El histórico reparto de carteras

La evolución de los ministerios en España y otras historias para no dormir

Desde Adolfo Suárez a Mariano Rajoy, todos los presidentes han rediseñado las carteras ministeriales de acuerdo con el contexto político, económico y social

Cuando Mariano Rajoy llegó por primera vez a La Moncloa, el flamante presidente sacó las tijeras para recortar la estructura gubernamental heredada de José Luis Rodríguez Zapatero. De los 17 ministerios iniciales del socialista, se pasó a 13, siendo el Gobierno de Rajoy el que menos ministros ha tenido de la historia de la democracia. Aunque el número de carteras varíe a lo largo de las legislaturas, “las competencias ministeriales ni se crean, ni se destruyen, solo se transforman”, tal y como asegura a este diario el politólogo Pablo Simón.   

Para su segunda legislatura, Mariano Rajoy ha optado por un gabinete de 13 ministros con seis nuevas incorporaciones: Juan Ignacio Zoido (Interior), María Dolores de Cospedal (Defensa), Dolors Montserrat (Sanidad), Íñigo de la Serna (Fomento), Alfonso Dastis (Exteriores) y Álvaro Nadal (Energía, Turismo y Agenda Digital).

Tal y como estaba previsto, se ha creado el Ministerio de Administraciones Territoriales, capitaneado por Soraya Sáenz de Santamaría, para dedicarlo a las relaciones con las autonomías en general y con Cataluña en particular. 

La fotografía que arrojan los diferentes gabinetes son un reflejo de las filias y fobias de cada presidente. A modo de ejemplo, mientras González y Zapatero siempre dotaron a Cultura de un ministerio propio, Rajoy y Aznar incluyeron esas competencias bajo el paraguas de Educación. “Cada Gobierno tiene sus preferencias. Los socialistas tienden a unir Economía y Hacienda, mientras que el PP prefiere separarlos”, explica el profesor universitario Juan Rodríguez Teruel.

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno. (EFE)
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno. (EFE)

Al mismo tiempo, hay una serie de carteras de peso a las que ningún presidente ha querido meter mano. Véanse Defensa, Justicia o Interior —“Las patas tradicionales del Estado”, señala el profesor—. Solamente al Ministerio de Asuntos Exteriores le añadieron la palabra ‘Cooperación’ durante la era Zapatero, algo que Rajoy ha mantenido.

“Los cambios de ministerios responden a razones históricas y políticas”, señala Rodríguez Teruel. “Los cambios de nombre son estratégicos”. Y señala un dato más: “A veces se crean carteras para acomodar a algunas personas y mantener a raya los equilibrios internos de los partidos”.

Cuando a los asuntos sociales les tocó una cartera

El primer Gobierno nacido de las urnas fue el liderado por Adolfo Suárez desde el 5 de abril de 1979. El de Ávila se rodeó de Manuel Gutiérrez Mellado y Fernando Abril Martorell como vicepresidentes primero y segundo. El teniente general se encargaba de los asuntos de la Seguridad y Defensa Nacional; mientras que Abril Martorell, al que más tarde sustituiría Leopoldo Calvo-Sotelo, lo haría de la coordinación de los Asuntos Económicos. En palabras de Pablo Simón, las “carteras duras” estaban a buen recaudo coordinadas por los vicepresidentes.

23-F mediante, Calvo-Sotelo sucedió en el cargo a Suárez en 1981, marcando un hito en la historia de nuestro país: Soledad Becerril fue nombrada ministra de Cultura, la primera vez que una mujer tomaba la batuta de un ministerio.

El expresidente del Gobierno español Felipe González. (EFE)
El expresidente del Gobierno español Felipe González. (EFE)

Sin embargo, fue a partir de la II Legislatura, con un joven Felipe González al frente, cuando hasta en los nombres de los ministerios se respiraban los nuevos aires que acontecían en España. A Educación le acompañó Ciencia; a Economía, Hacienda; en la segunda tanda de gobierno del socialista, nació el Ministerio de Asuntos Sociales, con Matilde Fernández a la cabeza; y Medioambiente aparecía por primera vez en 1993 junto a Obras Públicas y Transportes, con Josep Borrell como titular.

Algo inédito que nunca más se ha repetido sucedió en el cuarto mandato de González, los ministerios de Justicia e Interior se unieron en uno durante dos años exactos, del 6 de mayo de 1994 hasta la misma fecha de 1996. Juan Alberto Belloch lideró ese ‘superministerio’, tal y como se aludía en la prensa de entonces, después de que Antoni Asunción dimitiese tras la fuga de Luis Roldán.    

Del 'tijeretazo' de Aznar a la paridad de Zapatero

La llegada de José María Aznar al Gobierno supuso importantes cambios: por un lado, la creación del Ministerio de Medio Ambiente, capitaneado por Isabel Tocino, y, por otro, la creación de dos vicepresidencias con cartera ministerial: Presidencia para Francisco Álvarez-Cascos y Economía y Hacienda para el hoy defenestrado Rodrigo Rato.

Para adelgazar la estructura ministerial, Aznar optó por fusionar algunos ministerios heredados de González. Educación y Cultura pasaron a ser la misma cartera bajo la batuta de Esperanza Aguirre —más tarde la sustituiría Rajoy—, y Trabajo y Asuntos Sociales también pasaron a formar parte de un mismo ministerio dirigido por Javier Arenas.

El expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar. (EFE)
El expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar. (EFE)

Durante su segunda legislatura, el presidente hizo una remodelación que afectó tanto a carteras como a miembros de su equipo. Abel Matutes, Eduardo Serra, José Manuel Romay, Isabel Tocino, Rafael Arias-Salgado y Margarita Mariscal de Gante fueron los nombres que dieron un paso atrás a favor de nuevos ministros como Pilar del Castillo, Federico Trillo o Celia Villalobos, entre otros.

