la fiscalía registró ayer su imperio

Rifaat al Asad, el 'príncipe de Marbella' que solo bebe zumo en taza de plata y diamantes

La Guardia Civil irrumpía ayer en las posesiones del tío del presidente sirio en Marbella y Puerto Banús y bloqueaba muchas de sus cuentas. Esta es su historia de lujos y sombras

Foto: Efectivos de la Guardia Civil portan cajas en la puerta del edificio Gray d'Albion. (EFE)
Efectivos de la Guardia Civil portan cajas en la puerta del edificio Gray d'Albion. (EFE)

El juez central de instrucción 5 de la Audiencia Nacional, José de la Mata, lanzó ayer una operación judicial contra Rifaat al Asad, tío del presidente sirio, Bashar Al Asad, en una causa por un delito de blanqueo de capitales presuntamente cometido por una organización criminal encabezada por Rifaat y varios de sus hijos. Se registraron 15 propiedades de Marbella y Puerto Banús y se bloquearon 16 cuentas vinculadas a Rifaat, el llamado 'príncipe de Marbella'.

El gran Rifaat al Asad llegó a Marbella cuando el trono costasoleño de los sirios ya estaba ocupado ni más ni menos que por el todopoderoso Monzer al Kassar, una figura clave entre la 'jet set' de la Costa del Sol, relacionado con el tráfico de armas y drogas. Pero Rifaat era sabedor, por su experiencia como vicepresidente de Siria, de que un “trono se desocupa con facilidad ornamentándolo de dólares y diamantes”. Y de esa manera se hizo amigo de Jesús Gil, que le acogió con los brazos abiertos tras el fallido golpe de Estado que protagonizó contra su propio hermano en 1984. Al Asad buscó aliados hasta debajo de las piedras para erigirse en un personaje entre la 'jet' marbellí.

Su principal cometido lo tenía claro: desbancar a Al Kassar. Y para ganar su confianza, utilizó el mejor método, el de asociarse con él. Un miembro de su seguridad, que con anterioridad perteneció a la Guardia Civil, el mismo cuerpo que intenta detenerlo ahora, recuerda a El Confidencial la falta de escrúpulos de Al Asad: “En cuanto consiguió asociarse con Al Kassar, le traicionó. Era una época en que Rifaat temía que le matasen. Estábamos debajo de Gray D'Albion —el complejo de apartamentos de superlujo de Puerto Banús— con las metralletas y a las puertas de su casa, protegiéndole porque en cualquier momento le podían pegar un tiro”. Así custodiaban la residencia de Al Asad.

Rifaat al Asad, tío del presidente de Siria.
Rifaat al Asad, tío del presidente de Siria.

Precisamente esa propiedad fue el caballo de batalla de la disputa con Al Kassar. Los dos eran socios en los negocios de los complejos de edificios y locales en Puerto Banús y sus desacuerdos económicos motivaron que Al Asad, que siempre ha contado con el apoyo de Estados Unidos para relevar a su sobrino, hubiese alertado al Gobierno norteamericano en contra de Al Kassar, por considerarle un obstáculo para lograr su objetivo. La consecuencia fue que Al Kassar, que hasta entonces había vivido en España sin problemas judiciales, fue apresado en 2007 cuando dos agentes antidroga estadounidenses le tendieron una trampa, haciéndose pasar por compradores de armas. El codiciado trono para 'el nuevo príncipe Sirio' quedaba libre y Rifaat al Asad, que solo bebe zumo de zanahorias en tacita de plata, ya podía ocuparlo.

Eran los años de Adnan Kashogi y Raymond Nakachian, todos de turbio pasado, y Rifaat al Asad con sus petrodólares era el mejor monarca en aquel paisaje. Fue entonces cuando se hizo con Benabola, área residencial enclavada en una de las mejores zonas de Marbella, junto a Puerto Banús, y donde estableció su residencia en el edificio Gray D'Albion, a la entrada del complejo portuario, el mismo que ayer era registrado por la Guardia Civil.

