dos veces premio nacional de urbanismo

José Seguí: el arquitecto ‘mago’ que gana los proyectos clave de Málaga y Costa del Sol

A sus 71 años, es el rey de los concursos públicos: desde el teatro de Antonio Banderas, en la plaza donde nació Picasso, el hotel rascacielos del Puerto de Málaga o el 'nuevo' Banús

Foto: José Seguí, en su estudio de Málaga (Toñi Guerrero).
José Seguí, en su estudio de Málaga (Toñi Guerrero).

Le llaman ‘el mago’ por conseguir lo que otros no pueden. O no saben. También por su habilidad para las relaciones públicas, alta capacidad de negociación con sus clientes y contactos con todas las administraciones. ya sean del PSOE o del PP. José Seguí (Valencia, 1946), que llegó a Málaga en plena adolescencia, se formó en la brillante Escuela Superior de Arquitectura de Madrid de la segunda mitad de los sesenta (se graduó en 1971). Seguí no para de conseguir proyectos y ganar los concursos públicos y algunos de los privados más importantes de Málaga y la Costa del Sol. ¿Cuestión de talento y trabajo? O bien: ¿suerte o estar en el momento justo y capacidad para convencer a jurados y políticos de que su trabajo siempre es el mejor?

Aquí la lista de sus ‘hits’: Teatro Cervantes; Estadio de La Rosaleda; Ciudad de la Justicia; Gran hotel Miramar “la niña mimada del estudio”, precisa; el proyecto del hotel rascacielos en el Puerto de Málaga y concursos como la reordenación del río Guadalmedina, el reciente concurso de la manzana de los antiguos cines Astoria y Victoria en la Plaza de la Merced, donde nació Picasso, junto a Antonio Banderas… Son los principales en Málaga capital a los que hay que sumar el puerto de la Bajadilla de Marbella, el 'nuevo' Puerto Banús que proyectó el jeque Al Thani, dueño y presidente del Málaga CF, y el POT (Plan de Ordenación Territorial) de la Costa del Sol Occidental.

El estudio está situado en una parte de su vivienda, en Cerrado de Calderón, zona residencial del este de Málaga, entre las de más alto poder adquisitivo de la ciudad. En la sala de espera hay colgadas fotografías de algunos de sus proyectos. En las estanterías figuran libros de fotografía y arte de gran formato. La mesa de reuniones, donde recibió a El Confidencial el pasado martes por la tarde, es larga, para que quepan con holgura hasta una decena de personas.

Su equipo estable lo conforman nueve técnicos: seis arquitectos (incluido él), un ingeniero industrial y dos arquitectos técnicos. Ramón Engel es su mano derecha, el ‘cerebro’ del estudio, que jamás ha querido proyección pública ni mediática. Se presentan a una media de dos concursos al mes. “Para ganar siete, perdemos 93. Hemos aprendido a ganar, perdiéndolos”, asegura Seguí, que asegura que efectúan una catarsis cada vez que se resuelve un concurso en caso de ganar; y sobre todo si lo pierden, “comparándonos con los que han ganado”. “Si ganamos te viene de pronto una angustia de ‘ahora hay que montarlo, llega la hora de la verdad’. Todo aquello que has dibujado en poco tiempo tiene que responder a las exigencias”. El 70% de los proyectos que ejecutan está basado en concursos.

El arquitecto, llamado por casi todos los que le conocen como Pepe y no por José, llegó con su familia a Málaga a los 14 años para estudiar Bachillerato en el colegio de los Maristas. Su padre era un agricultor valenciano que exportaba a Marruecos y Málaga. Ya afincado en Andalucía, se transformó en un modesto promotor-constructor. “Me aficioné a la arquitectura estando a pie de obra con mi padre”, relata Seguí, quien considera su profesión como un “oficio” y un simbiosis entre arquitectura y planteamiento, los dos pilares que figuran en el nombre oficial y completo de su espacio de trabajo.

