la utilizará para 'dulcificar' su perfil

Operación 'nuevo Pablo Iglesias': el líder de Podemos se 'errejonizará' con la moción

La transformación de su perfil irá acompañada de un cambio de papeles, con una portavocía más centrada en asumir la confrontación cuerpo a cuerpo, como "azote del Gobierno"

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, antes de intervenir en una conferencia en la UCM sobre 'El rapto de Europa. Entre Maastricht y el Brexit'. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, antes de intervenir en una conferencia en la UCM sobre 'El rapto de Europa. Entre Maastricht y el Brexit'. (EFE)

La moción de censura de Unidos Podemos contra Mariano Rajoy será un “punto de inflexión” en el que Pablo Iglesias comenzará a definir su nuevo perfil político, menos brusco y alejado de su imagen de 'enfant terrible' para adoptar un papel más sereno y propositivo. El Pablo Iglesias “que está por venir”, según avanzan fuentes de su gabinete, y que tendrá su puesta de largo este martes, pretende suavizar sus intervenciones y no caer en la espectacularización de la política, sin que las “formas tranquilas” le impidan realizar una impugnación radical al modelo de país del PP.

El líder de Podemos procurará así abrazar un estilo más presidenciable y de estadista, con un tono académico que dé cuenta de sus conocimientos históricos y de las bases estructurales, tanto del país como de la UE, “imprescindibles para defender sus soluciones a los problemas que atraviesa España". Un nuevo Pablo Iglesias que “no será aquel al que estamos acostumbrados”, fruto de una reflexión profunda sobre la moción de censura y “la España que está por venir”, añaden estas fuentes, que se distinguirá por el tono, pero también por el contenido e, incluso, la estética.

La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero. (EFE)
La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero. (EFE)

La transformación de su perfil irá acompañada de un cambio de papeles en la formación, similar al que tienen el resto de formaciones políticas. Esto es, el "azote del Gobierno” será la portavoz Irene Montero, la encargada de bajarse al barro con sus rivales políticos, el portavoz de los populares Rafael Hernando, en esta ocasión. El objetivo es que Iglesias no tenga que participar en el cuerpo a cuerpo, lo cual ya no sería su función en la moción de censura, pues se presenta como candidato alternativo a la presidencia del Gobierno, pero tratando de mantener este resguardo para el resto de la legislatura.

Si este viernes el portavoz del grupo popular adelantaba que Mariano Rajoy intervendría durante lo que tildó como una “moción numerito” de Pablo Iglesias, después del plantón de Cristina Cifuentes, durante la bronca moción de censura autonómica, la decisión del líder de Podemos pasa por no caer en el intercambio de insultos que se vio en la Asamblea de Madrid. El exportavoz parlamentario de la formación morada Íñigo Errejón ya advertía este viernes sobre la necesidad de no caer en el juego de un PP, dijo, interesado por que intercambien "insultos para que los ciudadanos se alejen de la política”. No hay que caer en eso, añadía, pues “al PP le basta con convencer a los españoles de que no hay alternativa”.

La moción de censura "será un punto de inflexión" para la transformación del perfil de Iglesias, que tratará de mantener el resto de la legislatura

El candidato a la presidencia del Gobierno en la moción de censura, que no suele llevar sus discursos escritos más allá de unas líneas generales, defenderá el proyecto de “la España que viene”, siguiendo la terminología errejonista. Una intervención centrada en propuestas, aunque sin dejar de realizar un recorrido sobre la historia de España como diagnóstico de la situación actual, para sustentar una serie de medidas en clave de proceso constituyente, aun sin mencionarlo. Sí se incidirá en cambio en la necesidad de abrir grandes diálogos respecto al modelo territorial, la violencia de género, la brecha campo-ciudad o entre trabajadores y empresarios.

Para construir este hilo argumental, Iglesias ha estado haciendo el ejercicio de releer la historia del país desde la restauración borbónica, identificando los males permanentes de España. Especialmente los asociados a la supuesta “apropiación” del patrimonio estatal por parte de la élites y que, en los últimos años, habrían vendido en su mayoría a manos extranjeras. En este último diagnóstico, se refuerza la visión patriótica que atravesará todo su discurso.

La plurinacionalidad, incluyendo la defensa de un referéndum pactado y con garantías que rechaza la vía abierta por el presidente catalán, Carles Puigdemont, o una profunda reforma fiscal para incrementar el gasto social con la base de “no incrementar los impuestos, sino hacer pagar a los grupos que ahora no están contribuyendo”, son otras de las medidas que se desgranarán en el programa de la moción de censura. Además de la portavoz, Irene Montero, que abrirá el debate con una ácida crítica al PP por los casos de corrupción en sus filas, el grupo confederal distribuirá los 30 minutos con los que cuenta para intervenir entre el líder de IU, Alberto Garzón, el portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech, y el de En Marea, Antón Gómez-Reino.

Preocupación por la moderación del debate

Desde la dirección del partido no esconden su preocupación por el uso que se pueda hacer del reglamento, siguiendo lo ensayado en la moción autonómica, con un maratón de intervenciones e intervenciones por parte del grupo popular que acabaron anulando la solemnidad y excepcionalidad de este mecanismo parlamentario al que se recurre por tercera vez en la historia de la democracia e, incluso, que cierre Rajoy en lugar del candidato.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

“Tememos que la moción de censura contra Cifuentes fuese un ensayo para saltarse el reglamento tras valorar cómo reaccionaba la opinión pública”, argumentan. De hecho, se muestran perplejos porque de forma inusual los letrados de la Cámara Baja no están respondiendo a sus dudas sobre cómo se puede ordenar el debate. Las otras dos únicas mociones de censura, celebradas en 1980 y 1987, se prolongaron durante tres días, aunque ambas comenzaron con un horario más tardío.

La única información sobre el procedimiento es que será la presidenta del Congreso, Ana Pastor, quien modere el debate y que se iniciará a las 09:00 de mañana. Los miembros del Gobierno podrán intervenir cuando lo soliciten, todos los ministros, y tras ello cada grupo parlamentario podrá replicarles. En este aspecto, no hay margen a la interpretación. Más dudas existen sobre si tendrán derecho a contrarréplica o no. Otro de sus temores es que no puedan tener la última palabra en la moción de censura, antes de la votación, que, según lo previsto, solo tendrá el sí de 82 diputados (Unidos Podemos, ERC, Compromís y Bildu) frente al no de 170 (PP, Ciudadanos y Coalición Canarias), mientras que otros 98 se abstendrán (PSOE, PDeCAT y PNV).

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