MOCIÓN DE CENSURA CONTRA MARIANO RAJOY

Un Iglesias 'presidenciable' tiende la mano al PSOE y vende bienestar a golpe de chequera

El líder de Podemos no ha cuantificado económicamente el coste de sus medidas, pero sí ha reconocido la necesidad de una reforma fiscal y de lucha contra la corrupción para aumentar ingresos

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, bebe agua durante su intervención hoy en el Congreso de los Diputados para defender su programa de gobierno, en el debate de la moción de censura. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, bebe agua durante su intervención hoy en el Congreso de los Diputados para defender su programa de gobierno, en el debate de la moción de censura. (EFE)

Pablo Iglesias ha optado, en contraposición a Irene Montero, por el tono sereno, con una intervención despojada de histrionismo y alejada de su clásico 'enfant terrible', adecuada en lo que a decibelios se refiere, colocándose incluso en ocasiones el sombrero de estadista, propositiva en el contenido y en las formas más centrada en tender la mano al nuevo PSOE de Pedro Sánchez que en limitarse a describir los casos de corrupción destapados entre las filas del PP, aun recalcando el “hay que echarlos”. En su 'presidenciable' discurso para defender un proyecto de Gobierno alternativo en la moción de censura se ha apoyado, principalmente, en el ejemplo de los Ayuntamientos del cambio, cuyos regidores estaban presentes en la bancada de invitados, para demostrar "solvencia" y capacidad de gestión. "Siete millones de personas ya conocen que se puede gobiernar de otra forma", replicó, "poniendo las instituciones al servicio de la gente" porque "cuando no se roba se gobierna mejor".

Tras una referencia inicial al "hay que echarlos" con el que salieron recientemente a la calle, justificando la presentación de la moción de censura porque "España no puede permitirse más unas instituciones parasitadas por corruptos", se ha lanzado al fijar nuevamente la idea de que 'los números dan'. Aun conformándose con que su moción de censura no reúna más de 176 votos en contra, lo cual interpreta como que Rajoy no sería capaz de reforzarse con una moción de confianza, ha lamentado que "si hubiera voluntad estos señores estaría fuera del Gobierno".

El líder de Podemos afeó a PSOE y Ciudadanos que "mantienen al PP en el Gobierno", después de una campaña electoral en la que los primeros "dijeron que nunca lo investirían" y los segundos "se presentaron con el 'no es no'". Pese a ello, remarcó que con la llegada de Pedro Sánchez "la situación ha cambiado" y "las circunstancias de hoy nos obligan a buscar el entendimiento y el diálogo". Eso sí, se negó a hacerlo "con la muleta de Ciudadanos" y dejó traslucir cierta autocrítica, no por votar en contra de la investidura del actual secretario general de los socialistas tras pactar con los liberaldemocrátas, sino por no buscar con más ahínco el entendimiento entre ambas formaciones. "En el pasado no nos entendimos, asumo los errores que pude cometer, ustedes asuman los suyos", exhortó, al mismo tiempo que mostró su deseo de trabajar juntos y "ponerse de acuerdo para sacar al PP del Gobierno más temprano que tarde" apelando al modelo de coalición de izquierdas que gobierna en Portugal.

La fase de las propuestas, enumeradas y empaquetadas por bloques, llegó después de hacer un recorrido por la historia contemporánea de España y elogiar a los de "abajo", trabajadores que pagan impuestos, camareros, licenciados que han tenido que inmigrar, autónomos y un largo etcétera, en contraposición a las oligarquías que pagan menos impuestos, dijo, y venden los recursos del país a manos extranjeras. Para explicar esto último, y por ende la matriz en la que hundiría sus raíces la denominada 'trama', Iglesias viajó en el tiempo a la época de la restauración canovista para hacer un recorrido hasta la actualidad. Una perspectiva histórica para intentar demostrar como las oligarquías del pasado, con los mismos apellidos, se seguirían repartiendo la riqueza del país. "Hoy el antiguo cacique cambia de ropa, pero seguimos con el mismo modelo de Estado en el que solo progresan 'los hijos de' o los 'amigos de'".

Las medidas del Gobierno alternativo que defendió Iglesias, volviendo a lanzar un guiño al PSOE al desear "no construirlo solos", coparon la segunda mitad del discurso de Iglesias que se ha extendido durante casi tres horas, lo justo para poder entrar en directo en los telediarios y tener la última palabra en la primera parte de la moción de censura (finalmente no lo ha conseguido, pues Rajoy pidió seguidamente la palabra, antes de que la presidenta del Congreso ordenase una interrupción del pleno). Propuestas todas ellas de mínimos, "transversales" a cualquier Gobierno, según aseguró.

En anticorrupción se puso sobre la mesa una nueva Ley de Contratos del Sector Público, un Plan Nacional de lucha contra el fraude, una nueva Ley de Financiación de Partidos Políticos que incluya a las fundaciones y asociaciones vinculadas a los partidos, la derogación de la ley Berlusconi (artículo 324 de la LECrim reformado por el PP en 2015), el refuerzo de la independencia del Poder Judicial y de la Fiscalía General del Estado, una ley anti puertas giratorias, el fin del secreto bancario, una reforma del delito de fraude fiscal -para disminuir las cantidades susceptibles de ser delito y aumentar el plazo de prescripción-, o la creación específica dentro del Departamento de Recuperación de Activos de una Unidad para recuperar el dinero defraudado por corrupción y crimen organizado.

