YA FABRICAN SUS PROPIOS EXPLOSIVOS

Mercenarios entrenados en EEUU e Italia dirigen a los violentos de Barcelona

Ni grupos incontrolados ni espontáneos. Los vándalos que llevan asolando durante varios días la ciudad de Barcelona son grupos organizados

Ni grupos incontrolados ni espontáneos. Los vándalos que llevan asolando durante varios días la ciudad de Barcelona son grupos perfectamente organizados, algunos de cuyos integrantes han sido adiestrados expresamente en Italia y Estados Unidos en técnicas de guerrilla urbana. Así lo manifestaron a El Confidencial fuentes internas de los Mossos d’Esquadra.

En total, la policía catalana ha detectado a una masa de 2.000 violentos que tomaron parte en los disturbios, lo que representa un crecimiento espectacular respecto a los dos centenares largos de alborotadores que campaban a sus anchas durante la etapa final del Gobierno tripartito. Otra fuente limita a 700 el número del núcleo duro de los antisistema, muchos de ellos curtidos ya en violentas campañas de Italia y Alemania. Estos violentos, decena arriba o decena abajo, llevan meses pululando por la capital catalana preparando “acciones hostiles”. Estos últimos son los que conforman la vanguardia del movimiento.

Además, están perfectamente entrenados para enfrentarse a la posibilidad de su detención: piden el habeas corpus en primer lugar, exigen un reconocimiento médico, denuncian torturas y malos tratos y jamás declaran ante la policía, sino ante el juez. Por si fuera poco, se esconden en el anonimato: suelen realizar sus acciones encapuchados, de tal forma que sólo se puede probar que ha sido esa persona la que cometió el delito si ha sido detenida in fraganti o hay una grabación que descubre su identidad.

 

Un porcentaje alto de estos violentos son menores de edad, conscientes de la impunidad de sus actos. “También hemos detectado campañas de captación de estos menores, utilizados por los responsables debido a dos motivos fundamentales: son más fácilmente manipulables y, además, son muy útiles a la hora de las responsabilidades penales”, explica una de las fuentes consultadas.

Otra fuente insiste en que “hay mucha gente nueva debido al descontento social. Hay un aluvión de jóvenes en paro que luego, debido a su inexperiencia, son los más activos pero que a la vez son los más fáciles de detener”. De ahí que muchos de los detenidos no puedan ingresar en la cárcel o carezcan de antecedentes penales, ya que es la primera vez que participan en altercados.

El nuevo fenómeno de violencia urbana, similar a la banlieu de París, comienza a tener dimensiones preocupantes. “Sabemos que hay una cabeza pensante que organiza todo. Los violentos están divididos en guerrillas que se comunican entre sí con walkie-talkies. Pero lo más peligroso es que comienzan a utilizar técnicas hasta ahora inéditas. Por ejemplo, en Barcelona hemos detectado ya lanzaderas artesanales [tubos similares a morteros] que disparan proyectiles explosivos contra la policía. Son proyectiles también caseros que explosionan al caer a tierra y que pueden matar”, subraya un veterano agente autonómico.

Salto cualitativo

La nueva hornada de antisistema ha dado un salto cualitativo. “El nivel de los incendios provocados es mucho mayor. Incluso no les importa que haya damnificados, como cuando incendiaron la furgoneta de TV3 con gente dentro. O cuando prenden fuego a entidades bancarias poniendo en peligro la integridad de los edificios”.

Otro de los investigadores consultados señala, por su parte, que los grupos violentos “tienen una gran disciplina interna. Alguien que sabe del asunto es quien los cohesiona, porque están formados por colectivos muy diversos”. Esta es una de las características más curiosas que se observa en este fenómeno: una gran parte de los manifestantes violentos son antisistema puros y duros sin más meta que la violencia por la violencia. Pero hay también un importante componente de independentistas, otro de extrema izquierda, otro de extrema derecha, otro de anarquistas italianos y uno, finalmente, de meros delincuentes “que van a ver lo que pillan”.

Sin embargo, hay otro fenómeno que es importante y que dificulta enormemente el control policial: la comunicación a través de redes sociales. “Antes, las comunicaciones eran por teléfono o con reuniones presenciales, ya fuesen en la casa okupada o en el bar. Pero ahora es a través de Facebook o Twitter. Se convoca y tienen una capacidad de convocatoria alucinante. Y ni siquiera necesitan verse las caras”.

Profesionales de Euskadi

Las explosiones de violencia se veían llegar. “El desalojo de Can Vies fue sólo una excusa”, admiten en la Generalitat. A la capital catalana llegaron durante esta semana grupos organizados desde al área metropolitana de Barcelona y desde otras partes de España, principalmente desde Madrid. Los agentes también detectaron a importantes agitadores llegados del País Vasco que son verdaderos expertos en kale borroka. “Cuando cruzamos datos con la Policía Nacional y la Guardia Civil nos dimos cuenta de que detrás de los altercados hay todo un núcleo llegado de Euskadi de verdaderos profesionales de la violencia. Ahí están los cracks de la kale borroka, que ven en Cataluña un territorio virgen”.

Queda, no obstante, la duda de quién financia la violencia. Aunque las pistas no llevan a nadie en concreto, sí que se ha detectado que en las casas y locales ocupados se realizan fiestas cada fin de semana. “Son fiestas en las que se cobra por entrada y, sin embargo, allí no pagan nada: ni alquiler, ni luz, ni agua, ni impuestos… son fiestas ilegales que, nos guste o no, tienen su público”.

El asunto alcanza una dimensión más preocupante porque, aseguran desde la Administración, “hay algún partido que apoya esta violencia”. No lo citan expresamente, pero se refieren las fuentes a la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), que tiene 3 diputados en el Parlamento catalán. Pero las cosas no son tan sencillas como las pintan: entre las bases de la CUP –que tiene una fuerte implantación entre los okupas– comienza a criticarse duramente a sus tres representantes legales por considerar que “se han vendido al sistema”. Y eso que su portavoz, David Fernández, ha salido en defensa de los manifestantes, justificando su enfado por el desalojo de Can Vies.

Los violentos están preparando más acciones para este fin de semana. El sábado, habrá una concentración con la intención de realizar posteriormente una marcha e intentar reconstruir Can Vies, el edificio que ya está derruido a pesar de que la primera noche quemaron la excavadora que estaba trabajando en la obra. Y luego, presumiblemente, se iniciará otra “acción hostil” para hacer arder Barcelona. Eso si la policía no lo impide, cosa harto difícil ante un colectivo que emplea las técnicas de una guerrilla urbana “muy preparada que utiliza todos los instrumentos que pone a su alcance el Estado de derecho para joder al Estado de derecho”.

Cataluña
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