Pedro Aparicio, alcalde de Málaga entre 1979 y 1995, fallecido en 2014 (EFE).
Pedro Aparicio, alcalde de Málaga entre 1979 y 1995, fallecido en 2014 (EFE).

Inaugurado en 1985, impulsó su estudio tras una corta etapa como jefe de servicio de la Gerencia de Urbanismo de Ayuntamiento de Málaga y haber conseguido junto a los arquitectos Salvador Moreno Peralta y Damián Quero el Premio Nacional de Urbanismo por el PGOU de Málaga de 1983. En 1986 llegó su primer gran proyecto: la rehabilitación del Teatro Cervantes de Málaga (Premio ‘Europa Nostra’, UNESCO) , el mismo año que inauguró sede profesional en Madrid, localizada en el barrio de Salamanca, en la calle Narváez. “Eso marcó nuestra vida profesional. Nos permitió acceder a muchos trabajos que desde Málaga hubiera sido imposible acceder”. El del Cervantes fue un encargo de la dirección general de Arquitectura del Gobierno Central y contó con el respaldo del socialista Pedro Aparicio, fallecido en septiembre de 2014, el alcalde que modernizó la ciudad.

"Ocurre en todos los concursos. Lo acabamos la noche antes. Las maquetas llegaron con el tiempo justo en vuelo chárter desde Londres"

“Lo fundamental es tener la actitud de un principiante. Esto es un continuo aprendizaje en el ejercicio profesional y lucha con la competencia. Siempre eliges el concurso de los proyectos que más te gustan”, relata Seguí, que admite que cuando se presentan lo hacen porque acaba el plazo no porque crean que el trabajo esté acabado. Se ha dado el caso que en proyectos como el fallido Auditorio de Málaga, donde era el favorito con una candidatura junto al prestigioso Richard Rogers (autor de la ampliación del aeropuerto de Barajas), presentaron la documentación al límite de la hora. “Ocurre en todos los concursos. Lo acabamos la noche antes. Las maquetas llegaron con el tiempo justo en vuelo chárter desde Londres”.

Este concurso, que perdió en enero de 2008, fue el que más le hubiera gustado producir de los que ha fracasado. Al final lo ganó el arquitecto Agustín Benedicto, que se formó en la cantera del estudio Seguí junto a otros profesionales ya de trayectoria sólida como Fernando Pérez del Pulgar. Su hijo Miguel también estudió Arquitectura. Es arquitecto de interiores con nueve años de experiencia.

Tras su paso por la Escuela de Arquitectura, donde tuvo como profesores a Francisco Javier Sáenz de Oiza, Juan Daniel Fullaondo, estuvo un verano en París y también fue discípulo de Salvador Tarragó en Barcelona. Sus primeros trabajos se centraron en el diseño de muebles y objetos. Francisco Calvo Serraller escribió en El País en 1984 una crítica titulada ‘José Seguí, el diseño a la luz del método’. El arquitecto exhibía en dos galerías de arte de Madrid objetos diseñados por él.

Su padre estaba preocupado por Seguí: “Hijo, no te he pagado una carrera para que seas carpintero”, le decía. Apasionado del dibujo, siempre toma el papel y el lápiz cuando esboza la primera idea del proyecto. “Con el papel es más fácil desarrollar las ideas. Luego se pasan al ordenador cuando las decisiones están ya tomadas en papel”, aclara el autor del Plan Especial de la Alhambra con el que obtuvo en 1987 el Premio Nacional de Urbanismo.

Rechaza el término "artista"

El arquitecto no se considera una estrella. También rechaza el término de “artista”. “Se utiliza para el arte y lo que hacemos es construir bien según lo que nos pide el inversor. Se ha acabado el derroche”. Seguí está muy de acuerdo con el libro de Llàtzer Moix que “desenmascara la arquitectura grandilocuente” en ‘Arquitectura milagrosa’ (2010). También destaca cómo la ingeniería ahora juega “un papel importante”, al igual que "el ingrediente económico", una de las exigencias actuales, además de la responsabilidad jurídica en los presupuestos. "Las obras tienen que costar lo que te han pedido que cuesta y eso antes no pasaba".

