un bálsamo

Esta actitud saca de sus casillas a los radicales. De hecho, Arrufat, en su intervención en el acto ‘cupero’, se dolió de que los calendarios se han ido retrasando a conveniencia de PDeCAT y de ERC y no se han ido concretando las propuestas. Por no valer, ni le valen las reuniones semanales que las tres formaciones tienen para encauzar el ‘procés’. Y de ahí que soliciten el nuevo órgano de coordinación. Sería el bálsamo para un desencuentro cada vez mayor entre los protagonistas de la ‘fiesta’ secesionista, aunque quedaría por ver si la sustitución de las reuniones semanales por ese órgano curaría las heridas abiertas.

Sin embargo, desde las filas de la CUP se indica a El Confidencial que “ha habido la orden tajante de que no se traslade ninguna información ni a los cuadros de los partidos ni a los militantes parta evitar filtraciones. De hecho, ni siquiera nuestros diputados [la CUP tiene 10 escaños] conocen qué pasos se están dando para culminar el 'procés'. La información exacta de lo que ocurre la tienen solo dos de los diputados”.

Las fuentes barajan como fechas para realizar la convocatoria a primeros de junio o en pleno agosto

De hecho, los antisistema ya se han amoldado a esa dinámica. “Lo que hemos hecho en las últimas semanas es solo pedir que no se afloje en la marcha, pero no se pide que se den datos públicamente. Y eso es porque hemos llegado al acuerdo de que mientras se esté trabajando no se dan informaciones”.

Para los independentistas, esta opacidad a la hora de hablar del ‘procés’ es vital. “Aquí se la juega todo Dios. Con este proceso, puede acabar media Cataluña inhabilitada y por eso no podemos dar pistas de por dónde vamos ni de nuestras intenciones. Nadie informará de nada”. Advierten también las fuentes de que no estamos hablando de un "referéndum fantasma, sino un referéndum con condiciones, que tendrá efectos jurídicos inmediatos”. A este respecto, las fuentes barajan como fechas para realizar la convocatoria a primeros de junio o en pleno agosto, aunque en todo caso en una fecha en la que se coja desprevenido al Gobierno central: se tratará de aprobar por sorpresa la Ley de Transitoriedad Jurídica (que quiere sustituir la legalidad actual por una típicamente catalana) y, en menos de 24 horas, convocar el referéndum que le permite esa ley, antes de que el TC o el Gobierno central intervengan. Para eso, los independentistas forzaron la modificación del reglamento del Parlamento, por lo que aprobarán lo que les plazca sin tener que pasar los textos a discusión en la cámara y sin aceptar enmiendas de la oposición. De momento, pues, el ‘procés’ ya se ha hecho notar con dos demoledoras prohibiciones: la de discutir y la de informar.

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