A. Fernández (Barcelona)
01/12/2010
(06:00h)
Las bases de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) están dolidas con los resultados electorales de las autonómicas catalanas. La pérdida de 200.000 votos y 11 diputados ha sido un duro varapalo a la dirección y el descontento no ha hecho más que comenzar. Según ha podido constatar El Confidencial, el malestar existente ya ha propiciado que comiencen a florecer los cenáculos y las reuniones de militantes para exigir responsabilidades al presidente de la formación y cabeza de lista en estas elecciones, Joan Puigcercós. “Debería aprender de José Montilla [el candidato socialista], que la misma noche electoral anunció su dimisión y hoy [por ayer] su renuncia al escaño”, manifestó a este diario un destacado militante republicano.
Puigcercós, lejos de hacerse el harakiri, manifestó su disposición al frente de Esquerra para “recuperar la confianza de quienes no nos la han dado a nosotros”. Ello no ha hecho sino hacer subir la tensión interna. “Lo que queremos es que Puigcercós plegue [cese]. Cualquier otro, en su lugar, plegaría”, asegura esta fuente. Ayer martes, Puigcercós anunció, por fin, que pondrá el cargo a disposición del consejo nacional del partido, que se celebrará el 18 de diciembre. Pero más radical ha sido el ex vicepresidente del Parlamento, Ernest Benach, el segundo en la lista, que ayer mismo anunció que renuncia al escaño después del descalabro que ha supuesto pasar de ser la tercera fuerza política catalana a ser la quinta.
Según las fuentes consultadas, la comparecencia de Puigercós en la ejecutiva de ayer fue una escenificación para rehuir el mea culpa. “Dijo textualmente que no se sentía responsable del resultado y le echó toda la culpa al Tripartito y, especialmente a Carod-Rovira, que desde la reunión de Perpignan [en la que se vio con miembros de ETA a comienzos del 2004] sólo había dado quebraderos de cabeza y dejado en mal lugar al partido. Además, le achacó que tomaba decisiones personalistas sin consultar con nadie”. Al hilo de esta argumentación, el actual líder republicano explicó a la dirección de la formación que él siempre había consultado lo que tenía que hacer con el partido y, por ello, los resultados electorales eran fruto de una responsabilidad colectiva. Realizó también una valoración negativa de las escisiones que ha padecido ERC y subrayó el daño que éstas le habían hecho, dispersando el voto independentista. Eso sí, también aseguró que de cara al congreso que se ha de celebrar el año que viene -previsiblemente tras las municipales- es imprescindible que el partido se mantenga unido y evite escenificar luchas internas.
“Puigcercós ya ha demostrado de lo que es capaz, Ahora debe dejar paso a otros. Y, hoy por hoy, una parte importante de Esquerra creemos que la renovación pasa por potenciar la figura de Joan Ridao”, señala una fuente interna de la formación republicana. Precisamente ayer, el senador Carles Bonet, que se ha mantenido en silencio durante toda la campaña, salió a la palestra para exigir un cambio de fondo y formas. Bonet pidió “gestos importantes” a los dirigentes, aludiendo a la dimisión de Montilla, y puso el dedo en la llaga al definir a ERC como “un partido de izquierdas, catalanista, a favor de la autodeterminación”, pero alejado de ser “un movimiento ideológico independentista”. Lo que pide es, en definitiva, volver a las viejas esencias de ERC, a la tradicional estrategia de toda su historia.
Rebelión a bordo
Joan Ridao, secretario general del partido y portavoz en el Congreso de los Diputados, se ha mantenido en un discreto segundo plano durante la campaña electoral. “Puigcercós es el activo, el hombre de acción, pero Ridao es culto, intelectual. Nunca comprendimos muy bién cómo habían podido llegar a esa alianza, porque son muy distintos”, añaden las mismas fuentes. Por eso, un sector republicano considera que la recuperación de una línea estratégica coherente podría estar pilotada por Ridao. “Sería muy positivo para el partido en estos momentos”, subrayan.
Esta reflexión es fruto del “malestar terrible” que se vive dentro de las filas republicanas y que se materializó a lo largo del lunes y el martes en algunas reuniones de colectivos para estudiar la situación del día después. Y la sensación es que “en el próximo congreso va a haber problemas”. En otras palabras: si Puigcercós no dimite, se le pedirá la dimisión.
Y en esta tesitura, el presidente republicano puede encontrarse con un verdadero problema, puesto que ERC es un partido asambleario. Si alguien presenta la propuesta de destitución en la asamblea, deberá votarse. Y ahí sí que mandan las bases, puesto que los compromisarios de las asambleas no están controlados por el aparato del partido, sino que cualquier militante tiene derecho a asistir y a votar.
