alarma entre los populares por los informes de la uco

El fuego amigo es el miedo a Rivera en Madrid: el caso Cifuentes enerva al PP

Más bien a todos, dentro del partido que gobierna Rajoy, le aterra la posibilidad de que el partido acabe en Madrid como en la Comunidad Valenciana

Foto: Albert Rivera durante una rueda de prensa en el Ayuntamiento de Madrid. (EFE)
Albert Rivera durante una rueda de prensa en el Ayuntamiento de Madrid. (EFE)

Ni fuego amigo (al menos de la casa) ni pelea sucesoria, la alarma del PP por el episodio de los informes de la UCO contra Cristina Cifuentes procede del miedo preelectoral a Ciudadanos en Madrid, el principal feudo de los populares. En la sede de Génova están otra vez de los nervios al ver que su presunto aliado Albert Rivera, a quien creían controlado, coge aire a costa de los nuevos casos de corrupción y se apunta el primero a desgastar la imagen de la presidenta autonómica.

Presentada por Rajoy como prueba del afán 'depurador' del partido, Cifuentes personifica la clave del éxito o la derrota de toda la formación en la próxima cita electoral (mayo de 2019) y afronta ya el reto de reunificar el voto de todo el centro derecha frente a Podemos y al PSOE, si es que los socialistas se sostienen.

La nueva 'lideresa' del PP de Madrid "no es Pedro Antonio Sánchez", apuntan en fuentes de la dirección para destacar su papel fundamental en la recuperación electoral y de imagen del partido. Es una pieza que no pueden perder en el arranque de la carrera preelectoral que empieza a la vuelta del verano si es que Rajoy logra encarrilar la legislatura con los Presupuestos.

Rajoy llamó a Cifuentes, dejó que se supiera que lo había hecho y a la mañana siguiente tuvo interés en proclamar su absoluta confianza en ella

El capítulo de los informes de la UCO sobre Cifuentes es el que más preocupa en Génova y en La Moncloa de la nueva oleada de casos de corrupción en el PP porque les hunde el discurso oficial de defensa: la nueva presidenta, que rompe con los equipos de Esperanza Aguirre, destapa y denuncia los escándalos como el de Canal de Isabel II. En vez de disimular y evitar cualquier comentario en público como en otros casos, Rajoy llamó a Cifuentes en cuanto saltó la noticia, dejó que se supiera que lo había hecho y a la mañana siguiente tuvo interés en proclamar en los pasillos del Congreso su absoluta confianza en la presidenta autonómica.

Al mismo tiempo, con una inusitada celeridad, María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y los ministros de Interior y Justicia se movilizaron para paliar los efectos de esas informaciones sobre el honor y la trayectoria de la presidenta de la Comunidad de Madrid. En fuentes de Génova califican de disparate cualquier teoría sobre la posibilidad de que fuera víctima de "fuego amigo", aunque la propia Cifuentes lo sugiriera al mismo tiempo que recordaba que no tiene "áticos" (por el de Ignacio González).

Cifuentes no puede tener más apoyo en el 'aparato' nacional del partido, desde la secretaria general al último coordinador, reconocen en Génova

Es evidente que "el entorno" del expresidente encarcelado puede tener ánimo de venganza, pero no ven en los citados medios cómo puede tomársela ya, desde Soto Del Real y por la vía de informes de agentes de la Guardia Civil. Cifuentes no puede tener más apoyo en el 'aparato' nacional del partido, desde la secretaria general al último coordinador, reconocen en Génova. Y en La Moncloa ocurre algo parecido y con Sáenz de Santamaría al frente.

La sucesión de Rajoy, además de que no se abrirá hasta el final de la legislatura (otra cuestión es cuánto durará esta), tampoco está detrás de la operación de desprestigio que los populares ven contra la presidenta autonómica. "Si perdemos Madrid, el congreso del relevo igual es extraordinario y desde la oposición", apunta un veterano de la dirección del PP para destacar que a nadie le conviene y más bien a todos les aterra la posibilidad de que el partido acabe en Madrid como en la Comunidad Valenciana.

Dirigentes del PP como Rafael Hernando apuntan directamente a Albert Rivera como origen y benefactor de ese "fuego" contra Cifuentes al hablar de quienes "para algunos son amigos". El presidente de Ciudadanos, crecido después de forzar la dimisión de Pedro Antonio Sánchez y ante las últimas encuestas que mejoran sus perspectivas electorales, sobre todo en Madrid, da por hecho, al igual que el PSOE y Podemos, que la presidenta de la Comunidad tiene algo que ver con "amaños de contratos". Ya la mete en el mismo saco de corrupción que al conjunto del PP y al propio Rajoy mientras se dispone a aprobar el proyecto de Presupuestos que puede garantizar al jefe del Ejecutivo otro año y medio en La Moncloa.

El PP necesita reunificar en torno al PP de Cifuentes el voto del centro derecha, para mantener la Comunidad y volver a la alcaldía de Madrid

Rivera apunta a más largo plazo, al desgaste de la figura del PP en Madrid, un deterioro fundamental para que Ciudadanos crezca electoralmente en Madrid. Las perspectivas eran hasta ahora muy negras para los riveristas, sobre todo en la Comunidad. La previsible polarización del voto entre la candidatura de Cifuentes (con un perfil sin aristas, moderna y poco de derechas) y el candidato que presente Podemos (el PSOE es una incógnita) les condenaba a un papel muy secundario.

El PP necesita reunificar en torno al PP de Cifuentes el voto del centro derecha, tanto para mantener la Comunidad de Madrid como para recuperar la alcaldía de la capital. También para frenar a Rivera con la vista puesta en las generales. Los casos de corrupción que dejó la etapa de Esperanza Aguirre son ahora la principal esperanza de Ciudadanos para relanzar su operación para sustituir al Partido Popular. Y Cifuentes, la primera pieza sobre la que tirar en la cacería.

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