LAS CLAVES DE LA ÚLTIMA FASE DEL ‘PROCÉS’

Cómo van a convencer los 'indepes' a Europa de su intención de separarse de España

La hoja de ruta ya preveía que en la última fase habría que echar el resto en relaciones internacionales para buscar apoyos en el exterior a la definitiva ruptura

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al representante permanente catalán ante la UE, Amadeu Altafaj, ante la sede de esa institución en Bruselas. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al representante permanente catalán ante la UE, Amadeu Altafaj, ante la sede de esa institución en Bruselas. (EFE)

Los independentistas catalanes abordan desde ahora lo que consideran la última fase del proceso de ruptura con España con una marcada internacionalización del ‘procés’. El propio presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, acude a Bruselas este martes, donde pronunciará una conferencia bajo el neutro lema ‘El referéndum catalán’, junto al vicepresidente, Oriol Junqueras, y al consejero de Exteriores, Raül Romeva. Es el primero de una larga ristra de actos que el Diplocat (la agencia responsable de las relaciones exteriores o la ‘diplomacia’ del Gobierno catalán) prepara para los próximos meses. Entre las iniciativas, destaca la apertura de cuatro delegaciones (o ‘embajadas’, como se conocen en algunos ámbitos políticos) en 2017: en Dinamarca, Suiza, Croacia y Polonia. En el aire queda la oficina de Marruecos, cuya apertura es todavía incierta.

La hoja de ruta de Junts Pel Sí (JxS), la plataforma que apoya al Gobierno catalán (formada por Convergència y ERC), así como la de las entidades independentistas de la sociedad civil, o sea, la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) ya preveían que en la última fase habría que echar el resto en relaciones internacionales para buscar apoyos en el exterior a la definitiva ruptura con España.

El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras (i), y el 'conseller' de Asuntos Exteriores, Raül Romeva (d). (EFE)
El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras (i), y el 'conseller' de Asuntos Exteriores, Raül Romeva (d). (EFE)

En esta estrategia, el ámbito europeo es clave: si Europa da la espalda, Cataluña lo tendrá difícil para despegarse de España. Por eso, durante los últimos meses el Gobierno catalán ha estado estudiando la mejor manera de lanzar su mensaje a los países vecinos, que en su mayoría son refractarios a las propuestas secesionistas. La conclusión es muy clara: primero, no ha de vender que quiere la independencia, sino que quiere “más democracia”. Es un eufemismo para no espantar a vecinos como Francia, Alemania o Italia. En segundo lugar, Puigdemont ha llegado a la conclusión de que no es positivo tratar de encontrar aliados en Europa. Ningún país le daría apoyo, hoy por hoy, al ‘procés’ y, por tanto, se ha congelado la estrategia de “buscar aliados”.

¿Se puede convencer, así, a Europa de las bondades del ‘procés? Un alto cargo del Gobierno catalán señala a El Confidencial que no quieren “convencer a nadie, solo informar a las instituciones europeas y a otros gobiernos de lo que se está haciendo y que no les pille por sorpresa”. También justifican que no se pidan reuniones a altos niveles (tras los reveses cosechados por Artur Mas y el año pasado por Puigdemont, a quienes no ha querido recibir nadie de las instituciones comunitarias). “No es el momento de buscar aliados ni cómplices, porque aún no ha habido referéndum —argumentan desde la Generalitat—. En estos momentos, ni siquiera queremos decirles que tenemos razón, sino informarles exclusivamente de la situación política y de que la mejor manera de solucionar el problema de Cataluña con España es votando”.

El cambio de estrategia

El Govern tiene un instrumento idóneo para realizar su propaganda: el Diplocat. Y la conferencia de Puigdemont, Junqueras y Romeva de mañana martes en Bruselas se enmarca dentro de la dinámica de este organismo de explicar el proceso a Europa. “Buscar aliados en estos momentos es contraproducente, porque sería poner a otros países en un compromiso, ya que aún no ha pasado nada”. El cambio de estrategia es lógico: ante un hipotético referéndum que no se ha celebrado, nadie se ‘mojará’ y lo mejor es buscar aliados a ese referéndum cuando ya se haya celebrado.

