EL PRIMER MOVIMIENTO DE PIEZAS TRAS EL 39º CONGRESO FEDERAL

Sánchez apuesta por Margarita Robles para dirigir el Grupo Socialista en el Congreso

El secretario general llevará a la primera reunión de la ejecutiva, este lunes, el nombre de la diputada independiente como nueva portavoz. Número dos en la lista por Madrid, es leal al líder

Foto: Margarita Robles, el pasado 24 de mayo en el Congreso. (EFE)
Margarita Robles, el pasado 24 de mayo en el Congreso. (EFE)

Salvo sorpresa de última hora, Margarita Robles se convertirá en la nueva portavoz del Grupo Socialista en el Congreso. Pedro Sánchez se inclina claramente por ella para dirigir a los diputados del PSOE y sustituir a quien ha ejercido esas funciones de forma provisional desde las primarias y es ya nuevo secretario de Organización, el valenciano José Luis Ábalos.

Fuentes socialistas confirman a El Confidencial que el secretario general ya ha hecho la propuesta a la parlamentaria por Madrid, y todo conduce a pensar que Robles aceptará la oferta. Eso sí, nada será formal hasta que traslade su decisión a la primera reunión de su nueva ejecutiva, que se celebra este lunes en Ferraz a las 10:30 horas. Es el órgano que debe formalizar el nombramiento de Robles y el del resto de la dirección de los grupos institucionales (Congreso, Senado y Parlamento Europeo). Tras quedar aprobada por la cúpula, Sánchez se dirigirá el martes a sus parlamentarios, a fin de que estos ratifiquen esa decisión, pues es el grupo el que tiene, según la normativa interna, la última palabra.

Margarita Robles (León, 1956) fue el fichaje estrella de Sánchez en las elecciones del 26 de junio. La sacó del Tribunal Supremo para llevarla como número dos a su lista por Madrid. Ella no puso pega alguna y aceptó encantada. Si el PSOE llegaba al Gobierno, suya sería la cartera de Justicia, y si no ocurría, tendría un papel preponderante en el grupo. Los socialistas perforaron su suelo electoral en aquellas generales. Sánchez situó a la magistrada en servicios especiales como presidenta de la Comisión de Justicia. La gestora de Javier Fernández que sucedió al secretario general tras su caída sopesó relevarla, pero al final optó por mantener en sus puestos a quienes ocupaban cargos institucionales en el Parlamento. También a ella.

Robles integró el grupo de 15 diputados que votó no a Rajoy. La gestora, pese a todo, decidió mantenerla como presidenta de la Comisión de Justicia

A la cúpula interina nunca le gustó que Robles no escondiera públicamente sus críticas y respaldara en los medios al defenestrado líder. Pero más allá de sus palabras, estaban los hechos: ella fue uno de los 15 diputados que votaron no en la investidura de Mariano Rajoy. Sentía que, como independiente, no se sentía concernida por la decisión del comité federal que propició el histórico viraje que al final facilitó la permanencia del PP en La Moncloa.

Robles votó no, como sus otros 14 compañeros de grupo (entre ellos, siete del PSC), pero no se achantó. Se rebeló contra la multa impuesta por la dirección parlamentaria aun a sabiendas de que el recurso estaba perdido. Pero eso forma parte del carácter batallador de esta jueza con una vertiente política muy acusada: siempre clara, diáfana, segura de pelear por sus convicciones hasta el final. Y siempre con un talante amable. De hecho, esta es una virtud que valoran sus compañeros de escaño, incluso los partidarios de Susana Díaz, que son la mayoría: Robles es una mujer, dicen, que "va de frente" y que "jamás es irrespetuosa ni faltona". Un talante que le ayudará mucho en esta nueva etapa, si finalmente es la candidata que acepta la nueva ejecutiva. Y por supuesto nada hace pensar que haya ni la más mínima resistencia en Ferraz: Sánchez ha compuesto una dirección a su medida. Totalmente fiel. De confirmarse el nombramiento, que apuntó el viernes 'El HuffPost' y confirmaban este domingo fuentes socialistas a este diario, pasará el filtro sin problemas.

El precedente de Toño Alonso

La jueza mantiene una relación cordial con la mayoría de compañeros de grupo en la Cámara Baja. A algunos los conoce de su etapa anterior como secretaria de Estado de Interior en el Ejecutivo de Felipe González. Pero sabe también que su promoción suscitaría ciertos recelos. Para empezar, no es afiliada al PSOE. Tampoco lo era el exministro José Antonio Alonso, fallecido el pasado febrero, aunque se dio de alta al asumir la portavocía, en 2008, pero como comentaban durante el 39º Congreso —porque la cuestión de la portavocía parlamentaria, al ser uno de los premios gordos, era la comidilla en los corrillos—, él sí era "muy leal a las siglas" y se comportaba como un soldado más. Y era íntimo amigo del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

La jueza ha sido una de las confidentes y defensoras del madrileño en estos meses, y una de sus mayores activistas. Pero no es militante

Robles tiene, en cambio, mucha personalidad y su trayectoria dentro del PSOE es limitada. En 1993 es nombrada subsecretaria de Justicia, al año siguiente asciende a la secretaría de Estado de Interior —con Juan Alberto Belloch de 'biministro'— y sale del Ejecutivo con la victoria de José María Aznar en 1996. En 2008 fue nombrada vocal del Poder Judicial a propuesta del PSOE por un mandato de cinco años, y después volvió al Tribunal Supremo, a la Sala de lo Contencioso-Administrativo, hasta que Sánchez la fichó en mayo de 2016 para las elecciones del mes siguiente. Robles se volcó en la campaña y disfrutó en los mítines y actos con militantes.

