A LAS ONCE DE LA MAÑANA EN LA MONCLOA

Rajoy recibe a Sánchez el jueves, al mes y medio de su reelección como jefe del PSOE

Los dos líderes acuerdan la cita después de que la dirección de los socialistas se quejara del ninguneo del presidente hacia su secretario general. El Rey despacha con Sánchez este martes

Foto: Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en su última reunión antes de la defenestración del madrileño, el 29 de agosto de 2016. (EFE)
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en su última reunión antes de la defenestración del madrileño, el 29 de agosto de 2016. (EFE)

Mariano Rajoy recibe este jueves, 6 de julio, a Pedro Sánchez. Será en el palacio de La Moncloa, a las 11 horas. Y tendrá lugar mes y medio después de la reelección del exdiputado madrileño como secretario general del PSOE.

Fuentes oficiales de la dirección socialista adelantaron en la tarde de hoy lunes de que el encuentro con el presidente del Gobierno se producirá en apenas tres días, y añadieron que la cita se ha fijado "de acuerdo por ambas partes y el contenido es continuación" de la única conversación que ambos mantuvieron el pasado 29 de mayo, una semana después de las primarias en las que Sánchez batió con holgura a Susana Díaz. La entrevista la cerraron, esta tarde, los jefes de Gabinete de ambos dirigentes, Jorge Moragas y Juanma Serrano.

La situación ya era insostenible para el jefe del Ejecutivo. La votación de los militantes socialistas se produjo el 21 de mayo y el 39º Congreso Federal que eligió a la nueva dirección federal se cerró el 18 de junio. Y desde entonces no había habido apenas noticia de Rajoy. Este le mandó un mensaje SMS en la misma noche de las primarias —"Hablamos cuando tengas un minuto"—, luego se produjo la llamada de Sánchez al presidente para hablar de Cataluña y punto.

La cita la cierran los jefes de Gabinete de los dos dirigentes tras la rueda de prensa en Ferraz en la que la dirección lamentó los "modales" de Rajoy

Rajoy, sin embargo, se había quedado cada vez con menos salidas. El Rey recibe mañana martes en audiencia en La Zarzuela al secretario general socialista, una cita habitual cuando las fuerzas con representación parlamentaria celebran sus congresos. Además, parecía tener poco sentido la negativa a una entrevista cuando el presidente despachó este mismo lunes con el nuevo jefe de CCOO, Unai Sordo, elegido como relevo de Ignacio Fernández Toxo en el cónclave confederal de este pasado fin de semana.


"Ya sabe lo que tiene que hacer"

Este mismo lunes el número tres del PSOE, el valenciano José Luis Ábalos, se quejaba de la actitud de Rajoy y advertía de que Sánchez no sería el que descolgara el teléfono para ser atendido en La Moncloa: "No va a estar llamando a ver si le recibe" el líder del PP, al que pidió que "asuma" que es el jefe del Ejecutivo y que hay "un secretario general elegido del que sigue siendo el principal partido de la izquierda y de la oposición".

Rajoy recibe a Sánchez el jueves, al mes y medio de su reelección como jefe del PSOE

El jueves pasado, el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, repitió que Rajoy estaría "encantado" de hablar con el secretario socialista cuando él quisiera. "A mí me da igual que esté encantado o no", replicó Ábalos este lunes. "No sabemos si su agenda es laxa o está constreñida, pero todo depende de la agenda y de los modales del presidente". Rajoy, abundó, "ya sabe lo que tiene que hacer", aunque "es absurdo que estas cosas se estén planteando en los medios de comunicación, teniendo teléfonos como tenemos hoy en día". Fue por la tarde, por tanto, tras esa rueda de prensa que Ábalos compartió con el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, cuando se cerró el despacho en La Moncloa del jueves, a raíz de una conversación entre el director de Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, y Juanma Serrano, mano derecha del exdiputado madrileño, según precisó Ferraz.