Reforma fiscal y multiplicar el gasto social

El primer paquete de medidas apenas lleva aparejado un gran gasto de las arcas del Estado, pero en lo que se refiere a medidas sociales, de mejora del Estado de bienestar y estimular la economía familiar, Unidos Podemos apuesta multiplicar la inversión en diferentes campos. Cinco "vectores de cambio" que pasan por una transición energética, una política industrial activa que impulse el desarrollo de sectores estratégicos basados en la innovación y la digitalización, el fin de la precariedad laboral y la pobreza salarial, el cambio del patrón de distribución de la riqueza y hacer efectiva la igualdad real de mujeres y hombres y reconstruir el Estado del Bienestar. Todo ello recuperando la inversión pública (en 35.000 millones de euros), acabar con la precariedad laboral mediante un cambio de la anterior reforma laboral o aumentando los salarios para llegar en cuatro años a los 950 euros mensuales. Todo ello con el objetivo de "recuperar" el contrato social que se habría roto con la crisis económica.

El líder de Podemos no ha cuantificado económicamente el coste de estas medidas, pero sí ha reconocido la necesidad de una reforma fiscal para aumentar los ingresos y luchar contra el fraude fiscal. Sobre esto último, Iglesias sí ofreció la cifra de 19.000 millones de euros, que podrían recaudarse a través del plan nacional de lucha contra el fraude. La progresividad fiscal es la base sobre la que pivota la reforma presentada por Iglesias: "Esto se paga como lo pagan los países más avanzados, con un sistema tributario moderno, avanzado y eficiente", basado en la "justicia fiscal".

En el capítulo denominado 'rentas altas', se incluyen propuestas que van desde la reducción de deducciones a planes de pensiones privados y el incremento de la tributación del ahorro hasta la subida del IRPF para los tramos de renta superiores a los 60.000 euros. Asimismo, se propone implementar un mínimo para las grandes empresas en el impuesto de sociedades, de forma que se pueda acercar el tipo efectivo al tipo real y reinstaurar el impuesto de patrimonio, con un mínimo exento elevado y homogéneo a nivel territorial.

Otros de los ejes para financiar esta serie de medidas sosciales pasa por la moderación y retraso del objetivo de reducción del déficit o el aumento de los ingresos derivados del mayor crecimiento económico, pues se entiende que la política presupuestaria tendría un efecto expansivo, redundando en una mayor recaudación para la Hacienda Pública, por un valor aproximado de 4.500 millones de euros.

Estadista y adalidad de la plurinacionalidad

El modelo territorial que ya defendió Irene Montero durante su intervención de apertura del debate, y en el que profundizará también el portavoz de la confluencia catalana Xavier Domènech, también ha estado presente en el discurso de Pablo Iglesias. Una salida pactada, mediante un referéndum con garantías es su apuesta. Las 'lecciones' históricas en clave de cambio volvieron a adornar el discurso del candidato. "Cataluña fue una pieza clave en el cambio político español", explicó, preguntándose si la "estrategia negacionista" del PP no tiene como "aspiración encubierta impedir" que esta comunidad "ayude a la formación de una nueva España" y sea un impulso constituyente. "No se puede entender España sin entender si diversidad", remachó.

Colocándose pretendidamente el sombrero de estadista, Pablo Iglesias ha defendido diversos pactos de Estado y ha abordado las relaciones internacionales y el papel que España debe tener en la Unión Europea. En esta línea ha defendido el multilateralismo democrático y la necesidad de ser ejemplo en Europa, contraponiendo para ello las políticas del PP con las que llevaría a cabo su formación. El problema, asegura, "es que seguimos siendo muy diferentes a Europa", pues en los países de nuestro entorno "el presidente del Gobierno no puede mandarse mensajes de apoyo con un delincuente" o "un ministro del Interior atacando a sus rivales políticos con informes falsos", apuntilló en referencia al polémico documento PISA (Pablo Iglesias SA) que versaba sobre la supuesta financiación ilegal de Podemos a través de régimen venezolano.

Iglesias remató su discurso como empezó. Asegurando que "la esperanza puede con el cinismo" y apoyándose en los Ayuntamiento del cambio para demostrar que "el cambio es posible" y hay alternativas. "Nos contaron que iban a colapsar (las ciudades del cambio)", por la llegada de regidores como Carrmena, Colau, Santisteve, 'Kichi', Xulio Ferreiro o Sabater, "pero no solo no se ha demostrado nada de eso, sino que gobernar para la mayoría es cuestión de voluntad política, es posible y los Ayuntamientos del cambio lo han demostrado", explicó el mismo día en que se cumplen dos años de que recibiesen los bastones de mando en sus respectivos consistorios.

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