Sánchez apuesta por Margarita Robles para dirigir el Grupo Socialista en el Congreso

Tras la caída de Sánchez, ella fue una de sus confidentes más cercanas. Le recomendó que no se marchara del Congreso para no perder el foco mediático, pero él optó por renunciar a su acta porque entendía que si intentaba reconquistar el trono de Ferraz no podía tener la mancha en su expediente de una desobediencia al comité federal. La diputada le siguió animando a que no tirara la toalla, a que emprendiera su viaje de primarias. Colaboró con él en la redacción del programa y participó en los actos que eran de carácter más social, como la puesta de largo del proyecto, que en los puramente orgánicos, porque entendía que ese no era su terreno. No es afiliada pero sí tiene mucho olfato. Llevaba meses afirmando que Sánchez tenía muchas posibilidades de ganar, por lo que había ido percibiendo y por el sentir de unas bases que la aclamaban cada vez que abría la boca.

Buena relación con los medios

En su contra tiene, precisamente el no a Rajoy. Al no haberse sometido a la disciplina de grupo —pese al mandato imperativo de la gestora y de la dirección de grupo que siguió estando en manos de Antonio Hernando—, algunos de sus compañeros entienden que ella, si es finalmente la elegida, no podrá imponerla.

La diputada tiene buena relación con los dirigentes de Podemos, una característica valiosa para esta nueva etapa. Como también lo es su lealtad

Robles, en cambio, tiene a su favor su larguísima trayectoria como jueza y como mujer pionera en un mundo tradicionalmente muy masculino, su mano izquierda con los grupos, su inequívoco bagaje, su soltura con los medios —fue nominada por los periodistas al Premio a la Mejor Relación con la Prensa en diciembre del año pasado—. Cualidades necesarias para una de las principales tareas de portavoz, ahora que Sánchez no estará en la Cámara: enfrentarse al presidente del Gobierno en las sesiones de control de los miércoles y medirse con él en los grandes debates. El trabajo de portavoz exige muchas horas de dedicación —y ella se curra, y mucho, su labor como diputada y presidenta de comisión— y cintura en la negociación. Robles cuenta como ventaja su buena relación con los dirigentes de Podemos. Pablo Iglesias la sondeó incluso para incorporarse a su proyecto. Ella podría reconstruir los puentes rotos con la formación morada, pero también entiende que el PSOE no puede situarse en una posición de subordinación.

Meritxell Batet y Antonio Hernando, miembros aún de la dirección del Grupo Socialista, el pasado 14 de junio en el Congreso. (EFE)
Meritxell Batet y Antonio Hernando, miembros aún de la dirección del Grupo Socialista, el pasado 14 de junio en el Congreso. (EFE)


Hay otra cualidad que sobra a Robles: su probada lealtad a Sánchez. Una característica que el madrileño ha demostrado premiar en este 39º Congreso, en el que se ha rodeado de una ejecutiva repleta de hombres y mujeres de su absoluta confianza, con la salvedad de Patxi López, su único gesto de integración en la cúpula. Precisamente esa elección hizo que las posibilidades de la catalana Meritxell Batet como nueva portavoz menguasen en las últimas horas: ella sí estuvo muy cerca de Sánchez en la primera ejecutiva, pero la relación de ambos se agrietó tras la decapitación de este, mientras ella parecía acercarse al exlendakari. Batet es muy respetada dentro del grupo, tendría mejor encaje su nombramiento incluso, y es considerada como una política extremadamente rigurosa y solvente, aunque con algo de menor 'punch'. Ella ha estado todos estos días en las quinielas porque también serviría a Sánchez para lanzar un mensaje hacia Cataluña, como hizo cuando la designó como dos por Madrid en las generales de 2015. Batet, en todo caso, seguiría en la dirección del grupo como cabeza de la delegación del PSC.

Adriana Lastra se convertirá en portavoz adjunta en el Congreso. Para el Senado, se baraja que el portavoz sea Ander Gil, y en Bruselas, Iratxe García

El nombramiento de la asturiana Adriana Lastra como vicesecretaria general parece alejarla ahora del puesto que planeaba sobre ella en los últimos tiempos, el de portavoz en el Congreso. Este lunes se confirma si Lastra asume solo funciones orgánicas o arropa a la cúpula parlamentaria con alguna portavocía adjunta, como se da ya por seguro. Ella sería, pues, el enlace con la dirección, si bien Robles podrá acudir a las reuniones de la ejecutiva como miembro nato, pese a no ser militante. En principio, es previsible que regrese a la cúpula la balear Sofía Hernanz, amiga personal del líder.

Para el Senado, se baraja que salga elegido el burgalés Ander Gil, y en Bruselas podría volver a ser la jefa de la delegación española la castellanoleonesa Iratxe García, secretaria ejecutiva de Asuntos Europeos de la nueva dirección.

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