perfil de un mandatario díscolo

Al Thani, jeque del Málaga: descontrolado en Twitter, intervenido en Marbella y sin Europa

El presidente del club malagueño, que llamó a la prensa catalana "escoria", vive ahora en Benalmádena y se vuelca por las tardes en la gestión del club junto a tres de sus hijos

Foto: El presidente del Málaga, Abdullah ben Nasser Al Thani (d) acompañado por su hijo Nayef y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en 2014. (EFE)
El presidente del Málaga, Abdullah ben Nasser Al Thani (d) acompañado por su hijo Nayef y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en 2014. (EFE)

Se acuesta muy tarde. No conjuga el verbo madrugar. De hecho, ha llegado a telefonear a su peluquero pasadas las doce de la noche para que le corte su frondosa caballera en su casa de Benalmádena. “Está sonado”, dice un directivo que le conoce refiriéndose a los boxeadores con secuelas de sus combates. Abdullah Al Thani (Doha, 1969), fumador de cajetillas de tabaco rubio que exhibe en las mesas de trabajo cuando se reúne para sus negocios, ha ganado ya algunos duelos.

Al Thani logró un Málaga CF de Champions (llegó a invertir 120 millones de euros) y ya es el presidente que lleva más tiempo pilotando el club (desde julio de 2010, tras comprarle las acciones a Fernando Sanz) y que por primera vez en su historia lleva una década seguida en Primera División. También ha perdido no pocas veladas: es el más polémico presidente por el puerto de La Bajadilla de Marbella y, sobre todo, por su descontrolada cuenta de Twitter.

En la red social del pájaro azul, Al Thani nunca escribe en español. Utiliza el árabe y el inglés. Y cuando lo hace en castellano es apenas para incluir alguna palabra como cuando tuiteó “el señor Gato” refiriéndose al Gato Romero, el entrenador del Málaga CF que sustituyó para colocar a Míchel en el banquillo malaguista. Su gran refriega en Twitter ha tenido como protagonista el pasado madridista de Míchel (el Málaga juega contra el Real Madrid en La Rosaleda el último partido de Liga) y el Barcelona. La “escoria” catalana y luego su rectificación, que se refería a la prensa de Cataluña… El FC Barcelona anuncia demanda judicial. Nadie en Málaga se explica cómo el jeque pudo escribir eso.

Twitter es el medio que utiliza Al Thani para expresarse en público. Nada de comunicados, ruedas de prensa o entrevistas (apenas ha dado media docena en una década). Cuando tuitea tiene claro que está en su tiempo libre y hace lo que le da la gana. “El jeque no es consciente de los pasos atrás que sus tuits suponen en una relación de confianza que el Málaga CF intenta ofrecer con las instituciones”, dicen fuentes cercanas al club.

En el partido del Málaga con el Atlético de Madrid del pasado 1 de abril llegó al estadio de La Rosaleda cuando quedaban apenas cinco minutos para empezar el partido. Quiso circular con su flamante Rover azul oscuro que él mismo conduce por una zona restringida por las fuerzas de seguridad. Al Thani lo achacó a un asunto de “racismo” y escribió: “Siento decirlo, pero no volveré aquí más”.

Volcado ahora en la gestión

Tras delegar en directivos que acabaron fulminados y la mayoría en enfrentamiento judicial, ahora está volcado en la gestión. El club carece de director general. Al Thani y sus hijos son los ejecutivos del Málaga CF. Al Thani suele ir todas las tardes a La Rosaleda. Se reúne con los mandos intermedios. Entra en los asuntos deportivos, en el diseño de las camisetas, en los detalles, en la búsqueda de proveedores… Quiere saber cómo se van a organizar los eventos y planea la proyección del Málaga CF en el exterior. El vicepresidente y consejero delegado del Málaga, Nasser Al-Thani (22 años), supervisa la parte deportiva, y su hermano Nayef, de 19 años, está más pendiente de la imagen corporativa.

 Abdullah Bin Nasser Al Thani (c), con el director deportivo, Francesc Arnau y el entrenado Míchel. (EFE)
Abdullah Bin Nasser Al Thani (c), con el director deportivo, Francesc Arnau y el entrenado Míchel. (EFE)

La hija (Hamyan, de 20 años) lleva las riendas del Málaga Femenino y controla la Academia, como se le denomina en el Málaga CF a la cantera del club. Hamyan es más constante y está más volcada en la gestión que Nasser y Nayef, que se enamoraron de la Costa del Sol y de cambiar cada vez más a menudo de vehículo. Los hermanos son más impulsivos de carácter que el padre, impertérrito en sus formas (rara vez se suele poner nervioso ante sus subordinados) y también afable con los que tiene más confianza a los que no duda en abrazar.

El jeque pasa ahora más tiempo en su casa de Benalmádena (también vivió en la selecta zona de Parque Clavero de la capital malagueña, en el este de la ciudad) que en Catar, aunque sigue tributando en su país natal. Llegó a estar año y medio sin venir a Málaga. Dirigía el club en la distancia y solo venía (algunas veces ni siquiera) a los partidos contra el Real Madrid y el Barcelona FC en La Rosaleda.