En lo que sí ha trabajado el estudio es en la reflexión del hecho arquitectónico mediante la editorial ‘Geometría’, nacida también en 1985. Publican investigaciones de otros arquitectos. De esta labor (fue Premio Nacional de Ediciones por su libro ‘Alhambra y Alijares’, concedido por el Ministerio de Cultura en 1986), surgió la organización de un taller internacional de Paisaje y Turismo (convertido luego en Cátedra de la Universidad de Málaga) en recorrido alternativo por ciudades. “Para nosotros es fundamental la necesidad de aprendizaje, sin petulancia alguna”, proclama.

Vista del proyecto del hotel rascacielos del Puerto de Málaga.
Vista del proyecto del hotel rascacielos del Puerto de Málaga.

Exhibe con orgullo el no haberse posicionado por ningún grupo social de la ciudad. Con grandes inquietudes sociales y políticas, sí perteneció como secretario en 1974 a la llamada 'roja' junta directiva del Colegio de Arquitectos de Málaga. A Seguí siempre se le ha considerado muy cercano a la Junta de Andalucía al haber realizado PGOU (Planes Generales de Ordenación Urbanística) en municipios gobernados por el PSOE. A saber: Antequera (1987); Ronda (1988, con el que consiguió el Premio “Gubbio” de la Asociación Nacional Italiana de Centros Históricos); el de Córdoba (1997), el de Jaén (2006) y el POT de la Costa del Sol Occidental (2003), convocado por el Ejecutivo andaluz.

Este argumento también se vería ratificado por los que recuerdan que su hermano Vicente Seguí, economista y urbanista, fue entre 1990 y 1994 delegado en Málaga de la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía. Luego ha sido coordinador del servicio de calidad y atención al público de la Gerencia de Urbanismo. El arquitecto dice que las vidas profesionales de él y su hermano “han transcurrido paralelas, cada uno por su lado, y que su relación se circunscribe al ámbito familiar”.

Su gestión del estudio, que él lleva como una empresa, tuvo un borrón debido, a su juicio, a “una incorrección administrativa”: fue sentenciado en 2013 por defraudar a Hacienda 140.000 euros. “Es un tema que me produjo una enorme preocupación. Lo intento olvidar. Mis asesores, a quienes despedí, no lo hicieron bien y olvidaron pagar. No fue una evasión fiscal”, expone.

La "obsesión" de la obra póstuma

La crisis de 2008 supuso para él un cambio de ciclo. Llegó el momento de la internacionalización y se alió con un estudio de Lima. Ya no siguen con esa colaboración (de ahí surgió el diseño del Tanger City Center), pero recuerda como un buen momento los años que estuvieron también con un pie al otro lado del charco. “Más que buscar, nos buscan. Esa es la verdad. Hay una obsesión por hacer tu obra póstuma al salir de la escuela, pero los grandes maestros montan los estudios pasados los 50 años”, señaló Seguí en una entrevista concedida a la web ‘Yo soy arquitecto’ titulada “Las claves para crear un estudio de arquitectura internacional, ganar concursos y superar cualquier crisis”.

En los dos últimos años su equipo y él han facturado, en total, una media de 800.000 euros anuales. El último concurso que han ganado (el de Astoria) contaba con una dotación económica de 50.000 euros. Y este lo ha impulsado el Ayuntamiento de Málaga. Seguí lleva más de una década intentando buscar una buena ubicación al teatro que quiere instalar Banderas en su ciudad natal. Como publicó ‘La Opinión de Málaga’, ya en 2004 le echaron el ojo Seguí y Banderas a una parcela de unos 5.000 metros, junto al suelo destinado al auditorio, para ubicar un recinto teatral.

