una veintena de clientes denuncia al banco

Un agente de Bankinter estafó 8,1 millones y acabó 'fugándose' a un psiquiátrico

El Juzgado número 18 de Madrid admite una querella de varios clientes de Bankinter que entregaron sus ahorros a un agente del banco, Agustín Román Vivas, a cambio de altas rentabilidades

Foto: Calle Núñez de Balboa 4. (Google Maps)
Calle Núñez de Balboa 4. (Google Maps)

La Justicia está siguiendo la pista de un antiguo agente de Bankinter que presuntamente habría estafado al menos 8,1 millones de euros a más de una veintena de clientes. Agustín Román Vivas convenció a sus víctimas para que le cedieran sus ahorros a cambio de rentabilidades de entre un 6% y un 10%. La mayoría lo conocía desde hacía años y el dinero se entregaba en un entorno de confianza: una oficina de la propia entidad situada en la calle Núñez de Balboa de Madrid. No notaron nada extraño hasta 2015. El intermediario comenzó a posponer la devolución de las aportaciones, y en diciembre de ese año dejó directamente de coger el teléfono y se esfumó. Desde entonces, ni rastro del dinero.

Los perjudicados presentaron el pasado año una querella que acaba de ser admitida a trámite por el Juzgado de Instrucción número 18 de plaza de Castilla. Acusan al agente de estafa y apropiación indebida, pero la querella también se dirige contra Bankinter, que se desentendió de su representante alegando que no formaba parte de la estructura del banco, a pesar de que el bróker utilizaba la imagen de la entidad, se reunía en sus instalaciones, recibió el apoyo expreso de sus directivos y se benefició de otros productos contratados por las víctimas, como hipotecas, depósitos, fondos de inversión y acciones. Por lo pronto, el instructor de la causa ha dado la razón a los afectados y ha incluido a Bankinter entre los querellados. También a la mercantil que usaba el presunto estafador para canalizar su relación con la entidad, Román y Sáez-Benito SL. La oficina que ocupaba esta sociedad está ahora vacía.

Varios de los querellados aseguran que directamente les sacó el dinero de sus cuentas de Bankinter para ejecutar supuestas inversiones

R. L. E. C. perdió un millón de euros. Se reunió con Román en la oficina del banco a finales de 2013. El supuesto estafador le pidió que le entregara dinero para un cliente “muy importante de Bankinter que necesitaba liquidez” pero no quería “rebajar sus posiciones”. Además, esos fondos permitirían al propio agente alcanzar los objetivos necesarios para percibir un bonus de la entidad. A cambio de los fondos, garantizó a su cliente una rentabilidad del 8%. Tras varios meses de conversaciones, R. L. E. C. transfirió el dinero en enero de 2014, dejando constancia en escritura pública y recibiendo los correspondientes pagarés a cambio. En junio de 2015, comunicó a Román que necesitaba el dinero y que ya no quería hacer más renovaciones, pero el intermediario le pidió que aplazara el reintegro al menos hasta el 15 de diciembre, “apelando a la amistad de tantos años” que les unía y a que necesitaba completar el ejercicio para recibir el supuesto bonus.

La placa que Agustín Román tenía en la puerta de su oficina en la calle de Núñez de Balboa de Madrid
La placa que Agustín Román tenía en la puerta de su oficina en la calle de Núñez de Balboa de Madrid

R. L. E. C. accedió a las peticiones del agente, pero el 11 de diciembre le telefoneó para recordarle que solo faltaban cuatro días para que expirara el plazo. El día 14 volvieron a hablar y quedaron para comer al día siguiente. Sin embargo, el día del vencimiento, Román desapareció. Su socio, Emilio Sáez, aseguró a la víctima que al intermediario “lo habían ingresado en una institución psiquiátrica”. No recibió más explicaciones. Intentó cobrar los pagarés de un millón de euros pero fueron rechazados por falta de fondos.

A J. L. G. M. le sustrajo aún más dinero. En 2009, Román le convenció para invertir parte de sus ahorros en bonos estructurados de Bankinter. La víctima le hacía cheques al agente y este le devolvía un talón con el vencimiento y los intereses. Hasta que en 2015 recibió un talón que no pudo hacer efectivo por falta de fondos. El 14 de diciembre de 2016, la deuda de Román con J. L. G. M. había ascendido hasta los 2.944.677 euros.

Foto: Bankinter.
Foto: Bankinter.

En otros casos, el agente ni siquiera preguntó a sus clientes. Varios de los querellados aseguran que directamente les sacó el dinero de sus cuentas de Bankinter para ejecutar supuestas inversiones. Por ejemplo, J. L. L. M. asegura que extrajo 35.000 euros de sus depósitos en el banco entre 2014 y 2015 con la “finalidad de inversión en productos financieros” de la misma entidad. Como garantía, Román le expidió cheques por el mismo valor. Sin embargo, nunca pudo materializarlos. Al igual que a otras víctimas, el agente le había contado que la operación consistía en “aprovechar la falta de liquidez de un cliente preferente de Bankinter, que poseía bonos de dicha entidad, con un interés superior al 6%”. Supuestamente, ese cliente iba a traspasarle alguno de esos bonos. El agente desapareció antes de que la promesa “llegara a concretarse”.

En enero de 2016, cuando se acumularon las deudas, saltó el escándalo. Bankinter envió un burofax al intermediario para dar por terminada su relación comercial. El dinero nunca ha aparecido. Los perjudicados sospechan que el bróker lo destinó a pagar créditos hipotecarios que le había concedido el propio Bankinter por un valor total de 3.921.000 euros, “cantidad imposible de cubrir con los ingresos que recibía como agente financiero” del banco, “situación que, por lógica comercial, conocían o por lo menos debían haber conocido sus superiores jerárquicos”. Otra parte de los fondos que gestionaban habría servido para abonar deudas anteriores, es decir, una estafa piramidal de libro.

Agustín Román Vivas puso en marcha un plan para obtener un beneficio económico ilícito

Por ahora, hay una veintena de personados en el procedimiento, pero la cifra podría aumentar en las próximas semanas. Se estima que el presunto estafador llegó a gestionar una cartera de 600 clientes. “Ante la dificultad de hacer frente a los recibos de los préstamos hipotecarios, así como al pago de los intereses que ofrecía a los clientes por las inversiones que él gestionaba, Agustín Román Vivas puso en marcha un plan, con la finalidad de obtener un beneficio económico ilícito, para poder satisfacer las cuotas de los préstamos hipotecarios devengadas para que, de este modo, ni él ni Bankinter se vieran perjudicados”, aseguran las víctimas en su querella.

Bankinter niega que tenga responsabilidad en la presunta estafa. Fuentes de la entidad aseguran a este diario que “nada tienen que ver con las prácticas de este agente, que actuó al margen del banco”. “Los perjudicados contrataron productos que no eran de Bankinter bajo la promesa de altas rentabilidades”, añaden. “Se trata de un asunto que ya se está dirimiendo en los tribunales”. Y recuerdan que un tribunal de primera instancia ya resolvió el pasado abril la querella de otros afectados concluyendo que todos ellos sabían que no estaban invirtiendo en productos de Bankinter porque era el agente el que les abonaba los intereses, no la entidad.

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