En el Málaga CF existe una cierta resignación a su figura y modo de actuar: “¡Qué le vamos a hacer! ¡Son las cosas del jeque!”

Al Thani proyecta una imagen de catarí caprichoso, aislado de lo que ocurre y que va a su aire. Es así no solo por uso indiscriminado y sin control de Twitter, a pesar de que los empleados del club le han explicado una y otra vez cómo utilizarlo y según para qué, sino porque no aprende español y mantiene una barrera social (pertenece a la familia real catarí) que resulta algo inherente a su clase y cultura. Y a pesar de su religión, hace concesiones que en principio no estaba dispuesto a consentir: sabe que el regalo de Navidad más preciado para los empleados del club es un buen jamón serrano y no se opone.

En el Málaga CF existe una cierta resignación a su figura y modo de actuar (“¡Qué le vamos a hacer! ¡Son las cosas del jeque!”), pero saben que con sus sombras (malvendió a los mejores jugadores, dejó de pagar nóminas y el club, tras haber llegado a cuartos de final de la Champions, estuvo a punto de desaparecer) ahora tiene claro que los sueldos de la plantilla y el pago a proveedores son lo primero para Al Thani, asiduo de pasear por la zona del Muelle Uno del Puerto de Málaga y del espacio ‘gourmet’ de El Corte Inglés de la Avenida de Andalucía.

Sin interés por los detalles económicos

“El jeque no acepta ni la mentira ni la deslealtad”. Ha despedido a directores generales y directores deportivos y jamás ha entrado en el detalle de los balances, en la gestión financiera del club. El dueño del Málaga CF exige las soluciones, pero no quiere que se le explique cuáles son los problemas. Demanda respuestas, no cómo se ha llegado a una situación económica concreta. En realidad, es un millonario árabe con empresas, no un empresario.

El jeque catarí Abdullah Al Thani (i) conversa con Florentino Pérez, en 2010. (EFE)
El jeque catarí Abdullah Al Thani (i) conversa con Florentino Pérez, en 2010. (EFE)

¿Por qué Al Thani no vendió el club cuando podría sacar tajada? Para el jeque es una cuestión de estatus. Lo compró para diferenciarse de otros ricos de su país. Unos se compran una isla, otros un hotel o cadena turística. Él es propietario de un club en la considerada mejor liga del mundo, con los dos mejores jugadores (Messi y Cristiano Ronaldo). Así logra el reconocimiento social y mediático que tanto demanda para que su negocio siga creciendo.

En realidad el jeque aterrizó en la Costa del Sol con la vista fija 50 kilómetros más allá de Málaga capital. Marbella era su objetivo deseado. Desconocía la ley, los trámites, la maquinaria burocrática, los informes de impacto ambiental y él no acaba de entender cómo no le han dejado hacer su macroproyecto de puerto deportivo en La Bajadilla, en Marbella (1.200 atraques y un hotel de lujo), cuando eso solo supone un claro paso de progreso. Los que le conocen le tildan de ingenuo. Los enemigos, de intentar saltarse la ley a sabiendas.

El jeque sigue empeñado en recuperar el puerto de La Bajadilla de Marbella. Ha recurrido al TSJA y adeuda cuatro millones de euros al arquitecto

La sociedad que creó para gestionar el recinto tiene una deuda de 700.000 euros con la Junta de Andalucía. Y al arquitecto José Seguí le debe el jeque cuatro millones de euros por el diseño del proyecto. La representación legal en este asunto la encabeza un equipo de abogados que pilota Pedro González Segura, exárbitro de fútbol, que realizó una auditoría del club tras la destitución de Vicente Casado como director general del Málaga CF en noviembre de 2015. Antes de González Segura, Al Thani ha contado con los servicios jurídicos de otros abogados que no siguen trabajando con él porque no les pagaba. Su primer contacto jurídico fue José Rodríguez de la Borbolla, expresidente de la Junta de Andalucía, quien le consiguió una reunión con José Antonio Griñán, entonces jefe del Ejecutivo andaluz, en junio de 2010.

El jeque sigue empeñado en recuperar la concesión de La Bajadilla y está pendiente de una resolución del TSJA (Tribunal Superior de Justicia de Andalucía) sobre la admisión o no a trámite del recurso. “Él quiere seguir. Si no, ya se hubiera retirado. No se quiere deshacer de esa inversión que va a realizar”, aseguran a este diario fuentes próximas al club, tras recordar que ahora el Málaga CF pasa por su “mejor etapa, la más estable: buenas condiciones laborales y buen ambiente entre todos los empleados”. Y también aseguran: “Está resignado a que no le van a dejar hacer ningún negocio y no intentará nada más al margen del Málaga CF”.