Antonio Banderas y su novia Nicole Kimpel en Málaga. (Reuters)
Antonio Banderas y su novia Nicole Kimpel en Málaga. (Reuters)

El proyecto, vinculado con el grupo Starlite que organiza los célebres conciertos de verano en Marbella con artistas internacionales y un grupo de arquitectos mexicanos, contempla 600 butacas de teatro central y un espacio que albergaría un lugar para restauración, escuchar música y tomar una copa, al estilo de ‘El Oceánico’ en la calle Jorge Juan de Madrid o el ‘Ten Con Ten’ de la calle Ayala.

En el texto del panel número 2 del concurso de ideas se especifica que “una figura internacional del teatro y del cine traerá a Málaga celebridades”. ¿Significaba esa frase que el concurso tenía las ‘cartas marcadas’ para que ganara el actor y el director de cine? Seguí lo niega rotundamente. “Había que especificar que el proyecto era rentable”. Ahora habrá un concurso de libre concurrencia. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ve bien la idea ganadora, pero han surgido voces de la oposición municipal sobre si a Banderas se le había adjudicado el concurso de antemano que se presentaron 72 proyectos.

En la concurrencia del Astoria el equipo que decidió qué proyecto era el ganador estaba compuesto por Javier Pérez de la Fuente, jefe del Departamento de Arquitectura e Infraestructuras del Ayuntamiento de Málaga, el decano del colegio de Arquitectos de Málaga; Francisco Sarabia, el decano de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Málaga, Javier Boned; Fuensanta Nieto (fundadora del estudio Nieto Sobejano Arquitectos) y Patxi Mangado, autor del proyecto del Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra y del Pabellón de España en la Expo 2008 de Zaragoza.

"Es preciso elevar la calidad de los concursos en Málaga. Tiene que existir más participación internacional"

“En el tema de los concursos Málaga genera ciertas dudas en profesionales de fuera porque normalmente se hacen jurados muy locales. Es preciso elevar la calidad de los concursos. Tiene que existir más participación internacional. En un reciente concurso para un edificio en Suecia se presentaron 3.000 candidaturas…”, cuenta Iñaki Pérez de la Fuente, que ha firmado proyectos arquitectónicos clave en Málaga como la remodelación de la calle Larios, la Alcazaba y la Judería.

Un arquitecto que no quiere desvelar su nombre asegura que el proyecto de la manzana del cine Astoria “está muy bien”. Surgen las dudas sobre el método en ganar el concurso. “Basta con enseñarle la propuesta antes del concurso a alguien de peso del jurado para que tenga muchas opciones; y en Málaga nos conocemos todos”, señala este profesional. Seguí asegura que le gustan los concursos anónimos y que siempre ha confiado “en el juego limpio”. Eso sí, si la convocatoria no es anónima admite que sí se acerca al jurado.

"Sin sucumbir a la crisis"

Carlos Hernández Pezzi, que entre 2002 y 2009 fue presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, destaca la calidad de Seguí tanto en el lado urbanístico como en el de trabajos concretos. “Hay que reconocérselo y no sólo ha hecho obra en Málaga, sino en toda Andalucía, para actores públicos y también privados. Su labor como propulsor en la difusión arquitectónica y cultural con ‘Geometría’ también es importante”, aporta Hernández Pezzi, que conoció a Seguí cuando aterrizó en Málaga, procedente de Madrid, en 1980.

“Lo considero un gran activo de la ciudad y es digno que no haya sucumbido a la crisis, como es bien visible. Negocia muy bien y tiene un equipo muy bueno en el estudio que trabaja a fondo los concursos. Antes tenía más vinculación con el PSOE, ahora tiene una relación más híbrida con el poder político. Ha sido muy hábil y no ha querido ser otra cosa que arquitecto”, subraya su compañero de profesión.

El río Guadalmedina, en el Puente de la Esperanza de Málaga, tras una tromba de agua de 2012 (EFE).
El río Guadalmedina, en el Puente de la Esperanza de Málaga, tras una tromba de agua de 2012 (EFE).