Un búnker en el ático

Su ático de Gray D'Albion, que ocupa toda la planta del edifico de mármol que corona Banús, es un auténtico búnker. Hace unos años, El Confidencial tuvo acceso a este edificio. La seguridad en torno a sus posesiones era tan férrea que los guardias apostados en todas las puertas de la planta registraron varias veces cámaras y maletines. En el interior de la mansión, todo un paraíso de oro y mármol refulgía por paredes y suelos. El servicio rondaba por cualquiera de los rincones: nunca podía faltarle su zumo de zanahoria con naranja. "Eso le enfurece", aseguraba una de sus sirvientas. Y así se lo servia en tacita de plata y diamantes.

'Jacuzzi', piscina, saunas, todo tipo de lujos en una terraza donde la CNN supo plasmar todo el poderío que ostentaba sin remilgos Rifaat. Pero este edificio solo es uno más de su exilio dorado en nuestro país. Desde que llegó a la ciudad en la década de los ochenta, fue edificando su imperio en las zonas más privilegiadas de la Costa del Sol: Marbella, Puerto Banús y Benahavís. La investigación judicial abierta por la Audiencia Nacional ha permitido localizar 503 de sus propiedades, entre plazas de garajes, viviendas vacacionales, apartamentos, un hotel de lujo o fincas rústicas.

Un coche incautado por la Guardia Civil, saliendo del edificio Gray d'Albion. (EFE)
Un coche incautado por la Guardia Civil, saliendo del edificio Gray d'Albion. (EFE)

Una de ellas 'La Máquina', consta de 2.500 hectáreas de suelo ubicadas en Benahavís, frente a La Zagaleta, la urbanización de lujo con campo de golf que en su tiempo fue propiedad del saudí Adnan Kashogui y que está valorada en 60 millones de euros. Este lugar, según ha sabido este medio, es uno de los favoritos del sirio. Está ubicada en la zona del Daidín, que en árabe significa 'el sitio de la luz', una antigua alquería musulmana de los siglos VII-IX, cerca del río Guadaiza. Para Rifaat, estos terrenos son sagrados, “un lugar donde estuvieron sus antepasados viviendo”. La finca, en el límite de la reserva de la biosfera de la Sierra de las Nieves, tiene un gran valor ambiental y en su corazón se alberga el yacimiento de Daidín. El valor simbólico para el sirio es que fue el último reducto musulmán de la zona en rendirse a la corona de Castilla.

“El mirador de oro de Puerto Banús”

Y es que Rifaat necesita dónde recalar para abstraerse de los continuos conflictos en los que anda inmerso. Uno de ellos es 'el mirador de oro de Puerto Banus', Benabola, la zona mas cara del recinto portuario marbellí, donde Al Asad tiene parte de sus propiedades y que nunca ha estado exenta de polémicas. Todos recuerdan el verano de peleas y agresiones en un restaurante llamado El Mirador, que quería ser adquirido por él y cuya propietaria, Carmen Martínez, se negaba a venderlo. Según consta en la denuncia, “fue invadido por algunas de las personas encargadas de la seguridad de Rifaat al Asad, que irrumpieron en el restaurante, donde provocaron diversos destrozos”. En la causa, que entonces instruyó el que ahora es presidente de la Audiencia de Málaga, Antonio Alcalá, consta que la dueña denunció que “las mismas personas que asaltaron y rompieron su local la han amenazado con violarla o matarla".

El 'príncipe de Marbella' utiliza tres sociedades instrumentales (Zen Limited, Stay Limited y Groove Limited, radicadas en Gibraltar) para gestionar sus numerosas posesiones en Marbella y ya había sido denunciado en diferentes ocasiones por coacciones a empresarios de la zona, tenencia ilícita de armas y falsedad en documentos de identidad. Durante varias décadas se han registrado en el entorno de Benabola los episodios más violentos. Su hijo menor, Sirwan, fue detenido junto a varios de sus hombres de seguridad por enfrentarse a agentes de la Policía Local de Marbella que pretendían identificarlos. El juzgado de lo Penal número 4 de Málaga lo condenó a 18 meses de cárcel por atentado a la autoridad en una sentencia luego revocada por la Audiencia de Málaga. En el último año, poco se le ha visto por la Costa del Sol. La ultima vez, en el Marbella Club y, cómo no, tomando zumo de zanahoria al sol, en su consabida tacita de plata.

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