los presupuestos, al paso de las elecciones en ferraz

Cerrado por primarias: Rajoy paraliza todas las iniciativas hasta que el PSOE 'se aclare'

El Gobierno se resiste a aceptar la insumisión de las Cortes a la sentencia del tribunal de la UE sobre la estiba como un fracaso propio y disimula el dato de la inestabilidad política

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostiene su cartera en el Congreso de los Diputados. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostiene su cartera en el Congreso de los Diputados. (EFE)

El Gobierno se resiste a aceptar la insumisión de las Cortes del Reino de España a la sentencia del tribunal de la UE sobre la estiba como un fracaso propio, y hasta como un dato de inestabilidad política. Pero al mismo tiempo, en el PP reconocen la nueva parálisis política: el Ejecutivo no piensa mover un proyecto legislativo ni un decreto ley que no tenga el visto bueno previo del PSOE en todo el periodo de sesiones. Solo trabajará en los Presupuestos Generales del Estado, cuyo calendario, semana a semana, será acompasado con los avatares del proceso de elecciones primarias de los socialistas hasta los últimos días de junio o principios de julio.

Después del disgusto de la derrota y derogación por el Congreso del decreto sobre la estiba, los populares, con Mariano Rajoy al frente, se han desahogado de puertas afuera con otra llamada a la responsabilidad de los grupos parlamentarios para corregir cuanto antes el daño económico y que para la imagen de España supone incumplir la sentencia europea en la materia.

Desde el Grupo Popular también han deslizado alguna crítica más directa a sus presuntos socios "preferentes" (Ciudadanos) por la volatilidad de las decisiones de Albert Rivera, pero sin pasar de las insinuaciones sobre sus incoherencias programáticas o ideológicas. "Menudo papelón como liberales", comentaba un ministro del equipo económico a un diputado riverista al final del pleno, después de que Ciudadanos se abstuviera en la votación del texto para liberalizar la estiba, redactado justo en los mismos términos que defiende el programa electoral de ese partido. El diputado, que también se proclama liberal y se enteró del cambio de criterio de su jefe esa misma mañana, asentía.

Pero la principal preocupación del Gobierno no es la fiabilidad como socio de Rivera, quien acostumbra a desmarcarse del Ejecutivo en cuanto calcula que una iniciativa puede perjudicar su imagen personal o se barrunta una derrota que le viene bien para desgastar a Rajoy. A punto de aprobar el proyecto de Presupuestos, la obsesión de los populares es pactarlos con el PSOE, desde las grandes partidas de gasto e inversión, hasta las inevitables enmiendas que espera acordar durante toda su tramitación.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, tras la votación. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, tras la votación. (EFE)

En fuentes del Grupo Popular dan por hecho que Ciudadanos no se puede permitir boicotear las cuentas del Estado en ninguna de sus fases. Por las conversaciones previas que lleva el ministerio de Hacienda y los demás departamentos, deducen que no hay diferencias de calado con los riveristas y que si les garantizan un mínimo de protagonismo en algunas partidas más vistosas para que den sus conferencias de prensa, contarán con los 32 diputados de C´s.

"El problema es que resulta muy arriesgado meterse en el debate de Presupuestos con sólo 175 diputados en la primera votación clave (la devolución) y luego quedar expuestos a los complejos del PSOE con Podemos en cada sección y con cualquier enmienda que sirva de enganche para toda la izquierda y los independentistas". Así explica un miembro de la dirección del PP el panorama parlamentario del Gobierno desde la primera semana de abril hasta la última de junio.

El Congreso seguirá cerrado hasta que la sede de Ferraz tenga nuevo inquilino o inquilina. Y si vuelve Sánchez, Rajoy convocará elecciones

Con que un solo diputado del bloque formado por PP, Ciudadanos, PNV y CC cambie de opinión o se equivoque, el Congreso devolvería las cuentas del Estado al Gobierno. Y superado ese trámite, el proyecto estará pendiente de cada votación parcial de demolición por descuadre en cuanto salga una enmienda de corte populista. Por eso es fundamental la colaboración de los socialistas, y el Grupo Popular echa cálculos sobre el proceso de primarias del PSOE previsto para junio para que las votaciones fundamentales no coincidan con los choques de los aspirantes: Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López. Los tres competirán en oposición al PP.

Durante todo ese trimestre, el Ejecutivo evitará tomar cualquier otra iniciativa legislativa por su cuenta. "El Gobierno no llevará al Congreso ningún proyecto que no esté acordado con el PSOE", repiten como obviedad los ministros. Es lo que han hecho en el último decreto ley, aprobado para prorrogar las medidas contra los desahucios, o los recursos legales para que las Comunidades Autónomas puedan convocar plazas de funcionarios o arreglar las situaciones de los interinos en sanidad o educación. El primer texto salió del Consejo de Ministros con el aval previo de los socialistas y el segundo se negocia ya con los barones del PSOE. Para todo lo demás, el Congreso seguirá cerrado por primarias hasta que la sede de Ferraz tenga nuevo inquilino o inquilina. Y si vuelve Sánchez con el "no es no", Rajoy convocará elecciones.

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