Hernández Pezzi valora de los trabajos de Seguí el concurso de ideas que ganó del Guadalmedina, el cauce seco del río que supone la gran cicatriz de Málaga capital, por “su esfuerzo” en el desarrollo de ingeniería para rebajar los muros de la ribera sin reducir el caudal. “Eso tiene mucho mérito”. No le gusta el hotel del rascacielos del Puerto. “No es de sus mejores proyectos, como los que hizo y no ganó del Auditorio o el Palmeral de las Sorpresas [una zona remodelada del Puerto de Málaga]. No hay que ponerse de rodillas ante las ‘fuerzas vivas’ de Málaga, venga quien venga en plan ‘Bienvenido, Míster Marshall”. En el diario ‘Málaga Hoy’ publicó el pasado 2 de abril un artículo titulado ‘La ciudad del supositorio’ deja en evidencia el número de leyes que tiene que sortear el proyecto.

Seguí se lamenta que el debate profesional no haya aparecido en esta polémica. Así se explica: “La legalidad del hotel del Puerto está ahí. Decir que hay ilegalidad es un poco frívolo, la verdad. Otra cosa es que te guste o no. Es una torre muy estilizada en un lugar muy comprometido para la ciudad. Lo que habría que organizar es un debate sobre la edificación en altura. Ojalá La Malagueta, con rascacielos pegados los unos a los otros, y pocos espacios de separación, hubiera tenido un proyecto como el de Antonio Lamela con las torres de Playamar de Torremolinos”. En un foro sobre el hotel rascacielos del puerto organizado por el diario 'Sur' resaltó: "Estamos en un momento histórico y Málaga debe abrirse a los nuevos retos".

Iñaki Pérez de la Fuente dice que la mejor obra arquitectónica de Seguí ha sido la Ciudad de la Justicia, una colaboración con el estudio Frechilla López-Peláez de Madrid, “un planteamiento muy compacto en la estructura que combina una ventilación cruzada con la calidez de los patios seriados. Es un edificio grande que combina elementos”. “Le quedó muy bonito el edificio y tenía mucha dificultad, pero la obra que más valoro es la del puerto de Marbella rotunda, funcional, atrevida...”, aporta otro arquitecto.

Forma parte de la primera generación de arquitectos de la Democracia, cuando en Málaga trabajaban muy pocos licenciados

Pérez de la Fuente valora de Seguí su carácter “entusiasta” y que es capaz de “aglutinar deseos de empresarios y administraciones públicas”. “Siendo ya estudiante le veíamos capaz de mantener el interés y la tensión por la arquitectura. Seguí forma parte de la primera generación de arquitectos de la Democracia, cuando en Málaga trabajaban muy pocos licenciados. Eso determina una singularidad”.

A Seguí le gusta trabajar de noche, cuando los teléfonos dejan de sonar y ya no hay visitas. “Aquí, en el estudio”, siempre hay gente entrando y saliendo…”. En su época del Colegio Mayor Pío XII de Madrid, en la avenida Juan XXIII, en plena Ciudad Universitaria, organizó los primeros festivales de jazz escuchando a Tete Montoliu y a Pedro Iturralde. Una vez a la semana, José Antonio, su profesor, le enseña al arquitecto a tocar el saxo, “pero sólo el instrumento, no la música, y de un modo rudimentario”.

José Seguí, en su estudio de Málaga (Toñi Guerrero).
José Seguí, en su estudio de Málaga (Toñi Guerrero).

- ¡Si a mí lo que me gustaría sería estar escuchando a Bob Dylan y a los Rolling Stones!- exclama entre risa.

¿Jubilación? “Sólo te retiras cuando te retira el físico. Y en esta profesión se puede trabajar hasta edades muy avanzadas. Es un oficio, se aprende en la producción y es una pena jubilarse a los 65 años”. A sus 71, José Seguí, ‘el mago’, continúa sin parar, con muchos frentes abiertos y concursando para ganar el siguiente proyecto.

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