Respecto a los ministerios, el presidente creó el de Hacienda tras desgajarlo de Economía y sustituyó la cartera de Industria y Energía por la de Ciencia y Tecnología, con Anna María Birulés al frente. Durante la era González, las competencias de Ciencia habían permanecido vinculadas a Educación.

La salida de Aznar dio paso en 2004 al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, quien cumplió una de sus promesas de campaña y nombró el primer Ejecutivo paritario de la historia de España: ocho ministros y ocho ministras. Un barniz feminista que provocó críticas y alabanzas a partes iguales.

Parte de las ministras del expresidente Zapatero. (EFE)
Parte de las ministras del expresidente Zapatero. (EFE)

Como número dos, Zapatero escogió a María Teresa Fernández de la Vega, quien estaba a cargo de la vicepresidencia primera, el Ministerio de Presidencia y la portavocía del Gobierno. Con tal cantidad de cargos, en aquel momento muchos la señalaron como la mujer más poderosa del país.

Una de las principales novedades fue la creación del Ministerio de la Vivienda. Una cartera diseñada para gestionar los efectos de la burbuja inmobiliaria y que contó con tres ministras. "Zapatero quiso dar la máxima relevancia política a la vivienda. Darle rango de ministerio reflejó la trascendencia que el Gobierno daba a uno de los principales problemas de los ciudadanos", explica a este diario la exministra Beatriz Corredor. "La razón de ser del ministerio obedecía a la necesidad de garantizar la igualdad de derechos de todos los ciudadanos del país".

Para la segunda legislatura, Zapatero decidió unir Trabajo e Inmigración. Estamos en 2008 y la inmigración es uno de los principales problemas para los españoles, según se desprende de los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El politólogo Pablo Simón afirma que la intencionalidad de las reagrupaciones de competencias es clara en este caso: “Inmigración no significa lo mismo si va junto a Trabajo que si es materia del Ministerio del Interior”. Con la llegada de los conservadores, Trabajo pasó a llamarse Empleo y desapareció el término 'inmigración'.

La exministra de Igualdad Bibiana Aído. (EFE)
La exministra de Igualdad Bibiana Aído. (EFE)

Mención aparte requiere el Ministerio de Igualdad, otra cartera de nuevo cuño con Bibiana Aído al frente que protagonizó no pocas polémicas durante su fugaz existencia: de hablar de “miembros y miembras” a la creación de un teléfono para maltratadores que les ayude a “canalizar” su agresividad, entre otras. El ministerio fue creado en la segunda legislatura y duró apenas dos años. En octubre de 2010, fue suprimido y sus competencias pasaron a Sanidad. El Confidencial ha intentado recabar la opinión de la exministra, quien ha declinado participar.

“Este tipo de ministerios —Vivienda e Igualdad— son mensajes que se lanzan al electorado. Muchas veces, crear un ministerio es un mensaje político en sí”, señala Rodríguez Teruel, quien recuerda que estas nuevas carteras no son más que la elevación a categoría de asuntos que antes se gestionaban de otra forma. Para María Antonia Trujillo, primera ministra de Vivienda, hasta la llegada de Zapatero no se pusieron en marcha este tipo de políticas: "Cuando se creó el ministerio, empezamos a modificar los planes heredados del franquismo, había algunos de los años cincuenta", explica a este diario. Tanto para Trujillo como para Corredor, la creación del ministerio fue algo necesario. "Respondió a una realidad del país en aquellos años", apostilla Simón.

La exministra de Ciencia e Innovación Cristina Garmendia. (EFE)
La exministra de Ciencia e Innovación Cristina Garmendia. (EFE)

Además de la igualdad y la vivienda, Zapatero enarboló la bandera de la ciencia como motor del crecimiento del país. Durante su última etapa, puso en marcha la cartera de Ciencia e Innovación, con la empresaria Cristina Garmendia al frente. Pese a ser una de sus grandes apuestas, el ministerio fue uno de los que más sufrieron los ajustes presupuestarios y Rajoy decidió no recuperarlo. Pablo Simón recuerda cómo en la cartera de Garmendia se incluyeron inicialmente las competencias de Universidades: "Aquella decisión tuvo una clara intención investigadora".

“Lo importante es que haya una buena política científica y para esto, en principio, no es imprescindible que la ciencia tenga un ministerio propio”, explica a este diario la exministra Garmendia, presidenta de la Fundación Cotec para la innovación. “Lo fundamental es el peso que tengan la ciencia y la innovación en la acción política y los Presupuestos del Gobierno”. A juicio de Corredor, desde un ministerio es "más fácil" impulsar determinadas políticas, aunque la clave reside en la "visibilidad y nivel de interlocución" que se obtenga para lograr impulsar los proyectos. En la misma línea, la creación del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, encabezado por Álvaro Nadal, es reflejo de la apuesta del Gobierno por estos asuntos para la nueva legislatura.

¿Quién controla a los espías?

Hasta 2011, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) permanecía adscrito al Ministerio de Defensa. Con la llegada de Rajoy, el presidente decidió que el CNI pasase a depender del Ministerio de Presidencia, que encabeza Soraya Sáenz de Santamaría. Una decisión llamativa que el Gobierno defendió alegando la “evolución” de los servicios secretos.

Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal (c), en una imagen de archivo. (EFE)
Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal (c), en una imagen de archivo. (EFE)

Aunque Dolores de Cospedal haya sido nombrada ministra de Defensa, será la vicepresidenta quien siga controlando a los espías durante la nueva legislatura.

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