Bluebay, al asalto del club

La era Al Thani podría tener los meses contados si prospera la demanda judicial interpuesta por el grupo Bluebay, que reclama el 49% de las acciones del Málaga CF. Dentro del club no se habla de Bluebay. No es en principio una preocupación. Se cree que se acabará resolviendo y que en cualquier caso aún queda tiempo para una sentencia definitiva. Este grupo anunció en abril del año pasado que pretende construir una nueva La Rosaleda con un aforo de 47.000 espectadores, zona comercial y hasta un hotel de lujo. Las obras costarían 50 millones de euros.

Manuel Pellegrini, en su etapa del entrenador del Málaga CF. (EFE)
Manuel Pellegrini, en su etapa del entrenador del Málaga CF. (EFE)

¿En qué momento apareció Bluebay? Cuando estalló la burbuja del Málaga CF en las temporadas de gloria con Pellegrini como entrenador y con jugadores como Van Nistelrooy, Cazorla, Isco, Joaquín, Baptista o Toulalan, el Málaga no tenía dinero para afrontar los gastos. A finales de 2012, el jeque recurrió al grupo para que ayudara a salvar al club.

“Nos hicimos cargo de la gestión de la entidad. En este momento podríamos haber bajado a Segunda. Las deudas superaban los 100 millones de euros y teníamos una zozobra complicada de manejar. El Málaga cobraba unos 38 millones de euros y se gastaban 78 millones. Eso era insostenible”. “Cuando el barco empezó a navegar, deshace todos los acuerdos que están firmados y nos impide entrar en la asamblea de accionistas”, dijo Gonzalo Hervás, director general de Bluebay.

El capítulo de la Academia, la Ciudad Deportiva del Málaga CF que prometió al poco de llegar, es otro culebrón par Al Thani. Los terrenos están situados en una zona privilegiada, en el oeste, lindando con Torremolinos, muy cerca del aeropuerto y al lado de la única parte del litoral de la ciudad aún virgen, sin edificar.

Los equipos de la cantera entrenan en nueve campos distintos. La Academia, la futura Ciudad Deportiva, es clave para el futuro del Málaga CF

Para el club la Academia (108.000 metros cuadrados) se convertirá en la piedra angular del futuro Málaga CF. Los equipos de la cantera entrenan en nueve campos distintos y resulta imposible trabajar juntos. La concesión para la Fundación Deportiva Málaga Club de Fútbol SAD sería de 75 años. El complejo suponía un cambio en el uso urbanístico de la zona, donde en principio varias promotoras tenían planes de desarrollo. El Ayuntamiento tuvo que indemnizarles con 14 millones de euros.

Al Thani, que tuvo que abandonar su idea de incluir una zona de uso comercial y hostelero, ha tardado casi un año en presentar la documentación necesaria para desarrollar el proyecto. Ya cuenta con los parabienes de la Junta de Andalucía. El problema radica ahora en la propia fundación, cuyos patronos son el propio jeque y sus hijos. Si Al Thani pierde el control del club seguiría siendo el titular de la Academia. Falta un último trámite burocrático que sería la declaración de utilidad pública por parte de la fundación para conceder la licencia de construcción.

“El equipo de Gobierno municipal tiene que exigir todas las garantías jurídicas y económicas con avales viendo lo que ha pasado con el jeque en Marbella. Está claro que por Al Thani no podemos poner la mano en el fuego. Sobre él siempre hay un halo de desconfianza”, cuenta Alejandro Carballo, concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Málaga y malaguista de carné desde los 14 años.

Eduardo Zorrilla, portavoz de IU (Málaga para la Gente), lamenta que cada vez que el jeque habla “sube el pan”. “Tiene más peligro que un mono con dos pistolas”. “Cuando leí el tuit del otro día contra Cataluña o la prensa catalana, me daba igual, no me lo podía creer. Da una imagen penosa del Málaga y de la ciudad. Es verdad que durante un par de años generó mucha ilusión, pero dejó de pagar, no cumplía con los jugadores, desinvirtió y cuando ha visto que las cosas no eran fáciles… Parece que está acostumbrado a otras leyes. En Catar supongo que si vas con el dinero consigues lo que quieres”.

Glorieta Al Thani

El jeque llegó a ser tan popular que logró que le pusieran su nombre a una glorieta cerca de La Rosaleda (mayo de 2014). Un pleno municipal apenas un año y medio después (diciembre de 2015) pidió que se le retirara. Aún sigue su nombre en la glorieta “Al alcalde no le da la gana hacerlo”, precisa Zorrilla. “Es una anécdota sin importancia”, apostilla Carballo.

El caso es que nadie duda de que si en algún momento Al Thani pierde el control del Málaga CF regresará a Catar. El jeque volverá a susurrar a sus caballos (su gran afición tras el fútbol) que durante muchos años se codeó con Florentino Pérez y estuvo a punto (aquella eliminatoria de abril de 2013 contra el Borussia Dortmund con dos goles en cuatro minutos, uno de ellos en fuera de juego) de ser semifinalista de la Champions. Y seguirá tuiteando, no habrá aprendido castellano y recordará cuando el estadio coreaba su nombre y él alzaba los brazos como si fuera más conocido en la ciudad que Pablo Ruiz Picasso, cuando le conocían como “el cheque árabe del Málaga CF”.

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