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Daniel Forcada 26/04/2010 (06:00h)
La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, M. Gallizo.
La destitución fulminante de la cúpula directiva del centro penitenciario Madrid I de Alcalá-Meco y la suspensión de empleo y sueldo de dos de sus funcionarios de prisiones podría ser solo la punta del iceberg. Otros 18 funcionarios, de los aproximadamente 350 con los que cuenta el centro, están siendo investigados por su posible participación en lo que la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, calificó este sábado como “conductas deleznables”. O lo que es lo mismo, en juergas nocturnas entre funcionarios y reclusas que solían terminar en la cama y con relaciones sexuales consentidas dentro de las celdas.
Según ha podido saber este diario de fuentes próximas a las propias internas de Meco, estas fiestas dentro del módulo eran “conocidas por todos, por las internas y por los propios funcionarios y responsables del centro, que no actuaron para impedirlas”. Eran además los propios funcionarios de prisiones ahora investigados quienes introducían bebidas alcohólicas, algo que está terminante prohibido según el reglamento de prisiones. Una versión que encaja también con las explicaciones dadas por la propia Gallizo, que justificó la destitución del director, el subdirector de seguridad y el administrador porque no actuaron con la “celeridad necesaria” ni con “el altísimo nivel de exigencia propio de Instituciones Penitenciarias ante la sospecha de esas conductas irregulares”.
“Se organizaban fiestas nocturnas con alcohol y luego había quien sí aceptaba mantener relaciones sexuales con ellos y quien no”, explica una de las reclusas. La investigación puesta en marcha por el Ministerio del Interior determinará de ahora en adelante si estas relaciones se mantenían para, a cambio, conseguir determinadas recompensas, como poder utilizar el teléfono móvil para hacer llamadas al exterior.
Preguntada por estos contactos sexuales entre reclusas y funcionarios, Mercedes Gallizo respondió que no descartaba nada. Un extremo que sí confirman las propias reclusas que señalan, eso sí, que los encuentros sexuales nunca fueron forzados. “Las relaciones siempre eran consentidas, pero a algunas internas más guapas los funcionarios las presionaban más para que finalmente terminasen aceptando las relaciones”, señalan también desde el interior de la prisión.
Según ha detallado Gallizo, la primera información sobre supuestas conductas irregulares se tuvo a principios del pasado mes de enero, cuando una funcionaria denunció ante el director del centro que se había introducido alcohol en la prisión, especialmente en Nochevieja. El director recabó los informes pertinentes y remitió la denuncia a la Secretaría General, que trasladó los hechos a la Inspección de Instituciones Penitenciarias.
Un incidente de "extrema gravedad"
Unos días después, se acordó incoar un expediente disciplinario al funcionario supuestamente involucrado en esos hechos, que fue suspendido de funciones. Fue el 4 de abril, sin embargo, cuando se produjo un incidente de "extrema gravedad", según Gallizo, si bien hasta el 7 de abril el director de Madrid I no lo comunicó a la Secretaría General.
Cinco días después, y ante la veracidad de los hechos denunciados, se suspendió de funciones al funcionario que supuestamente accedió a la celda durante la noche y se le abrió un expediente, para después acordar la destitución de la cúpula directiva de la prisión. Además, las dos internas que compartían esa celda han sido trasladadas de centro penitenciario.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
36 COMENTARIOS
36 .- #35 Efectivamente, la custodia de presas por funcionarios varones crea situaciones de conflictividad. Nunca se sabe, tampoco, si las acusaciones de maltrato de "género" que los funcionarios reciben son fundadas o no. Aprovechando el clima de alarma social creado por los medios, algunas presas parece que utilizan esta táctica de acoso. Además, de los posibles casos de violación encubierta que tu mencionas, y que parece ser que en los sucesos del artículo no han sucedido. Por eso funcionarios y funcionarias reclaman que existan acompañantes del sexo opuesto en sus labores de vigilancia, ellas, para controlar a los maromos de dos metros, ellos, para poder defenderse de falsas acusaciones.
35 .- Me pregunto por qué hay vigilantes varones en una cárcel de mujeres.
En cuanto a lo de las relaciones sexuales consentidas... habría que verlo. Más de una consentiría a cambio de algo o, lo que es lo mismo, se prostituiría. En cualquier caso, no es admisible que unos hombres tengan acceso a las celdas de las presas porque nunca se sabe si además de las relaciones "consentidas" no habrá violaciones.
34 .- #33 Probablemente las presas de la cárcel de Alcalá Meco tengan más libre albedrío que las mujeres de las cavernas a las que tu y yo hemos aludido y conforme se van conociendo más detalles, las relaciones de los funcionarios con ellas eran más cercanas a la concesión de favores sexuales para dar placer al macho que las otorga recursos [móviles, alcohol, trato favorable frente a presas menos complaciente], una situación, por otra parte, no muy diferente a lo que sucede en las relaciones extra carcelarias entre hombre y mujeres "libres". Repito mi punto esencial: parece que la violación forzada a la que se ven sometidos presos varones heterosexuales por otros presos, sin consentimiento, causan menos escándalo que el sexo consentido.
33 .- La entrega de sexo como moneda de pago, por los favores recibidos no es decisión de quien la da ¡No! Esa es decisión del poder. En las cavernas como se argumenta en un comentario, las mujeres premiaban al mayor recolector con placer sexual desde su libre y absoluto albedrio. En prisión ello está decidido por el explotador o vendedor. Es por ello que se hace "casting" y las seleccionadas no tienen opción y si acaso una de ellas, decidiera atenerse a las consecuencias, la pasará muy mal y vivirá con el “Jesús en la boca” pues cualquier noche, ingresarán a su pabellón y con cualquier acusación será apartada de la zona observada por las cámaras y llevada a cualquier lugar donde su indefección será absoluta. Fornicará o succionara por la razón o por la fuerza. Por ello a menudo se da, que cuando la víctima se percata del peligro, decide entregar su servidumbre a un Jefe, pues así evitará ser violada en tumulto. Desde lo expuesto entonces no acepto la tesis que los seres sometidos a prisión, conviven alegremente con sus carceleros pues podría asegurar, que en un porcentaje muy grande el preso los desprecia y hasta donde se nadie tiene orgasmos con lo que asquea.
32 .- #29 Más sencillo. la psicología evolutiva y la biología social demuestran, que desde que el hombre volvía con la caza a la cueva, la mujer otorgaba mayores favores sexuales al macho que le proporcionaba más carne [privilegios]. Hoy en día, a pesar del igualitarismo de género que nos invade, esas pautas de comportamiento siguen en nuestros genes. Las presas no es que sean sinverguenzas o los guardianes degenerados, o todos unos psicópatas irredentos. La estupidez que ignora la naturaleza humana ha creado situaciones en las que las funcionarias que custodian directamente a varones viven amedentradas o las presas que tienen oportunidad de beneficiarse de las pautas evolutivas obtienen un mejor trato que las que se comportan según cánones más civilizados.