Quien no ha sentido tanto la derrota ha sido el todavía vicepresidente del Gobierno, Josep Lluís Carod-Rovira, descabalgado por las bravas de las listas por el propio Puigcercós. La excusa que le había dado era que su presencia podía restar votos en vez de sumar. Al final, se demostró que, con Carod o sin él, ERC se hundió igualmente. De hecho, tras el descalabro electoral, algunos ojos se volvieron hacia Carod para sopesar la posibilidad de que pudiera encabezar una revolución contra Puigcercós, pero el vicepresidente no está para batallas internas. Y ello por dos motivos: primero, porque su oponente todavía controla el aparato de Esquerra; segundo, porque las municipales están a la vuelta de la esquina y los resultados pueden ser también adversos. Y él no quiere estrenarse teniendo que asumir una posible derrota electoral. Por tanto, su intención es sentarse a la puerta de su casa para esperar a ver pasar el cadáver de su enemigo.
Sobre la mesa queda también la postura del portavoz republicano en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Portabella, un no alineado con ninguna corriente que se ha hecho fuerte en la capital catalana. Portabella apuesta por formar coalición con las restantes fuerzas independentistas para las elecciones municipales con el objetivo de no dispersar el voto, como ha ocurrido en las autonómicas. Alejado de las luchas entre los diferentes sectores, el portavoz municipal está a la espera de ser nombrado el candidato a la alcaldía en enero próximo. Como controla la federación de Barcelona, su elección parece asegurada.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
13 COMENTARIOS
13 .- #11# No anda usted descaminado.
Montilla percibirá durante 2 años más de 120.000 euros anuales como ex-President de la Generalitat; Cuando cumpla los 65 años cobrará una pensión vitalicia mensual equivalente al 60% de su sueldo como president[que era de unos 169.000€ anuales]; todo ello de acuerdo con el Estatuto de ex-Presidentes aprobado por Pujol. Estas pensiones tanto en su cantidad como en el tiempo de cotización son excepciones a la normativa aplicable al resto de ciudadanos. Disfrutará, además, como ex-President y con carácter vitalicio de coche oficial, despacho con funcionarios de apoyo y escolta a costa del Erario público.
Si decide, como parece, seguir trabajando en el PSC,la retribución que cobre por el puesto que ocupe, y que también provendrá de fondos públicos [vía financiación de partidos] será compatible con la anterior de 120.000 euros, lo que constituye otra excepción al régimen general que prohibe a cualquier ciudadano percibir dos retribuciones del Estado.
kpaís
12 .- Si por 8 años de estar haciendo el eunuco soplagaitas, se van a jubilar con un pastón ¿Donde dicen que está la cola para apuntarse?.
En otros lares mas salvajes los colgaban de una cuerda de violín.
baranda
11 .-
Lo que más llama la atención es el par que me gasta Montilla.
Apoltronado más de siete años. Y a la que pierde, abandona hasta el escaño. Me da a mí que eso es propio, además de grandes cobardes, de un tipo que tiene el sueldo de ex-presidente asegurado.
Qué asco de gentuza.
arturo pereitor
10 .- Lo lógico en los partidos independentistas es que mueran en un corto plazo, porque lo único que puede ocurrir es que alcancen su objetivo, la independencia, por lo que pierden su objeto y deben plantear su verdadera filosofia de sociedad, y ahí no tienen nada que ofrecer porque han perdido el punto de unión, o bien que no alcancen su objetivo [que por otro lado es lo habitual] y se cansen sus votantes, porque en la sociedad hay otras cuestiones más importantes que la superficie que gobierna quien nos gobierna [lo importante es cómo nos gobierna], y si eres independiente de España, después quieres ser independiente de Barcelona, después de Reus y después de mi barrio.
Además las personas que consideran que son ellos quienes mejor deciden sobre ellos mismos en el gobierno de una nación [es decir los independentistas] también consideran que en un partido político son quienes mejor deciden, por lo que tienden a hacer grupos, facciones, muy pequeñas y difíciles de conciliar.
En fin, lo normal es que se mantengan los partidos que tienen una filosofia de sociedad y estado [con independencia de su tamaño] y deseparezcan estos esporádicos, Laporta incluido.
Un saludo.
asdebastos
9 .- Se acabaron los días de vino y rosas de esta pandilla de payasos subvencionados.
P.D. No tengo nada contra los payasos, sólo es una forma de hablar.
Ignatius J. Reilly