"En Suiza, por ejemplo, no entienden que no se pueda votar, porque aquel es un país donde se vota constantemente. Para ellos, este aspecto es clave"

Partiendo de esta base, el mensaje que se llevará a Europa ya no pretende buscar aliados de la secesión. “Nuestra petición es que queremos democracia, queremos referéndum y queremos votación”, explica a El Confidencial Montse Daban, coordinadora de la Comisión Internacional de la ANC. Para la dirigente independentista, “una de las cosas que más sorprenden fuera de España es que no haya una oferta desde el plano político, ya que las peticiones de los ciudadanos son políticas. De ahí que se extrañen de que las respuestas del Estado español lleguen desde el ámbito judicial”. Y subraya que “la mayoría de los principales periódicos del mundo hablan del proceso. Algunos, como ‘The Economist’, en plan crítico. Pero aun así, ninguno de ellos entiende que no haya una propuesta por parte del Estado español”.

La ANC tiene unas 40 delegaciones exteriores que funcionan autónomamente pero coordinadas con la ANC en Cataluña y con las ‘embajadas’ de la Generalitat en el exterior. “Las asambleas exteriores saben qué aspectos son más relevantes en función de las distintas ubicaciones. En Suiza, por ejemplo, no entienden que no se pueda votar, porque aquel es un país donde se vota constantemente. Para ellos, este aspecto es clave. Y eso lo encontramos en muchos sitios. Lo que pasa es que a veces es complicado explicarlo, al no entender que no haya capacidad del Estado de poner alguna alternativa o alguna propuesta encima de la mesa”, explica Francesca Carrera, coordinadora de las asambleas exteriores.

Los soberanistas admiten que “hay receptividad más que por la independencia, por los aspectos que contravienen la democracia. No se entiende la postura antidemocrática del Estado español de no dejar votar”. Montse Daban enfatiza también que la ANC reconoce las limitaciones de Europa. “No olvidemos que la UE está formada por estados, que tienen sus intereses. Pero aun así, hay ocho o nueve casos en que el tema catalán ha suscitado preguntas parlamentarias, como en Suiza, Dinamarca o Reino Unido”.

Las tres premisas del ‘procés’

La cuestión está, pues, en no hablar de independencia, sino de derechos y de democracia. “Desde otros parlamentos, se ve con horror cómo se encausa a Carme Forcadell por permitir un debate parlamentario”, añade Daban. Ante ello, la respuesta es “hablar de democracia en Europa”. Y define la estrategia de la ANC: “Las tres premisas de cualquier acción que llevemos a cabo es que el ‘procés’ ha de ser pacífico, inclusivo y democrático”. A partir de aquí, “las necesidades de movilizaciones vendrán dadas por la respuesta del Estado. Cuanta más antidemocrática sea la respuesta del Estado español, mayor movilización haremos”.

Además, con la estrategia de ‘informar’ a Europa de lo que pasa en Cataluña, se está alimentando otra premisa: “Constatamos que agotamos todas las vías. O sea, nuestra petición es básica: queremos votar. Explicamos nuestros objetivos, que todas las vías de negociación están agotadas y aportamos las garantías del referéndum y de que este será transparente, pacífico, inclusivo y radicalmente democrático”.

Tanto desde el Gobierno de la Generalitat como desde las organizaciones cívicas que lo apoyan, se mantiene que lo que ellos hacen "también lo hace el Gobierno del Estado, pero en sentido contrario, aunque lo disimula más”. O sea, que España también hace propaganda, pero contra el referéndum. En la Generalitat afirman que “todos están a la expectativa. No notamos hostilidad contra el proceso, sino interés de todos por recabar información sobre qué está pasando”.

Encuentros con los embajadores

El interés ‘mundial’ se nota, añaden desde el Gobierno catalán, en que Puigdemont se ha entrevistado ya con prácticamente todos los embajadores de Europa y con el de Estados Unidos. “La gran mayoría no tienen inconveniente ni siquiera en hacerse la foto, ya que les preguntamos siempre si podemos anotar los encuentros en la agenda oficial pública. Y excepto un par de casos, nunca han tenido inconveniente”, dicen desde la cúpula del Govern. Los representantes de otros países se interesan, aseguran en la Generalitat, “por lo que está pasando y por qué hacemos lo que hacemos”.

Desde la ANC, en cambio, se explica que el Gobierno central tiene “una gran preocupación. Está nervioso, como lo demuestra que una diputada sueca fue presionada por la embajada española para que no acudiese a la conferencia de este martes de Puigdemont en Bruselas”. Y afirman con rotundidad que muchos dirigentes políticos europeos “opinan en secreto sobre Cataluña” y no lo hacen público para no enfrentarse con el Gobierno español.

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