LA JUSTICIA DESTAPA EL 3% DE ARTUR MAS

CatDem, la 'caja b' de Convergència al descubierto

Las sospechas de los investigadores es que las donaciones de Teyco y otras empresas de la familia Sumarroca a CatDem, en realidad, forman parte del pago del 3% de las adjudicaciones concedidas

Foto: Efectivos de la Guardia Civil salen de la sede de CDC en la calle Córcega. (EFE)
Efectivos de la Guardia Civil salen de la sede de CDC en la calle Córcega. (EFE)

El think tank del partido de Artur Mas, la Fundación Catalanista y Demócrata (CatDem), está en el ojo de los investigadores por hacer de vehículo entre las empresas contratistas con la administración pública y CDC. Su modus operandi sería cobrar el famoso 3% de comisión ilegal que le pagarían los empresarios para después hacerlo llegar al partido de diversas formas.

En el caso por el que este viernes la Guardia Civil, junto a la Fiscalía Anticorrupción, y bajo mandato de un juez de la localidad tarraconense del Vendrell, irrumpió en la sede tanto de CatDem como de la propia Convergència, se investigan pagos por parte de la sociedad Teyco, propiedad de la familia Sumarroca, muy vinculada al 'pujolismo', a la fundación a cambio de contratos en, por lo menos, cinco ayuntamientos catalanes.

Las sospechas de los investigadores es que las donaciones de Teyco y otras empresas de la familia Sumarroca a CatDem en realidad forman parte del pago del 3% de las adjudicaciones concedidas, en base a cierta documentación incautada durante la detención Jordi Sumarroca Claverol y el registro tanto de su domicilio como de la empresa que dirige.

Artur Mas. (EFE)
Artur Mas. (EFE)

Abren la caja de los truenos

Aunque se trate de la primera vez que CatDem sufre una entrada y registro, la fundación ya estuvo bajo sospecha. En el caso Palau, destapado en 2009 y pendiente de juicio por el desfalco del Palau de la Música, ya se señaló a la Fundación Trias Fargas -ahora CatDem- como una de las vías con las que Convergència Democrática de Catalunya (CDC) recibió comisiones ilegales de la constructora Ferrovial a cambio de adjudicaciones públicas.

En su momento, Policía, juez y Fiscalía decidieron no tirar de la manta y dejar cerrada la caja de los truenos. Ahora, otro juez, otros fiscales y la Guardia Civil han optado por seguir la pista del 3%, una cifra famosa en Cataluña, que incluso ya hace diez años el líder de los socialistas catalanes Pascual Maragall le echó en cara a Mas, pero que nadie se había atrevido a perseguir.

Por ahora, en la operación Petrum sólo hay sospechas y algunos indicios. Precisamente, para intentar llegar al corazón de la realidad de CatDem, se optó por entrar en la sede y buscar alguna prueba, algún papel, algún dato que corrobore la tesis mantenida. La nueva pista sobre la fundación apareció el pasado mes de julio y por eso el instructor ha realizado las entradas y registros antes de que comenzara la campaña electoral de las elecciones catalanas del 27 de septiembre. La medida no podía esperar y debía hacerse antes de entrar en el proceso electoral porque es ley no escrita que la Justicia no promueva acciones que puedan interferir en los comicios.

Daniel Osácar, extesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega. (EFE)
Daniel Osácar, extesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega. (EFE)

Facturas cruzadas y talones de pago

Hace tres años, la Policía elaboró un informe en el que se explicaba cómo actuaba la Fundación y CDC para mover el dinero de las comisiones ilegales y no se detectado por la Justicia. Sin embargo, aquel informe, inicialmente dirigido al juez que instruía el caso Palau, no fue validado y quedó fuera de la causa.

Sin embargo, sus tesis, centradas en el caso Palau, podrían ser de utilidad para este nuevo caso al aparecer datos incriminatorios que hacen sospechar que el modus operandi era similar. En aquel documento se explicaba que la Generalitat sacaba a concurso una obra que eran concedida, en la mayoría de los casos, a Ferrovial. Ésta, a su vez, recibía factura emitida por alguna de las instituciones del Palau, en la que se cobraba, en ese caso, un 4% de la obra adjudicada. Una vez el dinero había sido ingresado en las cuentas de las instituciones del Palau salía por distintas vías. Podía ser a través de talones y transferencias a favor de la Fundación Ramón Trías Fargas; o facturas cruzadas y talones de pago a sociedades interpuestas, que como destinatario final tenían a CDC. El dinero recibido en la Fundación Trías Fargas, según aquel documento elaborado por la Policía, se hacía llegar a entidades vinculadas al partido.

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