La reunión en La Moncloa se produce tras la ronda de Sánchez con los sindicatos, Iglesias, Rivera y Garzón y tras el no al techo de gasto

Será la primera vez que ambos se vean en algo menos de un año. Su último encuentro ante las cámaras se produjo el 29 de agosto, la víspera del arranque del primer debate de investidura del líder del PP en esta XII Legislatura, y en la que el socialista le reiteró su no rotundo. Después, la historia es conocida: campaña de elecciones vascas y gallegas, batacazo del PSOE, caída de Sánchez y entrada en Ferraz de la gestora de Javier Fernández, con quien Rajoy sí estableció cierto vínculo de confianza y con el que el diálogo le resultaba más sencillo. No en vano, fue la dirección interina la que propició el giro a la abstención en la investidura que después bendeciría el comité federal. La cúpula provisional sí llegó a entendimientos puntuales con el PP en materias como la relajación de la senda de consolidación fiscal, la subida del salario mínimo, la prohibición de los cortes de luz a las familias vulnerables o la solución extrajudicial de las cláusulas suelo.

Pedro Sánchez, el pasado 18 de junio, durante la clausura del 39º Congreso Federal del PSOE, en el pabellón 3 de Ifema de Madrid. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 18 de junio, durante la clausura del 39º Congreso Federal del PSOE, en el pabellón 3 de Ifema de Madrid. (EFE)


El contexto en el que se va a producir la entrevista a La Moncloa invita a pensar que no será un encuentro cómodo para ninguno de los dos dirigentes. Sánchez quiere marcar distancias con el PP y visualizar que es posible construir una mayoría alternativa capaz, primero, de ir desmantelando las políticas de los conservadores y, luego, de desalojarle del Ejecutivo. Para ello, Sánchez ya ha ido moviendo fichas: la semana pasada se reunió con las direcciones de UGT y CCOO, con Pablo Iglesias, con Albert Rivera y con Alberto Garzón. El mensaje era claro: relanzar las relaciones con la izquierda, coherente con su batalla en las primarias para resituar al PSOE en el flanco progresista, sin abandonar del todo a Ciudadanos, con quien cree que es posible trenzar acuerdos para impulsar medidas de regeneración democrática y de reforma de la Constitución.

Negociación pendiente sobre RTVE

Además, la ejecutiva socialista aprobó hace una semana desmarcarse del CETA, el tratado de libre comercio de la UE con Canadá, y votar abstención, para mayúsculo enfado del Gobierno, y este mismo lunes, rechazar los objetivos de déficit y el techo de gasto del Ejecutivo, en sintonía con el no de las comunidades socialistas en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). La dirección federal no tiene en cartera ninguna negociación con el PP pendiente, más allá de la reparación de las incongruencias de la reforma de RTVE —el Congreso aprobó en su primera lectura tanto que el nuevo consejo de administración tendrá nueve como 12 miembros, y ahora toca deshacer el desaguisado en el Senado—.

El PSOE sí apoyará al Gobierno en la defensa de la ley y la Constitución para responder al desafío soberanista, aunque cree extremo el recurso al 155

El Gobierno, sin embargo, sí puede contar con el PSOE para responder conjuntamente al desafío soberanista en Cataluña. Sánchez, como ya le trasladó en su conversación del 29 de mayo, defenderá la "legalidad" y la Constitución, y no secundará en ningún caso la convocatoria anunciada por el Govern de un referéndum que tacha de ilegal. Pero lo que les separa es la solución. Ferraz insiste en la necesidad de una reforma federal de la Carta Magna, y que en ella se consagre el carácter "plurinacional" del Estado, posición que ratificó el 39º Congreso.

Carles Puigdemont y su vicepresidente, Oriol Junqueras, el pasado 28 de junio en el Parlament. (EFE)
Carles Puigdemont y su vicepresidente, Oriol Junqueras, el pasado 28 de junio en el Parlament. (EFE)


La dirección de Sánchez no cree que Rajoy vaya a acudir a la aplicación del artículo 155 de la Ley Fundamental, porque lo considera una medida extrema, como tampoco cree que vaya a celebrarse la consulta soberanista del 1 de octubre. Este mismo lunes, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, calificaba de "delirante" el segundo borrador de la Ley de Transitoriedad Jurídica que preparan Junts pel Sí y la CUP. Una gesticulación que no es más, argumentaba, que un acto de "propaganda política" con fines "electorales".

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